CONVENTO DE SANTA PAULA Situado en la Gran Vía, fue fundado en el siglo XVI

CLAUSTRO - CONVENTO DE SANTA PAULA

CLAUSTRO – CONVENTO DE SANTA PAULA

En el número 31 de la Gran Vía de Colón, en pleno centro de Granada, se encuentra el antiguo Monasterio o Convento de Santa Paula, que actualmente es un hotel de cuatro estrellas gestionado por la cadena AC Hoteles. Este es un buen ejemplo de como se puede rehabilitar para uso turístico, uno de los monumentos históricos más importantes que tuvo Granada en el siglo XVI.

El Convento de Santa Paula se erigió en 1540 en una llanura, al pie del cerro del Albaicín, dentro de uno de los adarves en los que se estructuraba la Granada Medieval. Esta zona fue en épocas pasadas una rica vega al resguardo de las inundaciones. En ella, se estableció una extensa población en  la época del Bronce Final, siglo VII antes de nuestra era. De hecho, se han encontrado restos de cabañas de esa época en la zona de la iglesia del convento. Posteriormente, el paraje de la vega más próximo al Albaicín, debió de estar desocupado, aunque, por los restos arqueológicos encontrados, fue posiblemente explotado por sus sucesivos pobladores. Las primeras referencias de que este sector de Granada tenía una cierta actividad son de la época romana, siglo II a.C., y posteriormente durante la dominación musulmana, a partir del siglo X. 

PORTADA IGLESIA - CONVENTO DE SANTA PAULA

PORTADA IGLESIA – CONVENTO DE SANTA PAULA

El Monasterio de Santa Paula, de religiosas de la Orden de San Jerónimo, fue fundado en 1531 por el abad de Santa Fe y dignidad de la Catedral de Granada, D. Jerónimo de Madrid, que había expresado al arzobispo de Granada don Gaspar de Ávalos, el deseo de levantar un Monasterio en la capital granadina. 

Jerónimo Madrid donó para el mantenimiento de la fundación, sus bienes y rentas, a condición de que pudiera ser enterrado en el monasterio. En 1533 murió Jerónimo Madrid, por lo que las rentas que había dejado no fueron suficientes para que las monjas terminaran el Convento de Santa Paula. Fue entonces cuando D. Antonio de Vallejo y su esposa, Dª Leonor de Alcázar, se hicieron cargo del patronazgo. Aumentaron la dote permitiendo que el convento pudiera terminarse.

El 23 de mayo de 1543, el monasterio de Santa Paula recibió las primeras monjas.

Tanto D. Jerónimo Madrid como D. Antonio de Vallejo fueron enterrados en el presbiterio de la iglesia del monasterio, sus restos reposan bajo unas lápidas recuperadas a principios del siglo XXI.

El conjunto conventual de Santa Paula está compuesto por convento e iglesia. Aquí podemos encontrar además de elementos religiosos, otros más diversos, entre ellos destaca una casa morisca. Para construir el convento se incorporaron varias casas moriscas de las que solo queda una. Las otras fueron derribadas en el siglo XIX cuando se le confirió a la Gran Vía de Colón el trazado actual. 

CLAUSTRO - CONVENTO DE SANTA PAULA

CLAUSTRO – CONVENTO DE SANTA PAULA

La estructura del Convento es de dos y tres plantas que giran en torno a un patio porticado de planta cuadrangu­lar, centrado por una fuente de piedra de taza alta. Alrededor del patio se disponen grandes salas cubiertas de espléndidos alfarjes.

Las galerías constan de seis arcos de medio punto en cada uno de sus lados, apoyados sobre columnas corintias de piedra arenisca. Sobre ésta se superpone una segunda galería cuya decoración es simi­lar a la anterior, aunque emplea arcos escarzanos y columnas más cortas. En la galería superior, que afecta solo a dos laterales, se disponen pilastras de ladrillo con motivos de lazo y circulares, uniendo así la decoración gótica y mudéjar.

En el lateral Oeste se encuentra la iglesia. Tiene una nave con coro y arco absidal de medio punto sobre columnas. Se cubre el templo con artesonado mudéjar atirantado, decorado con motivos de lazo que se prolongan sobre el coro alto. La capilla mayor está separada por un arco toral, cubierto de armadura mudéjar, con pechinas en forma de concha. El acceso a la iglesia se realizaba por la calle Santa Paula, mediante una portada de piedra.

CASA MORISCA - CONVENTO DE SANTA PAULA

CASA MORISCA – CONVENTO DE SANTA PAULA

Conectado con el claustro hay un segundo patio, correspondiente a una antigua casa morisca, que conserva buena parte de sus elementos. Este patio está peristilado en tres lados. El cuarto abre a una sala con alfarje mudéjar con dibujos de taracea. Uno de los lados se cubre con un voladizo soportado por zapatas moriscas de muy buena factura. Hay un solo piso abierto con pies derechos y barandas de madera torneada, canecillos, zapatas y alfarjes moriscos.

A pesar que el convento estaba situado frente a las Cárceles Secretas de la Inquisición, las monjas desarrollaron su vida más o menos tranquila, sin  muchos sobresaltos hasta 1835, cuando se proclamaron las leyes que suprimían los conventos y se daba orden de la exclaustración de los mismos. Muchos de los bienes y obras de arte de Santa Paula, fueron trasladados al convento de San Bernardo. A pesar de las dos desamortizaciones del siglo XIX, las monjas siguieron viviendo en el convento de Santa Paula. En 1879 eran una treintena de monjas las que vivían en el convento, dedicadas a la educación de niñas internas.

A finales del siglo XIX se creó la Gran Vía de Colón, una vía de 20 metros de ancho y más de 800 metros de largo que uniría la Calle Reyes Católicos con el Triunfo, y que supuso la pérdida de gran parte del solar del Convento de Santa Paula. 

LÁPIDAS - CONVENTO DE SANTA PAULA

LÁPIDAS – CONVENTO DE SANTA PAULA

En 1900 se derribaron doce pequeñas casas, celdas y patios, jardines y lavadero, con una superficie total de dos mil metros cuadrados, que pertenecían al complejo conventual. También se creó en esa época la fachada actual que da a la Gran Vía.

En 1931, con la proclamación de la segunda República, las religiosas tuvieron que abandonar el convento, y sus bienes fueron repartidos. Las monjas que se quedaron sufrieron diversos actos anticlericales como el incendio provocado el 12 de agosto de 1932 y la voladura del portón de entrada, meses más tarde. En 1943 solo quedaban cinco religiosas y en 1974 solo tres, que fueron acogidas en el Monasterio de San Jerónimo. 

Entre las curiosidades que podemos ver en el Convento de Santa Paula, se encuentran las numerosas lápidas que se disponen en el patio del claustro. La más antigua es de Inés San Fabian y data de 1643, y la más actual del siglo XX. Evidentemente los finados no están debajo, sino en la cripta del convento, un lugar cerrado fuera de la vista de los clientes y visitantes del hotel. 

En junio de 1983 el Convento de Santa Paula fue inscrito como Bien de Interés Cultural (B.I.C.). Años más tarde fue rehabilitado y convertido en Hotel.

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