CASA DE CASTRIL Una casa de Leyenda

CASA DE CASTRIL

CASA DE CASTRIL

Desde que los primeros pobladores llegaron a Granada, el Río Darro ha sido un pilar fundamental en el desarrollo de la ciudad. En torno a su cauce se han levantado numerosos inmuebles. Uno de los más significativos del Paseo de los Tristes, es la Casa de Castril, un inmueble lleno de leyendas.

La Casa de Castril se localiza justo frente a la iglesia de San Pedro y San Pablo, y es actualmente la sede del museo arqueológico de Granada. Es uno de los mejores ejemplos de las casas de la oligarquía granadina. El solar fue propiedad del secretario de los Reyes Católicos, Hernando de Zafra.

El edificio fue levantado entorno al año de 1539, por orden del nieto de Hernando de Zafra, quien acudió al emperador, Carlos V, para pedirle autorización y fundar un mayorazgo tal y como lo había dispuesto su abuelo en su testamento.

Lo más destacable de la Casa de Castril, arquitectónicamente hablando es su portada, que cuenta con un rico repertorio figurativo. La mayoría de los investigadores la atribuyen a Sebastián de Alcántara, quien trabajó con Jacobo Florentino en la Capilla Real, y que bebió de las fuentes de Diego de Siloé.

La portada se desarrolla en tres cuerpos, es de estilo plateresco y está realizada en piedra arenisca.

Centrando la parte inferior, se encuentra la puerta de acceso, rodeada por una ancha cenefa de relieves. En ella, aparecen armas romanas, árabes y cristianas, serpientes en sus ángulos, y en la clave, se reproduce la Torre de Comares. Este conjunto se flanquea con dos columnas estriadas dóricas, y conchas de veneras.

CASA DE CASTRIL - GRANADA

CASA DE CASTRIL – GRANADA

El cuerpo intermedio está dividido en dos, y decorado por pilastras a cada lado, haciendo de unión de este conjunto. En la mitad inferior, se localizan pares de niños alados sosteniendo los escudos de armas de Hernando de Zafra. Encima de ellos y centrando toda la portada, se sitúa el ave fénix sobre la hoguera, cerrados por un semicírculo y custodiado por dos fieros leones.

El tercer cuerpo, corresponde al piso principal, en él se abre un balcón central, decorado con pilastras, fajas de conchas de veneras, y a cada extremo se encuentran sendos medallones con cabezas esculpidas. Se remata el conjunto con un friso decorado con ángeles, grifos y la fecha de 1539.

A la derecha hay otro balcón haciendo esquina, sobre el cual se lee: ESPERANDOLA DEL CIELO. Lema que ha dado pie a fantásticas leyendas de la que luego hablaremos.

Atravesando la puerta llegamos a un zaguán rectangular cubierto con vigas, que dan acceso a un patio porticado. El patio está compuesto por columnas de mármol, que sostienen arcos de medio punto, en la planta inferior y arcos rebajados en la superior. Las estancias del palacio se distribuyen alrededor del mismo. En el lado norte se ubica la estancia principal y detrás un jardín.

Una escalera monumental en el lateral oeste, hace de nexo de unión con la planta superior. Se cubre la escalera con una armadura mudéjar rectangular, de limas moamares ricamente decorada. También conserva el pasamanos.

La casa de Castril fue adquirida por el estado en 1917 al profesor Leopoldo Eguilaz y Yanguas

La leyenda de la Casa de Castril

La leyenda cuenta que Don Hernando de Zafra, Señor de Castril, vivía en esta casa con su hija Elvira (Luisa según otros autores). Elvira tenía como amante secreto al joven Alfonso de Quintanilla, un apuesto mozo de una familia enemiga a la de los Zafra. De estos amoríos era confidente Luisillo, un jovenzuelo que trabajaba en la casa de los de Castril. Un día que Don Hernando de Zafra llegó antes de lo previsto, Luisillo fue a avisar a su señora, pudiendo el joven Alfonso escapar por el balcón.

Cuando llegó Hernando de Zafra, encontró juntos a su hija y a Luisillo, Creyéndose deshonrado D. Hernando, y a pesar de las protestas de inocencia del joven, le hizo ahorcar del balcón. Después mandó grabar la mencionada inscripción, alusiva a las últimas palabras del desgraciado paje, que murió sin alcanzar con sus súplicas la justicia de los hombres, esperándola del cielo…

Otra versión de la leyenda de la Casa de Castril, con el mismo final, claro, cuenta que D. Hernando de Zafra en realidad encontró a Luisillo y a Elvira leyendo las cartas de amor que se intercambiaban Elvira y Alfonso de Quintanilla.

Otros escritos van todavía mucho más allá, postulando con que la maldición de la casa, va hasta el mismo entierro de D. Hernando y la execración, “Permita Dios que el agua lo entierre”, que le lanzó una vieja gitana porque le había cortado el paso del agua. Cuando murió Hernando de Zafra llovió tanto, que el agua se llevó su cadáver aguas abajo.

La primera vez que aparece esta leyenda escrita es en 1846, en el libro “Viajero en Granada” de Jiménez Serrano. Posteriormente es reproducida en 1849 en el libro de “Tradiciones Granadinas”.  En el  suplemento del periódico La Tribuna (1882-83), titulado Variedades, también Seco de Lucena contó esta historia.

Como casi toda leyenda esta es totalmente fantasiosa, ya que Hernando de Zafra no tuvo hijos legítimos, y aunque no se sabe exactamente cuando se levantó la casa, lo cierto es que en 1539, año en que se hizo la portada, Hernando de Zafra hacía muchos años que había fallecido.

También son conocidas las apariciones sobrenaturales de un “fantasma” de una mujer bella, joven y alta, de pelo negro y rizado que llaman la “Dama Blanca”, en la Casa de Castril.

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