BALNEARIO DE ALICÚN

BALNEARIO DE ALICÚN

BALNEARIO DE ALICÚN

¿Qué, planeando dónde disfrutar de unos días de descanso?. ¿Y si te propongo, un lugar donde puedas estar tranquilo, sin estrés ni preocupaciones, que sea ideal para pasar el día rodeado de agua, sombra, y naturaleza, donde el tiempo se detenga, y hasta casi sin cobertura?. ¿A qué suena genial, eh?. Pues uno de esos enclaves está cerca de ti: Es el Balneario de Alicún. 

Acompáñanos y te contamos un poco de su historia. 

Balneario de Alicún

La estación termal de Alicún es uno de los balnearios de mayor tradición en Granada, y puede suceder que, cuando escuches hablar de él, la imaginación se llene de postales añejas. Sin embargo, por suerte, todo va cambiando. Las instalaciones se van modernizando sin perder su encanto especial, y lo hacen en sintonía, cada vez más, con la naturaleza y el entorno. 

El Balneario de Alicún pertenece al municipio de Villanueva de las Torres. Está enclavado en la zona Norte de la Hoya de Guadix, cerca de la confluencia de los ríos Fardes y Gor. Este entorno ha estado habitado desde la prehistoria, es más, aquí puedes visitar una docena de dólmenes construidos hace más de 5000 años, que están integrados en el Parque Megalítico de Gorafe.

Las aguas termales de Alicún se han utilizado desde la antigüedad. Sin embargo, no es hasta el siglo III de nuestra era, bajo la influencia romana, cuando se construyeron unas termas de uso popular.

MANANTIALES - BALNEARIO DE ALICÚN

MANANTIALES – BALNEARIO DE ALICÚN

La llegada de los musulmanes a la zona revitalizó el uso tradicional de estas aguas, como baños públicos, manteniendo una única alberca al aire libre. Es posible que en torno al siglo XIII o XIV se construyera algún edificio para el alojamiento de los usuarios. Estos baños, junto con los de Graena, eran muy apreciados por los musulmanes, por sus propiedades medicinales. En un principio, los baños eran gratuitos, siendo utilizados tanto por hombres como por mujeres.

Tras la conquista de Granada, a manos castellanas, el Balneario de Alicún, pasó a formar parte de las propiedades de familias nobles, concretamente de las que apoyaron a los Reyes Católicos durante la Reconquista. Los Bazán, Torcharolo, Bocanegra, y Bracamonte, fueron algunas familias aristocráticas propietarias de los baños. De hecho, hubo un tiempo que fueron conocidos, como el “Balneario de Bracamonte”. 

En el siglo XVI había dos albercas abiertas, una para hombres y otra para las mujeres. También se construyó una hospedería.

A mediados del siglo XVI la propiedad pasó al Marqués de Santa Cruz, conservándola sus descendientes hasta el siglo XIX.

El Balneario de Alicún comenzó a tomar auge cuando el médico Juan de Dios Ayuda, realizó en el siglo XVIII, un análisis bastante completo indicando la presencia de anhídrido carbónico, sulfatos, carbonatos, calcio, magnesio, hierro y sílice. Además comentaba que su uso podía ser muy útil para tratar:

“indisposiciones, átonias, estupores, temblores, hemipléxias, oftálmias, reumatismos, sarna, herpes, empeines…”

Entre 1844 y 1847 se reformó la hospedería existente, que era de mala calidad y nada cómoda. Pascual Madoz, en 1850, escribió: 

Hay un cortijo, propiedad del conde de Arenales, en donde se hospedan con confusión, y sin ninguna comodidad los que van a tomar los baños: inmediato al agua se crían la juncia olorosa, los juncos agudos y mucho culantrillo; y es lástima que siendo tan provechosas estas aguas no se cuide de cubrirlas y de construir algunas habitaciones para comodidad de los enfermos.

MANANTIALES - BALNEARIO DE ALICÚN

MANANTIALES – BALNEARIO DE ALICÚN

La fama del Balneario de Alicún surgió a partir de la segunda mitad del siglo XIX, auspiciada por el termalismo. Se realizaron análisis de sus aguas, por farmacéuticos experimentados, que dieron como resultado la inclusión de estas aguas dentro de las salino-termales, por contener diversas sales y una temperatura mayor que la ordinaria. 

Hoy en día se clasifican como sulfatadas, cálcicas, magnésicas y radiactivas.

Gracias a los análisis, el Marqués de Guadalcázar, Luis de Salamanca y Ramírez de Haro, propietario del balneario, por aquel entonces, pudo pedir que los Baños de Alicún fuesen nombrados de utilidad pública. Esta petición se resolvió de manera positiva el 31 de marzo de 1870 por Nota de la Dirección General de Beneficencia, Sanidad y Establecimientos Penales.

Las aguas de Alicún, en baño, se emplearon desde entonces, para todo tipo de afecciones reumáticas crónicas, enfermedades artríticas y gotosas, contracturas musculares y tendinosas. También para combatir las numerosas enfermedades que afectaban a las mucosas, al sistema nervioso y por eso se recomendaban para el histerismo, hemicraneas y neuralgias. También se prescribían para parálisis, hemiplejías, enfermedades digestivas, cólicos nefríticos, procesos inflamatorios del sistema linfático y para la anemia. En bebida se prescribían como purgantes, diuréticas, para aumentar la tonicidad estomacal y estimular el apetito, la función renal, hepática y pan- creática.

PISCINA - BALNEARIO DE ALICÚN

PISCINA – BALNEARIO DE ALICÚN

Es a principios del siglo XX cuando, el Marqués de Guadalcázar, edificó la primera casa de baños moderna, dotándola de aparatos de hidroterapia, y habitaciones, en las que se podían alojar hasta 120 personas. Desde entonces hasta nuestros días, se han realizado varias reformas, construido un hotel y una piscina ideal para pasar el día en familia. 

El Balneario de Alicún se nutre de varios manantiales, muy próximos unos de otros, que aportan un caudal de 936.000 litros diarios. 

Los manantiales más conocidos son: El Baño Viejo cuyas aguas termales salen a 36ºC, el Baño Nuevo con aguas que brotan a 35ºC y la Teja donde surgen a 31,2ºC. Se complementan con los manantiales de La Higuera y el Magnesiano.

Por cierto, si te has planteado cual es el origen del topónimo Alicún y por qué hay más lugares con este mismo nombre, te podemos contar que el vocablo Alicún deriva del árabe al-liquq, que se puede traducir por “surco”, “hendidura” o incluso “raja”. Este nombre hace referencia a la falla que divide el cerro, en cuya base, se encuentra el actual balneario y el acueducto natural del Toril.

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