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BALNEARIO DE GRAENA Un lugar para relajarse

BALNEARIO DE GRAENA

BALNEARIO DE GRAENA

Tomar baños de aguas termales es una buena solución para recuperarse física y anímicamente. Por suerte, en Granada, contamos con varias termas naturales. Conocidos son los Baños de Alhama, de Alicún, o de Zújar, en los que a su alrededor se han construido balnearios. También hay surgencias de aguas termales al aire libre, como las de Santa Fe o la Malahá. Hoy nos sumergimos en el Balneario de Graena, en el altiplano granadino, a escasos 8 kilómetros de Guadix.

Balneario de Graena

Los cimientos del actual balneario de Graena se encuentran sobre unos antiguos baños de época árabe, y siempre se asociaron sus orígenes a esa época. No obstante,  a tenor de los restos arqueológicos encontrados en la zona se puede decir que los romanos ya disfrutaban de estas aguas termales. Tanto en los años 80 como en los 90 del pasado siglo, se encontraron en la zona lucernas, cerámicas, tégulas, un capitel, y una lápida funeraria, todos ellos de época romana. También se encontraron monedas de la época de Nerón, que indican la existencia de una villa. 

La gran mayoría de las termas romanas fueron remodeladas o reedificadas por los árabes. Por lo que podríamos aventurarnos a decir que, aunque no quede nada de las posibles termas romanas, la edad del Balneario en Graena sea de poco más o menos unos 2000 años. 

BALNEARIO DE GRAENA

BALNEARIO DE GRAENA

El primer testimonio manuscrito del balneario de Graena se encuentra en la obra Al-Tasrif, del médico cordobés Albucasis, que contaba que en Andalucía había cuatro baños de fuente natural donde se bañaban personas sanas y enfermas, y que en ellos había lugar para hospedarse. 

Tras la conquista castellana por parte de los Reyes Católicos, los baños termales de Graena fueron cedidos como bienes propios a la ciudad de Guadix, es decir, eran públicos. 

Estos baños, junto a los de Alicún, eran muy apreciados por los musulmanes por sus propiedades medicinales. En un principio, los baños eran gratuitos, siendo utilizados por hombres y mujeres, tanto musulmanes como cristianos, y eran controlados por un “bañero” morisco.

Uno de los primeros viajeros que visitaron las termas tras la conquista fue Jerónimo Münzer que escribió:

El 21 de octubre de 1494, saliendo de Guadix por caminos abruptos y montañosos, a distancia de una milla pasamos por unas termas abundantes de agua saludable y clarísima. Entrando en la galería subterránea, vimos bañarse a muchos sarracenos. Probé el agua y la encontré buena, templada y dulce. Me agradó el lugar extremadamente bien construido, porque los sarracenos gustan extraordinariamente de los baños.

Los baños, no tenían guarda a finales del siglo XV, lo que provocaba algunos problemas, entre ellos, que los musulmanes iban allí a tocar música con sus instrumentos, o a consumir alcohol, actividades que eran perseguidas por las autoridades castellanas. También, como los baños eran medio subterráneos y presentaban, al igual que hoy, altos pretiles hacia la calle tenían problemas de “intimidad”. 

Para acabar con el problema y conseguir dinero para su acondicionamiento, en 1495, el Concejo accitano decidió ponerlos a renta, y aprobar ordenanzas sobre los modos de uso de los Baños de Graena, así como diversas advertencias. Entre las más curiosas podemos leer de mano de la Reina Isabel:

las moras que allí se van a bañar son vistas y miradas, de donde se sigue gran deshonestidad… ordena que el arrendador tenga gran diligencia…que al tiempo que se bañaren algunas mujeres cristianas o moras, no pueda entrar ni entre ningún hombre a se bañar, ni la mire por las puertas, ni por encima de la bóveda. 

BALNEARIO DE GRAENA

BALNEARIO DE GRAENA

En las mismas ordenanzas, de Almotaçenía, se establecía que el arrendador de los baños cobraría tres blancas viejas por baño, aunque en caso de enfermedad certificada el uso del balneario sería gratuito. El enfermo disfrutaría también de las pozas para el tratamiento del lino, cáñamo y esparto, situadas debajo del mismo. El arrendador debía no cobrar más de lo estipulado y mantener los baños limpios y reparados.

Se permitió también la construcción de una venta anexa a los baños. El 16 de marzo de 1495, los reyes hicieron merced, a Gutierre Gaytán para su construcción. 

Las aguas termales de Graena eran conocidas hasta mediados del siglo XVI como de Alhama de Guadix o Alama. Durante el siglo XVII, se llamaron Lapiezus o Lapiecus, usándose estas cuatro denominaciones indistintamente. No es hasta el siglo XVIII cuando comienzan a conocerse como Baños de Graena.

El Balneario de Graena cogió su mayor auge cuando el médico Juan de Dios Ayuda, realizó en el siglo XVIII, un análisis  bastante completo indicando la presencia de anhídrido carbónico, sulfatos, carbonatos, calcio, magnesio, hierro y sílice. 

JUAN DE DIOS AYUDA - EXAMEN SOBRE EL BALNEARIO DE GRAENA

JUAN DE DIOS AYUDA – EXAMEN SOBRE EL BALNEARIO DE GRAENA

Las instalaciones del balneario fueron evolucionando con el tiempo. En el siglo XIX se creó una hospedería que consistía en cuarenta cuevas o habitaciones subterráneas. De las cuales, 3 eran para pobres de solemnidad y las restantes eran más o menos cómodas, que se alquilaban a 8 reales diarios. 

Estas instalaciones se mantuvieron así hasta 1888, año en el que se realizaron nuevas ampliaciones y reformas, por parte del dueño del balneario, el marqués de Peñaflor. Desde 1928 hasta 1986, cuando pasó de nuevo a titularidad pública, los baños estuvieron en manos de la Fundación de los Excmos. Señores Marqueses de Peñaflor y Cortes de Graena. 

El Ayuntamiento de Cortes y Graena es el actual titular de las Aguas Termales de Graena, donde se encuentra un complejo lúdico-sanitario que cuenta con bañeras, piscinas con una capacidad para 5 personas, saunas, estufas de vapor, duchas circulares, chorros a presión, inhaladores, salas de masajes.

Sus aguas están especialmente indicadas para el tratamiento de afecciones y procesos reumatológicos como artrosis, artritis, osteoporosis, neuralgias, lesiones musculares. También para procesos respiratorios (bronquitis crónica, asma, sinusitis, rinitis), y lesiones dermatológicas.

Las aguas que brotan del balneario de Graena son sulfatadas cálcicas, magnésicas y ferruginosas, con un residuo seco de 2.366 mg/l, lo que las convierten en unas aguas de mineralización fuerte e hipertermales, porque emergen del subsuelo a 44ºC.

El Balneario de Graena se nutre de varios manantiales, muy próximos unos de otros. La fuente principal nace en el fondo de un estanque denominado “El Fuerte”. Otros cuatro manantiales son la Teja, de 44ºC de temperatura y un caudal de 43.200 litros diarios, Fuente Agrilla de 39ºC y 47.000 litros, y el Baño Salado, a 14ºC y caudal escaso.

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