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BAÑOS TERMALES DE LA MALAHÁ Un lugar donde relajarse cerca de Granada

BAÑOS TERMALES DE LA MALAHÁ

BAÑOS TERMALES DE LA MALAHÁ

A tan solo quinientos metros del casco urbano y de las Salinas de la Malahá, se encuentran unos antiquísimos baños termales de la Malahá que, al parecer, ya eran explotados en época romana. 

Los baños termales de la Malahá se localizan en el Cerro de la Atalaya, en la ladera orientada hacia el pueblo. Al acercarnos se distinguen dos infraestructuras. Por un lado, los antiguos baños, y en el otro lado del cerro unas modernas piscinas.

La existencia de los Baños termales de la Malahá es debida a que en un mismo punto confluyen varios afloramientos de agua, que salen a diferentes temperaturas, unos en torno a los 28 ºC y otros a 31. 

Estas aguas proceden de un acuífero, situado a gran profundidad, sometidas a una elevada presión. Allí es donde alcanzan altas temperaturas y se cargan de las sales minerales, del sustrato que le rodea.

BAÑOS TERMALES - LA MALAHÁ

BAÑOS TERMALES DE LA MALAHÁ

Estas surgencias han recibido nombres tan curiosos como de la Marquesa, los Juncales y la Alberquilla Alta. Cerca de los baños se encuentran otros manaderos naturales, conocidos como Fuentecilla de Santiago, y “el Baño frío”, que antiguamente estaba indicado a las mujeres para aliviar los dolores después del parto. 

Historia de los Baños de la Malahá

Las aguas de la Malahá utilizadas por romanos y musulmanes, fueron abandonadas durante la época cristiana.

En el libro de apeos de 1572 se puede leer

… hay una fuente manantial en el otro lugar de la Malahá, de agua caliente que sirve de baño, que era hasta una brazada de agua, poco más o menos, y toda el agua que de ella sale la recogen en una alberca, que están hechas y después de llenas van regando por su orden, haza por haza, sin poder saltar a otra hasta que se acaba de regar todo lo que es de riego…

Los baños de la Malahá se fueron abandonando paulatinamente, hasta que en el siglo XIX, con el auge del termalismo en toda Europa, comenzó la moda de levantar balnearios. En 1846, Manuel Rodríguez Carreño, conocedor de las propiedades medicinales de estas aguas, se encargó de construir un balneario en el pueblo.

Pascual Madoz cuenta de la Malahá, a mediados del siglo XIX:

..el terreno es casi todo llano y de buena calidad, regándose alguna parte con las aguas de varias albercas procedentes de unos 15 manantiales perennes que hay en la jurisdicción: entre todos el más notable el llamado del Baño, porque sus aguas medicinales, tomadas de esta manera en un local situado a un 1⁄4 legua del pueblo, surten buenos efectos para la curación de varias enfermedades…

En 1869 los Baños de la Malahá fueron declarados por el Estado de utilidad pública. 

- BAÑOS TERMALES - LA MALAHÁ

BAÑOS TERMALES DE LA MALAHÁ

En esa época el balneario contaba con cincuenta habitaciones, un extenso salón de recreo y juego, un hermoso jardín y servicio de comedor a cargo de dos cocineros. También había una pequeña hospedería destinada a familias. La temporada comenzaba el 15 de Mayo y finalizaba a finales de Septiembre. 

Algunos de los usuarios del balneario, los menos pudientes, iban en transporte público. Todos los días salía, a las siete de la mañana, un carruaje hacia los baños desde la posada de Patazas en la Calle Recogidas, y regresaba desde el balneario a las cinco de la tarde. El recorrido de 10 kilómetros se realizaba en dos horas, y costaba 2 pesetas.

Entre otras celebridades asiduas al Balneario de la Malahá estaban el músico Manuel de Falla y su hermana María del Carmen.

En 1918 las aguas del balneario de la Malahá fueron indicadas como aguas Minero-Medicinales y clasificadas como sulfatadas cálcicas, y clorurado-bicarbonatadas. Ideales para tratar el escrofulismo, reumatismo, catarros crónicos bronquiales, laríngeos, vesicales y uretrales, metritis, así como desarreglos menstruales; anemias, clorosis, epilepsia, histerismo y neurastenia. 

Pocas décadas más tarde, ya en los años 20 del siglo XX, el balneario fue decayendo en usuarios y cerrado al público. Entre los años de 1943 y 1945, los baños fueron reconstruidos, pero su posterior abandono motivó la ruina del edificio. De estas obras quedan en la actualidad parte de las cimentaciones y dos piscinas que se encuentran cubiertas y protegidas por una estructura de hormigón. 

Los baños consisten en una gran fosa dividida en dos departamentos, sobre el mismo nacimiento del agua, con las paredes formadas por grandes sillares.

Estas piscinas están construidas de lajas de piedra y mortero, tienen unas dimensiones de más de 9 metros de largo por 5 de ancho. 

PISCINAS DE LA MALAHÁ

PISCINAS DE LA MALAHÁ

La cubierta está formada por una gran bóveda de mampostería con dos aberturas superiores. El acceso a las piscinas se realiza a través de un arco de medio punto rebajado, realizado mediante gruesos sillares de piedras areniscas.

Delante de los antiguos baños termales de la Malahá se localizan restos de una villa romana, datada en el siglo I antes de nuestra era, y una pequeña piscina de 5 por 2 metros. También linda con un importante yacimiento, donde se han encontrado cerámicas de varias épocas, que van desde la Edad del Bronce Final, en torno al siglo IX antes de nuestra era, hasta la época medieval.

Las aguas de la Malahá fueron utilizadas desde hace milenios, siendo los romanos los que construyeron las primeras estructuras termales reutilizadas posteriormente, en el siglo XIX. En estas termas se puede observar una primera fosa, formada por grandes sillares de piedra, inmersa en otra fosa más amplia y probablemente de época posterior, con reutilización de elementos constructivos anteriores.

En el mismo Cerro de la Atalaya, pero en el lado opuesto a las antiguos baños termales de la Malahá se encuentran unas modernas instalaciones, compuestas por piscinas, chiringuito, césped y lugares de sombra. En definitiva todo lo necesario para disfrutar de un día de agua, sol, lectura y sobretodo buena compañía.

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