• Síguenos

CALLE DEL CARNERO Una calle llena de leyendas

CALLE DEL CARNERO

CALLE DEL CARNERO

¿Conoces las leyendas de la Calle del Carnero?

Granada guarda en su memoria colectiva un sinfín de leyendas, y cuentos que junto con los romances forman parte de la literatura tradicional de la ciudad. 

En estas leyendas, se mezclan hazañas de los cristianos en las batallas, y anécdotas reales con la fantasía. Recurrentes son las historias de moros, bellas cautivas, temerarios caballeros enamorados, aljibes que convierten sus aguas en melosas, o brujas que usan bebedizos y sortilegios.

Muchas de estas historias calarán en el acervo popular y darán explicación a topónimos tan curiosos como Aljibe de la Vieja, Niños Luchando, o Cuesta de María la Miel. Sin embargo, otros nombres de calles, tan inocentes como puede ser la Calle del Carnero, esconden oscuras e inquietantes historias. 

Leyendas de la  Casa del Carnero

Desde hace siglos la fisionomía de la mayoría de las calles del Albaicín no ha cambiado. Este barrio, dominado por estrechos y serpenteantes callejones,  que apenas ven la luz del sol, es protagonista de las más variopintas leyendas. 

La calle del Carnero es un lugar que desde el siglo XVII está en boca de los vecinos del barrio, por la cantidad de sucesos extraños que en ella ocurren.

La Calle del Carnero, se encuentra a espaldas de la Carrera del Darro, muy cerca de la Cuesta de Santa Inés, La Casa Ágreda y del antiguo Maristán de Granada. Debe su nombre, según Afán de Ribera, a que un carnero mágico con cuernos de oro condujo a una mujer hasta un gran tesoro escondido.

LOS DÍAS DEL ALBAICÍN - Antonio Joaquín Afán de Ribera

LOS DÍAS DEL ALBAICÍN – Antonio Joaquín Afán de Ribera

En el libro de Afán de Ribera sobre las leyendas del Albaicín, podemos leer esta de la “Casa del Carnero”. Al parecer en 1742, tras el fallecimiento del dueño de una de las casas, situada justo a mitad de la Calle del Carnero, su viuda, Marta, se casó en segundas nupcias a las pocas semanas. Un día Marta vio un borrego con los cuernos de oro al que siguió, pero que no pudo alcanzar. 

Decidió el nuevo matrimonio mudarse a la Alcaicería y convertir su vivienda de la Calle del Carnero, en casa de vecinos. No obstante, coincidiendo con cada aniversario de la muerte del primer esposo de Marta, sucedían en la casa y en la calle fenómenos extraños, y siempre se pensó que la casa estaba encantada. 

Afán de Ribera, cuenta uno de estos sucesos ocurridos en el siglo XIX. Una noche de tormenta, Claudia Jiménez, una pobre mujer madre de ocho niños, bajó al lavadero de la “Casa del Carnero”, a ver si encontraba un tesoro, pues había un dicho en esa época que decía “Si hay miedo es porque existe un tesoro”. La señora, escuchaba gritos que se alejaban, y con la poca luz que dejaba entrever los relámpagos de la tormenta, encontró un ovillo de hilo que rodaba. Claudia tras varios intentos cogió la punta del hilo, que siguió hasta que dio con el cordero de los cuernos de oro, el cual se hundió bajo el suelo. Esta familia encontró un gran tesoro en el lugar donde se esfumó el cordero.

Hay otra versión de la leyenda de la “Casa del Carnero”, que cuenta, que el propietario de la casa que murió en 1742 era un rico comerciante, casado con una joven y bella muchacha, a la que le ocultó buena parte de sus ganancias. 

Tras la muerte del comerciante su viuda y su primo, un platero del Albaicín buscaron el tesoro, sin éxito. Una vidente les reveló el secreto para encontrar los caudales. Este era, según unos autores, permanecer despiertos (viuda y platero) durante diez noches en el lavadero de la casa, y según otros, que la viuda bajara completamente sola, desnuda y sin luz durante diez noches seguidas al lavadero de la casa y que a la décima visita, vería un carnero con los cuernos dorados, que les indicaría el lugar donde se encontraba el tesoro. 

Así lo hicieron, y apareció el rumiante, que les mostró el sitio donde su difunto marido había escondido el dinero, como castigo a los devaneos e infidelidades de su esposa. La joven y el platero no escatimaron en gastos ni se privaron de fiestas y banquetes, lo que llegó a oídos de la Santa Inquisición que procedió a torturar a la vieja bruja, la viuda y a su primo el platero, que era además su amante. Tras la tortura confesaron que inventaron la historia para ocultar que ellos mataron al comerciante. Como castigo la Inquisición requisó todas sus posesiones, incluida la fortuna encontrada en la “Casa del Carnero”

Cuentan que por la calle del Carnero se siguen escuchando quejidos lastimeros y que se ven lucecillas o fuegos fatuos que desaparecen repentinamente, muy semejantes a como lo hacen las luces de Mafasca.

Deja una respuesta

Etiquetado , , , , , , , .Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja un comentario