ARCO DE SOMERA – ALFACAR Era una de las puertas de acceso a la Alcazaba

ARCO DE SOMERA ALFACAR

ARCO DE SOMERA ALFACAR

Como hemos comentado en alguna ocasión, Alfacar empezó a ocuparse por el hombre hace más de 6000 años, en la Edad del Cobre. Eligió para su asentamiento la zona más alta de la localidad, en el lugar conocido como Las Majólicas. Es a partir de la llegada de los árabes, en el siglo X, cuando se produce una gran transformación de la zona, creándose una ciudad rural, con más de 1000 habitantes y 250 viviendas. Contaba esta alquería con dos mezquitas según Ibn al-Jatïb, una en Alfacar la Alta y otra en Alfacar la Baja.

Del paso de la cultura árabe por Alfacar han quedado algunos vestigios. Quizás la huella más importante sea precisamente el propio topónimo del pueblo, proveniente de la palabra hispano-musulmana Al-Fajjar, que podría traducirse como “alquería del alfarero o de la arcilla”. Fuente Grande y La Casa del Baño, situada cerca de la Iglesia de la Asunción, son otras de las señas que han perdurado desde entonces.

La mayoría de las alquerías musulmanas, contaban con atalayas y torres de vigilancia, desde donde avisar de los posibles peligros. Otras poblaciones disponían de un perímetro fortificado que englobaba la ciudad.

Las alcazabas árabes, eran recintos amurallados de carácter militar, que se situaban en la parte más elevada de la madina (ciudad), con el objeto de proteger mejor a la población. Estas alcazabas solían estar a su vez rodeadas de otros recintos amurallados. Un claro  ejemplo de este tipo de fortificación sería el Castillo de Moclín

La alquería de Alfacar disponía de una fortificación. 

ESCUDO DE ALFACAR

ESCUDO DE ALFACAR

Alfacar fue una de las últimas plazas árabes en rendirse a los Reyes Católicos. En las capitulaciones firmadas el 22 de Diciembre de 1491, los Reyes Católicos llegan a un acuerdo con Mohamad Alfoaty y Yuca Mocatil, alcaldes de las torres de Alfacar, para que se rindan a cambio de darles ciertas posesiones y que sigan siendo los alguaciles del pueblo. Esta fortaleza se refleja en la bandera y el escudo de la ciudad, a modo de castillo almenado.

La alcazaba de Alfacar disponía al parecer de dos recintos amurallados, de los que solo han llegado hasta nuestros días unos exiguos restos.

El alcázar, debió ocupar la superficie comprendida entre  la plaza de la iglesia, las calles Cárcel y Zancanal y el borde del escarpe que forma el Río Atrás, a su paso por Alfacar. De estas murallas se han encontrado, en un huerto situado al final de la calle Zancanal, partes de una torre de sillería, con dos ménsulas de piedra, y restos de un muro en la calle de entrada a la Plaza de la Iglesia.

El otro recinto correspondería a la ciudad amurallada, comprendería al resto del casco antiguo, desde el extremo Suroeste, la plaza de la iglesia hasta la zona Noreste del baño árabe. De esta muralla solo ha llegado hasta nuestros días, en la calle Cuba, una de las puertas de acceso a la ciudad, conocida como Arco de Somera. Está realizado de sillería, formado por una bóveda de cañón rebajado de 2,40 metros de altura y 3,65 de longitud.

El Arco Somera está considerado Bien de Interés Cultural (B.I.C.) desde 1985. A pesar de su mal estado de conservación, pasear por esta parte de Alfacar, nos puede dar una visión más clara de como estuvo conformada esta ciudad hace más de quinientos años.

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