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CASTILLEJO DE ÓRGIVA Controlaba el paso durante la etapa musulmana

CASTILLEJO DE ÓRGIVA

CASTILLEJO DE ÓRGIVA

Coronando un cerro, a casi 900 metros de altitud sobre el nivel del mar, se levantan frente a la localidad de Órgiva, los restos de una antigua fortaleza árabe, el Castillejo de Órgiva, que hoy visitaremos.

El asentamiento en Órgiva es muy antiguo, ya en época romana, el hombre habitaba en la zona. Probablemente la finalidad de este primer asentamiento, fuera de tipo agrícola, dada su proximidad al río y a su fértil vega.

Gracias a las cerámicas encontradas y a una pequeña necrópolis de época tardoantigua, situada en la base donde se asienta el Castillo de Órgiva, se puede saber que, en la margen izquierda del curso fluvial del Guadalfeo, hubo presencia humana continua, desde el siglo I a.C. hasta el siglo II de nuestra era. También se han hallado restos arqueológicos de los siglos V al VII. 

Algunos de los asentamientos de la Alpujarra fueron abandonados con la llegada de los visigodos, mientras que otros, como es el caso de Órgiva, continuaron ocupados. Es con la llegada de los musulmanes, en el siglo XI, cuando toda la Alpujarra experimentó su mayor auge. 

CASTILLEJO DE ÓRGIVA

CASTILLEJO DE ÓRGIVA

Durante el reinado nazarí, Órgiva, tomó el nombre de Albastch, que podría traducirse como “llano”. Se convirtió este enclave en una próspera aldea doblemente fortificada. Por un lado, contaba con un Castillo (Hisn Orgiva), que se alzaba en un escarpe frente a Órgiva, y del que todavía quedan restos. Por otro lado, la alquería contaba con una torre remodelada tras la conquista, conocida desde entonces como Palacio de los Condes de Sástago.

Castillejo de Órgiva 

Del castillejo de Órgiva a penas quedan unos pocos restos de  sus muros de tapial y mampostería. Si forzamos nuestra imaginación podremos hacernos una idea de cómo era esta fortaleza.

El castillo de Órgiva, tuvo que tener al menos dos recintos, aunque solo queda el ubicado en la parte más alta del promontorio. El otro recinto, posiblemente desapareció por la acción de las tareas agrícolas desarrolladas en el entorno, que se encuentra plantado de almendros.

Los restos visibles son de una gran torre de casi 13 metros de largo por 6,25 de ancho. Los lados mayores de esta fortaleza tienen sentido Sureste-Noroeste. Se conservan unos 4 metros de altura en algunas zonas. 

Parte de la torre debió ser maciza. Posteriormente se edificó un cortijo sobre las ruinas del castillo, dividiendo su interior en habitaciones. 

CASTILLEJO DE ÓRGIVA

CASTILLEJO DE ÓRGIVA

La otra parte, orientada al Noroeste, está ocupada por un aljibe, de 3,17 metros de largo por 2,42 metros de ancho. Está construido con muros de hormigón, y no han llegado hasta nuestros días restos de la bóveda que lo cubría. Este aljibe está colmado de escombros y tiene abiertos agujeros en tres de sus flancos.

Junto al aljibe se aprecian restos de dos muros de tapial, de poco más de un metro de grosor, con la misma alineación interior que la torre.

Al Este de la zona descrita, se encuentra otro aljibe, de 4,12 metros de largo por 2,13 de ancho. Este aljibe si conserva parte del arranque de la bóveda, a 1,50 metros del suelo. Está construido con muros de hormigón de cal de 52 centímetros de grosor. No quedan restos de la bóveda que lo cubría, sin embargo, todavía conserva el pavimento original. También está lleno de tierra y vegetación. Tiene desgajado el muro Sureste y hay un hueco de paso al Noroeste.

Al muro del lado Sureste, quizás por problemas de filtraciones, se le adosó interiormente otro muro de mampostería.

Al Noreste del cerro, se conservan importantes restos de la muralla, construidos de tapial, que cerraba este primer recinto por esa zona.

Aunque la construcción de un cortijo ha destruido gran parte del Castillo de Órgiva, según los investigadores presenta similitudes con la Torre de la Rijana, tanto por la técnica constructiva como por su planta rectangular. Es incluso posible pensar en una cronología similar, siglo XII, teniendo en cuenta que se ha recogido abundante cerámica califal, en superficie. 

APARCAMIENTO - CASTILLEJO DE ÓRGIVA

APARCAMIENTO – CASTILLEJO DE ÓRGIVA

A pesar del lamentable estado en el que se encuentra el Castillejo de Órgiva, merece la pena acercarse y visitarlo. Desde aquí los árabes controlaban toda la tahá de Órgiva desde su flanco sur. Esta era la zona de paso obligado de la Alpujarra a la Costa, tanto a través del río Guadalfeo, como por los barrancos interiores que llevan a los alrededores de Castell de Ferro.

Para acceder al Castillejo de Órgiva, la manera más rápida es hacerlo desde el punto kilométrico 1 de la Carretera A -346. Allí hay un apartadero, para unos 6 coches. Justo al otro lado de la calzada, se sitúa un cerro, que tendremos que subir, por una senda algo escarpada. Hay que tener cuidado tanto al ascender como al descender por este camino, ya que el firme del sendero presenta mucha piedra suelta, provocando que nuestros pies resbalen. 

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