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CRUZ DE SAN BARTOLOMÉ Un lugar lleno de leyendas

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CRUZ DE SAN BARTOLOMÉ

Granada cuenta con tantos monumentos y rincones por descubrir, que se pueden hacer itinerarios de casi cualquier tema. Puedes recorrer el Albaicín, a través de rutas tan diferentes como la ruta de los aljibes, la de las casas moriscas, la de las iglesias, la de las cruces, e incluso hasta la ruta de la tapa 😉 . 

Si os decidís a hacer la ruta de las cruces, aquí os dejamos unos apuntes sobre la albaicinera Cruz de San Bartolomé. Este recorrido podría comenzar perfectamente en la Avenida Constitución, con la Cruz Blanca de San Lázaro y finalizar con la Cruz del Sacromonte.

Las cruces en Granada surgieron a partir del siglo XVI, como una manera más de cristianizar un lugar que antes era pagano o musulmán. Tras la consolidación cristiana del espacio público, se siguieron erigiendo cruces hasta el siglo XIX, como símbolos de exaltación religiosa y patriótica. Estas cruces, en su mayoría construidas en piedra, se colocaron en lugares especialmente representativos, puntos claves de la conquista de Granada y como homenaje a religiosos y militares. En la actualidad quedan todavía en pie más de una veintena de estas antiguas cruces.

Cruz de San bartolomé

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CRUZ DE SAN BARTOLOMÉ

La Plaza de San Bartolomé se encuentra en pleno corazón del barrio del Albaicín, está centrada por una cruz de piedra, y aledaña a ella, se sitúan la Iglesia de San Bartolomé, y el aljibe con el mismo nombre. La iglesia es de estilo mudéjar, fue edificada sobre la mezquita al-Burriyam, entre los años 1524 y 1554, y de ella  destaca su esbelta torre de ladrillo. Adosado a un lateral del templo, queda todavía en pie el aljibe, de época nazarí. Este cumplía una doble función, por un lado abastecía del agua necesaria a los vecinos del barrio, y por otro, era utilizado para hacer las abluciones con el propósito de limpiar tanto el cuerpo como los sentidos antes de entrar a orar.

La Cruz de San Bartolomé fue levantada por la Cofradía del Santísimo Sacramento en 1662. Lo hicieron como recuerdo a una epidemia mortal que asoló parte del barrio unos años antes.

El conjunto de la Cruz de San Bartolomé está realizada de Piedra de Sierra Elvira y alcanza una altura total de casi 5 metros.

Cuenta con una basa, de carácter simple, que mide 2,10 metros. Sobre ella se dispone la cruz de 2,85 metros. La envergadura de la cruz es de 2 metros, incluyendo las bolas que decoran los brazos laterales. Rematando la Cruz de San bartolomé, se encuentra una cartela con el I.N.R.I.

Sobre el pedestal se sitúa la única pieza original de la cruz, un bloque de piedra donde a duras penas se puede leer:

A HONRA Y GLORIA DE DIOS NUESTRO SEÑOR Y DE SU BENDITA MADRE PUSIERON ESTA SANTA CRUZ LOS HERMANOS Y BENHECHORES DE LA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO QUE SE SIRVE EN SR. SAN BARTOLOMÉ SIENDO MAIORDOMO, BARTOLOMÉ GONÇALEZ XIMENEZ, HERMANO MAYOR DIEGO PERALES, ESCRIBANO FRANCISCO DE ESPINOSA, AÑO DE 1662. A QUIEN OBRO LA REDENCIÓN DE TODO EL LINAGE HUMANO EL SACRO DIOS SOBERANO PASSANDO MUERTE Y PASSION.

 

CRUZ DE SAN BARTOLOMÉ

CRUZ DE SAN BARTOLOMÉ

 

En 1932 la cruz fue destruida, como tantas otras de Granada, durante las revueltas republicanas y anticlericales que se sucedieron en la ciudad.

El 11 de Febrero de 1946, siendo alcalde Gallego Burín, se mandó rehacer la Cruz de San Bartolomé. El encargado de realizar el presupuesto y proyecto fue Luis Álvarez de Cienfuegos, quien según su memoria técnica, se basó en los restos existentes de dicha cruz y en fotografías de la misma, para intentar restablecerla a su estado original. El material utilizado fue, nuevamente, piedra de Sierra Elvira, se recuperó también el aspecto, decoraciones y molduras de la cruz primigenia. El presupuesto total ascendió a 15.336,12 pesetas.

Todo lugar emblemático que se precie debe de tener sus leyendas. En torno a la Cruz y la Plaza de San Bartolomé también se ciernen varios cuentos populares. En uno de ellos, se dice que una figura misteriosa de hombre, aparece postrada ante la Cruz de San Bartolomé el día de Todos los Santos, víspera de los Difuntos. Otro relata que la Virgen evitó la muerte de un joven gracias a los rezos de su amada. Y otro, que un muchacho compró una casa en la plaza y la decoró con multitud de corazones para hacer público el amor que sentía por Rosa García, una muchacha del barrio. 

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