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CASTILLO DE LANJARÓN Un baluarte que controlaba el paso a la Alpujarra desde la costa y Granada

- CASTILLO DE LANJARÓN

– CASTILLO DE LANJARÓN

Antes de llegar a Lanjarón desde la carretera A-348 se ve, solitario, coronando un promontorio rocoso en la vega del pueblo, el Castillo de Lanjarón, un baluarte que tenía como misión principal controlar el paso a la Alpujarra desde la costa y Granada. Además, serviría de refugio y defensa de la población.

Queda poco del Castillo de Lanjarón, y lo que nos ha dejado la historia fue restaurado a finales del siglo XX. La visión del castillo desde lejos es bastante descorazonadora. La vista se fija más, en unos tubos de hierro que parecen un andamio de construcción, que en el baluarte defensivo. Este “andamio” no es tal, y uno no llega a comprender su función hasta que no está en el mismo lugar. Al parecer hace unos años, se hizo una restauración del Castillo de Lanjarón, y se instaló un armazón metálico, que simulara de manera esquemática las murallas de la fortaleza. Este armazón tendría una doble función. Por un lado, servía de apoyo de los lienzos que quedaban en pie, y por otro, ayudaba a que el visitante se hiciera una idea de la magnitud de la fortaleza en su origen. 

El Castillo de Lanjarón se levantó en la cima de un cerro, a 660 metros sobre el nivel del mar, rodeado de paredes bastante escarpadas, exceptuando el flanco sur, punto de acceso a la fortificación. Esto hacía que el baluarte defensivo fuese casi inexpugnable.

CASTILLO DE LANJARÓN

CASTILLO DE LANJARÓN

El enclave queda entre los ríos Salado y Lanjarón, y ha estado habitado desde la prehistoria. Cerca de las ruinas del castillo se han encontrado cerámicas de época prehistórica y romana.

El Castillo de Lanjarón fue construido en torno al siglo XIII y reforzado en el siglo XIV, debido a las continuas incursiones de las tropas castellanas. Tras la conquista por parte de los Reyes Católicos, el castillo pasó a manos de la Corona, estableciéndose alcaides cristianos. La fortaleza se remodeló sustancialmente, en el siglo XVI, para que pudiera soportar artillería. De hecho, la mayor parte de los restos que quedan en pie son de esa época.

El acontecimiento histórico más reseñado es quizás el que sucedió el 8 de marzo de 1500, cuando los moriscos se alzaron en armas. Esto motivó que el mismo Rey Fernando el Católico se dirigiera a Lanjarón y tomara de nuevo el castillo. Al parecer más de 300 musulmanes, junto con su “capitán negro”, murieron arrojándose desde las murallas del castillo, cuando se vieron totalmente acorralados.

Con la expulsión definitiva de los moriscos, en 1568,  motivada por la segunda revuelta, el Castillo de Lanjarón fue abandonado progresivamente y terminó desmoronándose con el tiempo. Primero cayeron los enlucidos y los mampuestos, para más tarde desplomarse las cubiertas, y finalmente caer los muros de la torre del homenaje y los lienzos de la muralla.

TORRE DEL HOMENAJE - CASTILLO DE LANJARÓN

TORRE DEL HOMENAJE – CASTILLO DE LANJARÓN

No obstante, la fortaleza siguió teniendo un alcaide. En 1638 se otorgó por cinco vidas (cinco generaciones), a Pedro López de Calo, oficial mayor de la Secretaría del Registro de Mercedes, la alcaidía del Castillo de Lanjarón.

El castillo esta construido con hiladas de mampostería, con refuerzos de sillares en las esquinas y almenas. Cuenta con merlones coronando los lienzos de la muralla, protegido todo por adarves. Está compuesto por dos recintos y diferentes elementos defensivos.

 Si cualquier enemigo quisiera conquistar la fortaleza, primero tendría que pasar por unas hiladas de piedras levantadas en las zonas menos abruptas de la ladera, fuera de los dos principales recintos amurallados. Si conseguía atravesar este primer cordón, podría llegar a al baluarte, que estaba defendido por dos recintos amurallados.

PASILLO DE ENTRADA - CASTILLO DE LANJARÓN

PASILLO DE ENTRADA – CASTILLO DE LANJARÓN

El primer recinto, el más exterior, solo se encuentra en la zona Sur del promontorio, ya que en el lado Norte está el acantilado. Por su interior discurría un sendero que ascendía hasta la entrada del segundo recinto. Las murallas de este recinto tendrían por lo menos una torre, que vigilaba la entrada y el camino de acceso a la fortaleza.

El acceso al segundo recinto del castillo, se realizaba por un estrecho pasillo, de casi 7 metros de longitud y 1,30 metros de ancho, cubierto por una bóveda de medio cañón realizada con lajas verticales.

Lo primero que llama la atención al acceder al interior de este segundo recinto, es la pronunciada pendiente que presenta el terreno, quedando al aire la propia roca donde se asienta el castillo. Esta singularidad haría que la fortaleza no dispusiera de patio de armas, tan necesario y característico de cualquier gran baluarte.

El segundo recinto era el lugar donde estaba asentada la guardia y el alcaide. Tiene forma trapezoidal y está rodeado de una muralla de mampostería. Cuenta con dos torres, una en el ángulo Norte de planta rectangular de 130 cm de longitud, por 40 cm de anchura y 35 cm de altura.

PLANO CASTILLO DE LANJARÓN

PLANO CASTILLO DE LANJARÓN – Imagen: Alberto García Porras, Justo José Banqueri Forns-Samsó

La otra es semicircular y se encuentra en el ángulo sur del castillo. Tiene troneras y un adarve sobre el lienzo de la muralla, que conecta con la torre del homenaje.

La torre del homenaje es de tipo “donjon”, de planta rectangular, y se levantó sobre una plataforma horizontal. Bajo esta torre se organiza la entrada, un aljibe y una estancia, que podría ser un almacén con silo. Conserva alguno de sus lienzos prácticamente completos. Pueden apreciarse también los mechinales rectangulares que en su día sirvieron para soportar una plataforma. La torre del Homenaje tendría dos plantas de alzada y posiblemente una azotea a la que se accedería por medio de una estrecha escalera.

Sin duda una visita al Castillo de Lanjarón es una buena manera de acercarnos a la historia de la conquista de la villa, y las sucesivas sublevaciones moriscas.

Bibliografía Principal: 

El Castillo de Lanjarón. Primeros resultados de la última intervención arqueológica (1996) – Autores: Alberto García Porras, Justo José Banqueri Forns-Samsó.

El Castillo de Lanjarón (Granada). Un análisis a partir del estudio de la cerámica recogida en la intervención arqueológica de 1995 – Autor: José D. Lentisco Navarro.

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