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CASTILLO DE ALHAMA DE GRANADA Donde se inventó el billete al portador

CASTILLO DE ALHAMA

CASTILLO DE ALHAMA

La Plaza de la Constitución de Alhama, es el centro neurálgico de la ciudad. En torno a ella, se disponen bares, terrazas, la oficina de información turística, la Iglesia conventual del Carmen y el Castillo.

El Castillo de Alhama, está considerado B.I.C desde el 25 de junio de 1985, y se encuentra dentro del Conjunto Histórico de Alhama de Granada. Es un edificio fácilmente identificable, pues está pintado de color rojo inglés. Este inmueble se levantó en el siglo XIX sobre una de las torres de la Alcazaba de Alhama.

La conquista de Alhama de Granada por parte de las tropas castellanas, se culminó en los últimos días de Febrero de 1482. La ciudad se reforzó militarmente durante un tiempo, por miedo a que los musulmanes volvieran a retomarla por las armas, pues la ciudad estaba rodeada de tierras moras. Tras la toma definitiva de Granada en 1492, y la posterior expulsión de los moriscos años después, las torres que formaban la Alcazaba, se mandaron a destruir. Aún así siguieron quedando algunos vestigios en pie.

A mediados del siglo XIX, Pascual Madoz en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico y sus posesiones de Ultramar, dejó reflejado que el Castillo  de Alhama todavía existía por aquel entonces. Madoz, en relación al castillo de Alhama de Granada comentaba:

“…Teniendo al Norte y Oeste una muralla casi destruida, en la que se conservan vestigios de anteriores fortines, y un Castillo que ocupa todo el lado occidental de la población, cuya entrada facilitaban únicamente dos puertas conocidas con el nombre de Málaga y Granada, las cuales se hallaban en las extremidades que respectivamente unían la muralla con el tajo. A la extremidad inferior de este conducía una mina practicada desde el castillo hallándose en el día obstruida, si bien por la parte del expresado castillo, se puede calcular el sitio donde principiaba, no es posible fijar con exactitud su entrada: la cual se halla confundida con los muchos escombros que hay en el mismo.”

Entre finales del siglo XIX y principios del XX el Castillo,  ya en manos privadas, se remodeló presentando el aspecto que tiene hoy en día.

El Castillo de Alhama tiene una superficie de 3.800 metros cuadrados. Desde el año 2013 la empresa ArtsValua tiene puesta a la venta el inmueble, en su página web, por un valor que ronda el millón de euros.

En febrero de 2018 se instaló un tótem en la puerta  del castillo, en el que el visitante puede leer el clásico romance “Ay de mi Alhama”.

En el Castillo de Alhama se inventó el billete al portador

CASTILLO DE ALHAMA- GRANADA - Foto: google maps

CASTILLO DE ALHAMA- GRANADA – Foto: google maps

Si pensamos en un billete cualquiera, nos vendrá a la cabeza un trozo de papel de algodón con un valor determinado, en euros, dólares, pesetas etc.… La persona que tenga ese billete, podrá hacer uso de ese valor monetario como más le plazca. Por lo tanto un billete es un valor al portador.

Si recordamos nuestros billetes de pesetas, antes de la entrada del euro, existía en ellos la siguiente reseña, “El Banco de España pagará al portador” y la cantidad en pesetas, acompañando el retrato de un personaje ilustre de la historia de España.

Esto no siempre fue así. Hasta mediados del siglo XVII, los billetes eran nominativos. Es decir en el papel junto al valor monetario venía el nombre de la persona a la que debía de entregarse una cantidad de dinero. Esto fue una herramienta efectiva para evitar los robos, sin embargo, ese “pagaré” perdía su valor si la persona fallecía o no aparecía.

Don Íñigo López de Mendoza, Conde de Tendilla, alcaide de la fortaleza de Alhama, “inventó” el billete al portador, más o menos como lo conocemos hoy en día y muchos años antes de existir los bancos.

Al parecer el invierno de 1483, fue un año lluvioso y algunos muros de la alcazaba habían cedido. En Junio de ese año, el conde mandó a reparar la fortificación, quedándose pronto sin dinero.

Las tropas a su cargo hacía ya un tiempo que no cobraban, y estaban a punto de amotinarse. Como el Conde no disponía del dinero en efectivo se le ocurrió calmar los ánimos de la siguiente forma, según las crónicas de la época “dioles moneda sin dineros de justo valor y peso”. Hizo albalaes al portador de diversos precios, y firmados con su nombre. Los repartió a los soldados, albañiles, etc… como si fuera dinero, y dio su palabra de caballero “de no salir de Alhama sin pagar todas aquellas monedas y firma”, cuando le llegara el dinero en efectivo,  y así lo hizo, en julio de 1484. Estos papeles circularon por Alhama como los billetes que usamos nosotros habitualmente.

El conde de Tendilla ejerció durante un tiempo de banco, emitiendo unos albalaes al portador con unas cantidades determinadas. Estos documentos tenían el mismo valor que la cantidad que había escrita.

La historia completa la puedes leer en las crónicas que escribió,  a principios del siglo XVI, Gonzalo Fernández de Oviedo,“Batallas y Quincuagenas” – Batalla I, Quincuágena I, Diálogo XXVIII.

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