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CASTILLO DE MONTEJÍCAR Una fortaleza árabe construida sobre una fortaleza íbera

CASTILLO DE MONTEJÍCAR

CASTILLO DE MONTEJÍCAR

Montejícar, pertenece a la comarca de los Montes Orientales de Granada. La localidad es bastante amplia, extendiéndose por un conjunto de sierras calizas y margo-calizas que actúan de límite con la provincia de Jaén.

Desde un par de kilómetros antes de llegar a Montejícar, podemos apreciar, como este pueblo se encuentra en un pequeño valle, en la margen derecha del río Guadahortuna y custodiado por los cerros de la Ermita de la Virgen de la Cabeza, de los Allozos, del Castillo, y de Santa Ana.

Nada más aparcar el vehículo, subimos hasta el Cerro del Castillo, como bien indica su topónimo, aquí se alza una fortaleza: el Castillo de Montejícar.

El Cerro del Castillo, es una cresta caliza orientada de noreste a suroeste que se levanta a poco más de 1250 metros de altitud sobre el nivel del mar. 

El asentamiento humano en Montejícar es muy antiguo, y aunque actualmente es un pueblo poco transitado, lo cierto es que este fue un enclave importante en las vías de comunicación desde hace más de 4000 años. 

CASTILLO DE MONTEJÍCAR

CASTILLO DE MONTEJÍCAR

La población en Montejícar empezó a establecerse en el cerro del Castillo y en el de los Allazos, a finales de la Edad del Bronce, hacia el año 1.200 antes de nuestra era. Estos asentamientos desaparecieron de manera brusca a finales del siglo III o inicios del II a.C., hecho relacionado directamente con la segunda Guerra Púnica o guerras civiles romanas.

De la época íbera quedan amplios vestigios en el cerro del Castillo, que encontramos antes de llegar a la fortaleza arabe. Se trata de un grueso lienzo murario, de unos 28 metros de longitud, que discurre en sentido noreste-sureste y que tiene una altura de unos 3 metros. Presenta un aparejo ciclópeo, formado por hiladas con bloques toscamente escuadrados.

Siglos más tarde, con la llegada de los árabes a Granada, el Cerro del Castillo volvió a ocuparse, alzándose en el punto más alto, un recinto fortificado que todavía perdura.

Historia del Castillo de Montejícar

CASTILLO DE MONTEJÍCAR

CASTILLO DE MONTEJÍCAR

La fortaleza de Montejícar comenzó a construirse por parte de los musulmanes, a finales del siglo IX. Aprovecharon parte de la fortificación íbera, datada entre los siglos IV y II antes de Cristo. El nuevo castillo sirvió a Siguar ben Hamdon para levantarse contra Giad, gobernador de Elvira. Recordemos que desde el siglo IX hasta el siglo XI, se produjeron en la península ibérica, varias guerras civiles o fitnas, entre diferentes facciones árabes. El Hisn Munt Šakir (fortaleza del Monte Sagrado) como aparece en las crónicas árabes de la época, pasó varias veces de bando, unas por los muladíes y otras a manos de los ziries.

El castillo de Montejícar sufrió varias reestructuraciones antes de la conquista castellana, en 1486. Estas reformas realizadas durante la época nazarí, siglos XIII al XV, quizás sean las más importantes y las más duraderas. Fueron realizadas a partir del siglo XIII, cuando las tropas de Fernando III fueron tomando ciudades jiennenses y ganando terreno. Se estableció, por aquel entonces, la frontera del reino nazarí en la zona de los montes orientales granadinos.

Durante gran parte de los siglos XIV y XV el Castillo de Montejícar y los castillos de Píñar, y Cambil, fueron unos de los bastiones más determinantes para frenar el avance de los enemigos hacia la capital granadina. En varias ocasiones las tropas castellanas fueron repelidas por los militares musulmanes de este castillo. El propio condestable Lucas de Iranzo, contó en sus crónicas, como fracasó una y otra vez al intentar tomar Montejícar.

Finalmente, en septiembre de 1485, tras la toma de Cambil y Alhabar, Montejícar cayó en poder castellano, momento a partir del cual se desmembra la frontera castellano-nazarí, abandonándose la mayoría de las plazas fuertes fronterizas.

Tras la conquista castellana se nombró alcaide de la fortaleza  de Montejícar a Diego Fernández de Ulloa, caballero Veinticuatro de Jaén, con una asignación anual de 120.000 maravedíes y 300 fanegas de trigo.

Descripción del Castillo de Montejícar

MURO DE LA FORTALEZA ÍBERA - CASTILLO DE MONTEJÍCAR

MURO DE LA FORTALEZA ÍBERA – CASTILLO DE MONTEJÍCAR

El Castillo de Montejícar ocupa 800 metros cuadrados, unas dos terceras partes de la meseta en la que se asienta. Aprovecha los escarpes rocosos del flanco oriental, haciendo que por este lado su acceso sea prácticamente imposible. El perímetro de la fortificación se adapta al relieve de la muela. 

Se levantaron dos grandes torres en sus dos extremos, que estaban unidas por lienzos murarios. Entre las dos torres se construyeron otras torres más pequeñas. 

El elemento más visible de la estructura fortificada es una gran torre de planta rectangular, de 9,30 metros por 7,35 metros, que se alza hasta los 5 metros de altura. La torre de varias plantas está construida con hiladas de mampostería enripiada, ligadas con mortero de cal, y reforzada con sillería en las esquinas.

En el lado Este hay adosada una obra de mampostería trabada con mortero de cal. Por la cara Norte se observa el arranque de un lienzo compuesto por tres paños superpuestos. La fábrica más antigua de esta estructura está constituida por un muro de mampostería, de pequeño tamaño, ligado con argamasa, al cual se le adosa una obra realizada mediante la técnica del tapial. A su vez, estas dos obras están cortadas por la torre, mientras que la fábrica más reciente, de mampostería, se fusiona con la torre. Esta estructura sale de nuevo, por la base de la torre, a unos 6 metros hacia el noroeste, conectando con la otra torre que hay a 17 metros, en el extremo nororiental del recinto.

CASTILLO DE MONTEJÍCAR

CASTILLO DE MONTEJÍCAR

Esta segunda torre de planta rectangular es maciza y tiene adosado un lienzo de muralla realizado de mampostería. La función de la torre más el muro era la de cerrar el recinto por este frente. 

En el flanco oriental del cerro todavía perduran algunos lienzos de muralla, que fueron construidos de mampostería y que cerrarían la fortificación por este lado.

Del interior del recinto se han podido rescatar algunos muros de hormigón que pudieron ser habitaciones de uso militar, y un gran aljibe cuya bóveda ha desaparecido. 

El castillo de Montejícar se abandonó en torno al año 1498.

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