ARCO DE LAS MONJAS un lugar lleno de leyendas

ARCO DE LAS MONJAS

ARCO DE LAS MONJAS

En una ciudad en constante transformación como Granada, es lógico encontrar elementos antiguos que perviven simultáneamente con elementos nuevos. Un paseo por las calles del Albayzín, nos permitirá descubrir esos componentes.

Uno de los más curiosos se encuentra en el Callejón de las Monjas. El callejón es un oscuro pasaje poco transitado, que discurre entre la muralla zirí y el Palacio de Dar Al-Horra, hasta desembocar en la Placeta Cristo de las Azucenas.

Nos disponemos a transitar por el Callejón cuando, al doblar la esquina,  vemos un arco. Este arco es testigo mudo del devenir de la ciudad desde el siglo XI. Es el Arco de las Monjas.

EL Arco de las Monjas formó parte en su día de la Acequia Real. Este era un sistema de canalizaciones  y ramales que surtían de agua el Albayzín y la Alcazaba. El agua partía de Fuente Grande (Alfacar), y entraba a Granada por la Puerta de Fajalauza. Un ramal surtía de agua el Aljibe de la Gitana, desde ahí al Aljibe del Rey y mediante el Arco de las Monjas llegaba hasta el Palacio de Dar Al-Horra.

ARCO DE LAS MONJAS

ARCO DE LAS MONJAS

Como curiosidad contaremos que, durante un tiempo, se conoció al Callejón de las Monjas, como calle Ladrón del Agua. Ya que en ese punto, algunos vecinos “sustraían” el agua antes de que entrara en el Palacio de Dar Al-Horra y el Convento de Santa Isabel la Real.

El acueducto ha sido modificado constantemente a lo largo de su historia, por lo que queda poco de sus “hechuras” originales, del siglo XI. Sin embargo su uso como canalización de agua se mantuvo hasta los años 70 del siglo pasado.

El Arco de las Monjas, además de su interés como obra de infraestructura, también tiene en su haber algún hecho luctuoso, que dejó escrito Antonio J. Afán de Ribera, a finales del siglo XIX, en sus magníficas leyendas. Nosotros te la resumimos, pero, te dejamos el enlace por si quieres leer el manuscrito completo: Leyenda del Arco de las Monjas

Corría el año 1700 cuando se produjo la muerte del Rey Carlos III. Al fallecer sin hijos, los aspirantes a la sucesión, (Borbones en Francia y Habsburgo en Austria), entraron en una dura pugna por acceder al trono español.

Para recabar apoyos, se producían reuniones secretas que tenían lugar por toda España. Una de esas asambleas, tuvo lugar en el corazón del Albayzín, en marzo del año 1705.

LEYENDA ARCO DE LAS MONJAS – AFÁN DE RIBERA

LEYENDA ARCO DE LAS MONJAS – AFÁN DE RIBERA

Junto a la Iglesia de San Miguel, en una casa particular, hombres de toda clase y condición, se reunieron para dar apoyo al Archiduque austriaco. Representando a la clase noble, acudió, (entre otros), Álvaro Beltrán García, Vizconde de Cardona.

Allí se fraguó la revuelta, y sólo quedaba por confirmar el presupuesto de la misma, y los participantes definitivos. Para ultimar los detalles quedaron en verse al día siguiente, en el mismo sitio y a la misma hora.

Cuando todos se hubieron marchado, un par de “elementos”, salieron del techo donde habían estado escondidos. Portando una lista de todos los nombres implicados en la revuelta, se dirigieron a la Chancillería para denunciarlos.

Al día siguiente nadie se dejó ver en el punto de encuentro, pero era vox populi, que se habían producido varias detenciones entre vecinos de la zona.

Pocos días después, aparecieron siete cuerpos colgando del Arco de las Monjas, dos lugareños y cinco nobles. Entre ellos el Vizconde de Cardona y su secretario…

Durante un tiempo, también se conoció a este arco como Arco de los Ahorcados.

Desde aquel momento, y a decir de muchos, se escuchan lamentos y se divisan sombras al anochecer. Por lo que, el recodo donde se ubica el Arco de las Monjas, ha quedado para siempre marcado por la estela de lo trágico.

 

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