BAÑOS DEL HACHUELO Un lugar histórico de Alomartes hoy en día abandonado

BAÑO DEL HACHUELO - BALSA

BAÑO DEL HACHUELO – BALSA

Después de leer lo que había escrito, a mediados del siglo XIX, Pascual Madoz en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar , sobre los Baños del Hachuelo o Jachuelo, en Alomartes, nos picó la curiosidad y decidimos dar un paseo por la comarca de Los Montes. Queríamos acercarnos hasta el lugar donde se instaló un singular balneario de aguas sulfurosas.

Alomartes es un pequeño pueblo perteneciente al municipio de Íllora que se caracteriza por tener una rica vega formada en las faldas de la Sierra de Parapanda. Este espacio ha sido desde la antigüedad lugar de asentamiento humano. De hecho, en 2010 se encontraron, durante las obras de las líneas férreas del AVE, 10 fosas de forma acampanada, cerámicas y distintos restos arqueológicos pertenecientes a un poblado de hace más de 8 milenios.

BAÑO DEL HACHUELO - ALOMARTES

BAÑO DEL HACHUELO – ALOMARTES

Los árabes construyeron en tierras de Alomartes una alquería con torres de vigilancia. Tras la conquista, Alomartes fue uno de los centros productores de cereal perteneciente a las “Siete Villas, el granero de Granada”. Entre la riqueza monumental que podemos ver están, entre otros, la iglesia de la Virgen de los Dolores, la ermita de San Isidro, el Museo Molino de Alomartes, y la Fuente de Alomartes. Pero también su entorno paisajístico aporta gran valor al pueblo. Entre los lugares históricos de los alrededores de Alomartes se encuentra los que fueron en su día los Baños del Hachuelo.

Baños del Hachuelo o Jachuelo

Las aguas del baño del Hachuelo se usaron desde la antigüedad, al menos desde la época romana. Eran conocidas por sus propiedades para tratar la lepra y otras enfermedades cutáneas, como úlceras cariosas.

En el Diccionario de López de 1780, se comenta que el manantial que surtía a los baños ya no era muy abundante, cuestión que corrobora Pascual Madoz cincuenta años más tarde, que describe este lugar de la siguiente manera:

HACHUELO o JACHUELO: baños como a 900 pasos de la aldea de Alomartes, agregada al ayuntamiento. de Íllora. provincia de Granada, partido judicial de Montefrío, brotan penosamente y en un suelo estéril las aguas sulfurosas que constituyen estos baños: son minerales fríos, y han surtido prodigiosos efectos en toda clase de enfermedades cutáneas.

BAÑO DEL HACHUELO - MUROS

BAÑO DEL HACHUELO – MUROS

Antiguamente había tres recipientes cubiertos, de los cuales dos se llenaban con el agua pura del manantial, y el otro se surtía de sus derrames.

Los que acudían a tomar los baños hallaban algunas comodidades, pues tenían muchas habitaciones en que poder albergarse, y un oratorio contiguo, en que se celebraba misa los días festivos; pero ya solo existen ruinas; los vasos están obstruidos, y no quedan otros vestigios que algunos charcos saturados de fango y cieno.

Se hallan próximos a una cañadita sobre la derecha del camino que sale de Alomartes para Montefrío en tierras del cortijo de Hachuelo, perteneciente antes a la vinculación de la señora marquesa de Guerra y ahora a los señores Valverdes de Alomartes, en virtud de contrato de venta.

Por el fondo de la cañada corre un hilo de agua que lamiendo los bordes de las balsas y mezclándose con las del mineral desciende a las llanuras de la aldea de Tocón y con otras que allí se reúnen desaguan en el arroyo de Mairena. Aun cuando el agua por sí no tiene hedor, por bajo del baño reflecta un cerúleo oscuro que el observador atento sabe discernir.

Se desconocen las causas que influyeron en el lamentable abandono de tan preciso venero; pero su fama y su virtud es tal, que de grandes distancias envían por cántaros de agua o fango, y con aplicarlo a la epidermis o frotarla suavemente con el lodo del fondo de las balsas, han desaparecido los vicios herpéticos más inveterrados.

En sentir de muchos prácticos, no discrepan mucho estas aguas de las de Carratraca. Si en la actualidad ofrecen un manantial escaso debe en cierto modo atribuirse al abandono en que yacen y la obstrucción consiguiente de canículos que no permiten al líquido insinuarse. Pero. descombrando aquel fondo, y aproximándose más al origen, brotarían sin duda aguas abundantes con que cubrir todas las atenciones de los enfermos concurrentes.

A las cercanías del venero por el lado de Oriente, se está abriendo una mina que confirma la existencia de minerales bajo aquel suelo estéril: habiéndose encontrado diseminados en aquel recinto piritas de azufre y cobre, que indican un nuevo de metal que los arroje.

De los famosos baños del Hachuelo ya no queda casi nada, tan solo una gran balsa de 20 metros de largo por 14 de ancho y 2,30 metros de profundo. Entre la maleza se aprecian restos murarios que prodrían haber pertenecido al albergue o la capilla que menciona Pascual Madoz.

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