CASTILLO DE TAJARJA Conquistado por las tropas castellanas en Junio de 1483

CASTILLO DE TAJARJA

CASTILLO DE TAJARJA

Los pueblos que se disponen en el cinturón de Granada guardan todavía numerosos puntos de interés, que merecen la pena visitar, el Castillo de Tajarja es uno de ellos.

Aunque el Castillo de Tajarja está muy bien señalizado, e igual de bien comunicado por carretera, hemos de reconocer que nunca nos habíamos acercado hasta este tranquilo pueblo, de la vega granadina.

La curiosidad que nos despertó el libro de Mª Teresa Gómez Galisteo titulado, Catálogo de Bienes de Interés Cultural de la provincia de Granada: Área Metropolitana, hizo que nos decidiéramos visitar el pueblo y conocer lo que queda de su fortaleza.

El Castillo de Tajarja se encuentra a tan solo 30 kilómetros de la capital granadina. Pertenece al municipio de Chimeneas, y creció alrededor de un antiquísimo castillo árabe que le da nombre al pueblo.

El Castillo de Tajarja, se encuentra en el centro del pueblo. Forma junto con la Iglesia de Nuestra Señora de la Paz y la Casa Grande un conjunto con una pequeña plaza, cuyos accesos son las antiguas puertas de la fortaleza. En una de estas puertas se encuentra una cartela informativa en la que se puede leer:

CASTILLO DE TAJARJA

CASTILLO DE TAJARJA

De este pequeño castillo que al parecer disponía de planta trapezoidal, sólo se conservan visibles dos lienzos de muros, en los que se abren sendas puertas, formadas por arcos de herradura ligeramente apuntados, orientadas al Oeste y Sureste. Los mencionados muros se encuentran almenados, existiendo seis y cinco merlones respectivamente en cada uno de ellos

Al norte de la placeta que queda entre ambas puertas, se encuentra la casa de los señores del lugar, incluida en el recinto de la fortaleza y cuyos muros Oeste y Norte debían corresponder con la muralla de la misma. En este último muro y para acceso a dicha casa, se abre otra puerta, con arco de ladrillo, que parece no ser original. En el interior de la casa y saliendo por encima de ella se aprecia un torreón de medianas proporciones que bien podría tratarse de la reconstrucción de una antigua torre de alquería, siendo los muros conservados parte de la albacara.

Los arcos han sido mutilados al cortárseles las impostas para el paso de vehículos. De igual modo, la altura de las jambas resulta pequeña al haberse subido el pavimento.

En cuanto a la historia del Castillo de Tajarja, no solo se conoce poco, sino que además hay textos confusos, pues en tiempos de la reconquista, tanto la fortaleza de Huétor Tájar como la de Castillo de Tajarja, fueron denominadas con los mismos nombres, indistintamente. Entre los más usados se encontraban los de Tajara, Tájara, Taxarxa, Tejara Tajolazo, Tanjora, Taiara, Tújara, Tarara y Tázara.

CASTILLO DE TAJARJA

CASTILLO DE TAJARJA

Francisco Henríquez de Jorquera escribiría, en el siglo XVI, en el tomo II de Anales de Granada, que el 5 de Junio de 1483, partió el Rey Fernando, el Católico, de la ciudad de Alhama con todo su ejército, seis mil hombres a caballo y cuarenta mil infantes, con la intención de tomar la villa de Tajara o Tajarja que se encuentra entre las ciudades de Loja y Alhama.

A los castellanos les costó cuatro días de duras batallas, tomar la fortaleza de Tajarja. En las refriegas con los musulmanes, fue herido Henrique Henríquez, tío del Rey, el cual fue llevado a la ciudad de Alhama para ser curado.

Para que el castillo no se tomara de nuevo por los musulmanes, el Rey mandó que se destruyera.

Según el historiador Miguel Lafuente Alcántara la toma del Castillo de Tajarja se realizó de la siguiente manera:

TORRE - CASTILLO DE TAJARJA

TORRE – CASTILLO DE TAJARJA

El rey decidió que el marqués de Cádiz, D. Alonso Aguilar y el Maestro de Santiago atacasen de frente, mientras el duque de Nájera y Luis Fernández Portocarrero por la retaguardia. La gente del duque del Infantado, a las órdenes del capitán D. Fernando de Velasco, se encargó de combatir una de las torres que estaba a la puerta de la fortaleza, y Gonzalo Fernández de Córdoba, aceptó la peligrosa comisión de arrimar los bancos pinjados al pie de muro.

Cuando comenzó el ataque, hicieron los moros del castillo una defensa tenaz lanzando piedras, tiros de pólvora y saetas envenenadas; hirieron en una de sus descargas al Mayordomo mayor D. Enríquez Enríquez, y dejaron tendidos sobre el polvo a muchos hidalgos. Gonzalo de Córdoba estuvo a punto de perecer, porque los moros abrasaron con pellas bañadas en alquitrán y en pez los maderos, bajo los cuales su gente minaba el muro, dejaron su persona en descubierto, y le hicieron abandonar la maniobra.

(…) una vez tomada la fortaleza, el rey mandó desmantelar los muros y asolar la villa, y pasó con todo el ejército a Alhama, para que los soldados restaurasen sus fuerzas quebrantadas con el calor y la fatiga de los días anteriores y fuese curado D. Enríquez Enríquez.

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