CAÑONES DE LA ALHAMBRA

CAÑONES DE LA ALHAMBRA

CAÑONES DE LA ALHAMBRA

Si has subido a la Alhambra, seguramente te habrás fijado que en la explanada que hay entre la Torre de la Justicia y la Puerta de los Carros, se encuentran cuatro cañones de hierro. Actualmente estos cañones de la Alhambra están perimetrados por varias piquetas y una cuerda, que hacen de barrera de seguridad, pero..,  ¿cuántas veces nos habremos fotografiado apoyados sobre esos cañones?, o ¿en cuántas ocasiones habremos visto a algún fotógrafo de bodas, colocar a los recién casados junto a las piezas de artillería?. Si alguna vez te has preguntado que hacen allí estas máquinas bélicas, y no has obtenido respuesta, hoy tus dudas serán aclaradas. Si quieres conocer la historia de los Cañones de la Alhambra, sigue leyendo. 

El uso de la artillería en el siglo XV

Como preámbulo contar que aunque las armas de fuego, en las contiendas bélicas, ya eran usadas en el siglo XIV, es a partir de 1480, con los Reyes Católicos cuando se consiguió un avance espectacular. En los últimos años del siglo XV, se comenzaron a utilizar las lombardas o bombardas, unos toscos cañones que lanzaban bolas de hierro, o piedra a distancias considerables, y que facilitaban la destrucción y toma de las ciudades. Ante esta nueva arma, la guerra de lanza y escudo quedó obsoleta.

Gracias a estas piezas artilleras se consiguió reconquistar en apenas quince años gran parte del Reino nazarí. 

El uso de piezas de artillería no era exclusiva de los castellanos. Los musulmanes tenían también cañones, aunque ni con la potencia ni en la misma cantidad que los que poseían los cristianos. En una crónica de 1486 se relata como dos bandos musulmanes, los que estaban a favor de al–Zagal y los partidarios de Boabdil se enzarzaron a cañonazos en el Albaicín. 

Así lo cuentan Rafael Peinado Santaella y Jose Enrique López de Coca Castañer. en el libro “Historia de Granada. La época medieval. Siglos VIII-XV”

Empeñáronse entre ambos bandos luchas y combates, llegando los de Granada a plantar en batería cañones y hasta arrojar lluvias de piedras contra los del Albaicín desde las murallas de la Alcazaba Vieja; además les disparaban con catapulta.

Tras la toma de Granada, por parte de los Reyes Católicos, se modificaron varias estructuras de la Alhambra y se construyeron baluartes semicirculares para recibir nuevos y más potentes cañones.

Los cuatro cañones de la Alhambra 

NOMENCLATURA DE LAS PARTES DE UN CAÑÓN

NOMENCLATURA DE LAS PARTES DE UN CAÑÓN

Cuando las tropas napoleónicas, encabezadas por el general Horacio Sebastiani invaden Granada, en 1810, la Alhambra fue ocupada por los franceses, y se convirtió en cuartel militar.

La Alcazaba, fue convertida en prisión. El convento de San Francisco, fue la sede de los soldados polacos, mientras que la Iglesia de Santa María de la Alhambra y el Palacio de Carlos V, se convirtieron en almacenes. Los soldados incluso usaban como combustible, la madera de las armaduras, artesonados, imágenes, puertas y vigas.

Durante los dos años que duró la ocupación francesa, la Alhambra fue un reducto de piezas de artillería que amenazaban a la ciudad de Granada, ante las posibles rebeliones. Llegaron a trabajar hasta seiscientos peones, que subían a diario veinte carros con madera. La Silla del Moro, el Cerro del Sol, Torres Bermejas y los Alixares, fueron lugares ocupados por cañones y fusilería.

La Silla del Moro o Castillo de Santa Elena, era una gran plaza de armas, y el centro de las fortificaciones, defendidas por más de cien cañones.

En cuanto a los cañones de la Alhambra, se trajeron desde Guadix el 2 de junio de 1811, inicialmente llegaron 5 cañones.

En las crónicas de la época, “Gaceta de la Regencia de España e Indias” se puede leer:

Granada 2 de junio (extracto de varios partes confidenciales).

Han entrado a esta ciudad 5 cañones que se dixo venían de Guadix, y han montado los franceses todos los que tenían en la plaza de los Aljibes.

El día 5 se vuelve a informar que han llevado, procedente de Guadix, más cañones del calibre 16 y los han subido a la Alhambra.

El 17 de septiembre de 1812, las tropas francesas abandonaron la Alhambra. En su retirada, el mariscal francés Jean de Dieu Soult, ordenó volar el gran polvorín en el que se había convertido el palacio nazarí. Sin embargo, José García, un mutilado en la batalla de Bailén, arriesgó su vida para detener la explosión en cadena. Para ello neutralizó con su propio cuerpo, las mechas que quedaban activas.

Tras la expulsión de los franceses la Alhambra volvió a ser ocupada por militares, esta vez por las tropas españolas comandadas por el Teniente General Francisco Ballesteros. La alcazaba se convirtió en prisión donde encerrar a militares franceses y españoles afrancesados y traidores de la patria. Se llevaron a la Alhambra “Brigadas de presidiarios” que repararon las partes más dañadas del monumento nazarí. 

El Palacio de Carlos V fue convertido en parque de artillería, y utilizado para guardar pólvora, granadas, bombas etc. Debido al peligro que esto conllevaba, se ordenó, entre los años de 1827 y 1830, sacar los pertrechos de guerra y cartuchería que se guardaban en el Palacio de Carlos V (Archivo de la Alhambra, legajo 19). Asimismo, en 1832, todavía se conservaban junto al Palacio de Carlos V un total de cuatro cañones de hierro que se dejaron los franceses (Archivo de la Alhambra, legajo 19)

Estos cuatro cañones se plantaron, en la década de los años 80 del pasado siglo, frente a la puerta del Palacio de Carlos V.

Como dato curioso contar que, las estructuras de madera, que sostienen las piezas metálicas de los cañones, están realizadas con maderas de olmos cortados en el bosque de la Alhambra, hace más de 50 años.

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