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CASTILLO DE BENZALEMA Una fortaleza en la Lista Roja del Patrimonio español

CASTILLO DE BENZALEMA

CASTILLO DE BENZALEMA

Va atardeciendo en el altiplano granadino, estamos en Cortes de Baza, y no queremos dejar pasar la oportunidad de ver, aunque sea desde lejos, el Castillo de Benzalema. El mejor lugar para divisar esta fortaleza es acercarse hasta la pedanía de las Cucharetas, desde allí se divisan, altaneros en lo alto de un cerro, los restos del Castillo de Benzalema.

El Castillo de Benzalema.

El Castillo de Benzalema se sitúa coronado un pequeño promontorio, bajo el Cerro de Jabalcón, en la cola del embalse del Negratín, frente a la confluencia de los ríos Castril y Guardal.

Desde aquí se vigilaba el paso hacia Baza de los ejércitos procedentes de Jaén a través del valle del río Guadiana Menor. Esta fortaleza tenía visión directa con la torre de alquería de Cuevas de Luna y las torres atalayas de La Cañada, y el Torrejón. Además se comunicaba mediante señales luminosas con el Castillo de Benamaurel.

El cerro en el que se asienta la fortaleza andalusí, es de forma irregular, con varios de sus flancos tremendamente escarpados, lo que hacía del lugar un enclave casi inexpugnable.

CASTILLO DE BENZALEMA - PLANO - Mhamad Bader y José M.ª Martín Civantos en el Análisis arqueológico del Castillo de Benzalema (Benamaurel, Granada)

CASTILLO DE BENZALEMA – PLANO – Mhamad Bader y José M.ª Martín Civantos en el Análisis arqueológico del Castillo de Benzalema (Benamaurel, Granada)

El Castillo de Benzalema es de planta irregular con tendencia a ser rectangular, pues se adapta al terreno. Desde la distancia son apreciables los restos de torres y muros realizados de mampostería.

Cuentan Mhamad Bader y José M.ª Martín Civantos en el Análisis arqueológico del Castillo de Benzalema (Benamaurel, Granada), que el Castillo de Benzalema tuvo por lo menos 4 torres, y que en este baluarte defensivo se pueden apreciar las diferentes etapas constructivas.

La torre principal, se encontraba en el interior del recinto amurallado, dadas sus dimensiones de 6,35 por 4,65 metros, podría tratase de una torre alquería o de homenaje. Era maciza en su parte inferior, y tendría varias habitaciones a partir de una cierta altura. Esta torre estaba realizada de tapial de hormigón, característico del siglo XII, en su parte inferior y de mampostería en la superior. Distintos restos murarios encontrados en la zona hacen pensar que hubo un primer recinto fortificado que protegía una torre. Este primer “castillo”, sería posteriormente modificado. Se levantaron otras torres y una nueva barbacana, todas ellas de mampostería.

Del Castillo de Benzalema apenas quedan, a día de hoy, restos de tres torres y trozos de la muralla que lo circundaba. La mayor parte de las estructuras conservadas y de las defensas originales se encuentran en el frente oriental, el único accesible.

CASTILLO DE BENZALEMA – Foto: David Pozo Navarro

Actualmente quedan muchas incógnitas por descifrar sobre la historia del Castillo de Benzalema. Tanto en la zona de la fortaleza como en los cerros anexos, se han encontrado cerámicas de una amplia cronología, que van desde la edad del bronce hasta el siglo XVI. Sin embargo. son más abundantes los fragmentos cerámicos datados entre los siglos XII al XV.

La ocupación de este espacio tuvo lugar durante la prehistoria, y ha estado habitado intermitentemente hasta la llegada de los musulmanes a esta parte de Granada. Se han encontrado en los alrededores de la zona numerosos silos, excavados en el suelo, de época altomedieval.

Durante el siglo XV, el Castillo de Benzalema, al igual que el de Benaurel y el de Cúllar, fue tomado por los castellanos en varias ocasiones. Entre 1433 y 1434 se sucedieron una serie de guerras entre los caudillos musulmanes del reino de Granada. En 1433 Benzalema cayó en manos de Muhammad, y en 1436 en manos de los partidarios de Yusuf, quienes la entregaron a los castellanos. Por su parte los cristianos permitieron que los alcaides de la fortaleza siguieran siendo musulmanes. En 1445 estalló una nueva guerra entre los musulmanes, y entonces el caudillo Muhammad IX se centró en las fortalezas de la frontera recuperando el Hisn de Benzalema.

En 1488 fue cuando cayó el Castillo de Benzalema, definitivamente, del lado de los cristianos. En las crónicas de la conquista de Baza se hace referencia al mismo y se cuenta que el rey mandó a Luis Méndez de Figueredo que estuviese, con la gente de su capitanía, cerca de esta fortaleza, para poder asegurarse los caminos de la zona, e iniciar la toma de Zújar. Una vez tomada la Alcazaba de Zújar, se requiere al alcaide moro de Benzalema para que entregue la fortaleza, éste se negó, a no ser que fuese el rey en persona. Parece ser que el mismo rey fue y se la entregó, dejando de alcaide a Juan de Ávalos.

Tras la conquista definitiva por parte de los castellanos, la población rural abandonó el lugar, aunque es probable que allí quedara una guarnición durante un tiempo. A principios del siglo XVI, la fortaleza de Benzalema ya estaba totalmente deshabitada. El terremoto de 1531 ocasionó graves daños en el castillo desmoronándolo completamente.

Leyenda del Castillo de Benzalema.

El libro Leyendas populares bastetanas, escrito por Sebastían Manuel Gallego Morales recoge un antiguo cuento con moraleja.

CASTILLO DE BENZALEMA

CASTILLO DE BENZALEMA – Foto: David Pozo Navarro

Al parecer el corregidor de Baza y Guadix, Don Antonio Álvarez de Bohórquez, hizo una visita a la capital bastetana, en 1603. Recorrió las calles y la Fuente de los Caños Dorados, donde está grabado su nombre en el frontis. Durante el recorrido le entregaron al corregidor un viejo pergamino encontrado en el derribo de una casa morisca, que estaba escrito en árabe.

Don Antonio Álvarez de Bohórquez buscó quien le tradujese el texto. El traductor llegado de Guadix iba tomando notas en una hoja aparte y cuando terminó, exclamó ¡Qué gran tesoro hay bajo el suelo de Benzalema!. Los criados de D. Antonio escucharon lo del tesoro, y la voz se corrió como la pólvora. Muchas personas estuvieron excavando en el castillo pero no encontraron nada.

Un estudio más detallado del pergamino dictaminó que el texto fue escrito por el sabio doctor alfaquí, Muley Cad. El documento hacía referencia a las grandes cualidades minero medicinales de las aguas que discurren bajo los terrenos del Castillo de Benzalema. Estas aguas eran conocidas desde la antigüedad por sanar afecciones de la piel y son los verdaderos tesoros que nos brinda la naturaleza. Se refería sin lugar a dudas a las aguas del balneario de Zújar.

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