EL ALCALDE CARIDAD Héroe nacional en tiempos difíciles

JUAN FERNÁNDEZ CAÑAS - ALCALDE CARIDAD

JUAN FERNÁNDEZ CAÑAS – ALCALDE CARIDAD

En tiempos convulsos, cuando al parecer la pertenencia a un país significa más bien poco, es bueno recordar, a aquellos hombres y mujeres que nos precedieron, y lucharon para que una minoría con poder, no echara por tierra todo aquello que con esfuerzo se construyó durante mucho tiempo. Hoy os traemos un resumen sobre Juan Fernández Cañas “Alcalde Caridad”, una de las figuras históricas más destacables de Otívar.

Otívar es un pequeño pueblo enclavado en las laderas del Valle del Pico. Es curioso que el topónimo (Otívar) se pueda traducir del Euskera, de donde se cree que procede, como “Bajo el Valle del Pico”.

Este pueblo es uno de esos enclaves que merecen la pena recorrerlo a pie, sin prisa, dejando el vehículo a las afueras. Es reconfortante caminar entre sus estrechas calles y sus casas blancas, que recuerdan a las de La Alpujarra, hablar con sus vecinos, y después tomarse un tentempié.  Otívar cuenta con una espectacular terraza, a la que casi da vértigo asomarse, conocida como el mirador de Vista Verde. Desde aquí se divisa la costa y gran parte de la Sierra de la Almijara.

PLACA AL ALCALDE CARIDAD - OTÍVAR

PLACA AL ALCALDE CARIDAD – OTÍVAR

En la plaza de Vista Verde, se encuentra un monolito en el que se alza la figura de Juan Fernández Cañas “Alcalde Caridad”.

La invasión de las tropas napoleónicas en España comenzó en 1808, llegando a la costa de Almuñécar en 1810. Fue en mayo de ese mismo año, cuando los franceses citaron a las autoridades de la comarca, para que prestaran juramento de fidelidad al gobierno napoleónico. Los alcaldes fueron obligados a pagar una cierta cantidad de dinero y a entregar sus armas. Entre los alcaldes de la jurisdicción de Almuñécar, se encontraba Juan Fernández Cañas, alcalde de Otívar, que hace un primer pago, pero se niega a prestar juramento a José Bonaparte, y esconde su armamento en el campo.

A los pocos días, los soldados franceses se acercan hasta Otívar, para apresar a Juan Fernández Cañas. Juan mató a dos soldados franceses y escapó a la sierra, convirtiéndose desde entonces en uno de los más activos guerrilleros, que tuvieron en jaque a las tropas napoleónicas durante dos años.

Juan Fernández Cañas fue reclutando poco a poco a otros patriotas, sin preparación militar, que suplían la falta de conocimientos tácticos con una perfecta dominación del terreno, para emboscar al enemigo. Con escasamente 100 hombres, el Alcalde Caridad hace replegar, cerca de Nerja, a todo un regimiento de 600 franceses, conformado por  300 soldados de infantería y 300 de caballería. Dio un golpe de mano en esta localidad, apoderándose de armas, munición y alimento.

Días después, irrumpen en el Castillo de La Herradura, posteriormente caen Almuñécar, Salobreña y Motril, donde el General Werlé y sus tropas se retiran a Granada.

El Alcalde Caridad confiado en sus éxitos mandó despachos a todas las villas de la Alpujarra, para reclutar guerrilleros. En solo tres meses desde el inicio de su campaña, controla todo el sur de Granada y empieza a preparar el asalto a la capital, defendida por el General Sebastiani, para expulsar a los franceses.

Sebastiani decide encabezar personalmente un ejército que desaloje de Padul a Juan Fernández Cañas. En estas luchas, cae gravemente herido “el Alcalde Caridad”, que pasará mes y medio debatiéndose entre la vida y la muerte, escondido en una cueva de Lentegí.

VISTAS DESDE EL MIRADOR VISTA VERDE - OTÍVAR

VISTAS DESDE EL MIRADOR VISTA VERDE – OTÍVAR

Podemos leer esta fascinante etapa de Juan Fernández en el libro El tesoro de la Alhambra: Historia del teniente Bomppiller.

Durante la convalecencia de el Alcalde Caridad, Sebastiani, mandó ahorcar y quemar las casas de todo aquel que ayudase a Juan Fernández Cañas.

Una vez recuperado, Caridad, se reúne en Cázulas, con lo que queda de su guerrilla. Al enterarse de que los 60 hombres que defendían el Castillo de Almuñécar fueron ahorcados, tomó la decisión de que no habría misericordia para los franceses, ni traidores. Sus campañas de guerrilla le llevaron de Almería a Málaga, llegando hasta Alhendín.

Estas luchas terminaron en 1812 con la expulsión de las tropas napoleónicas. Casi sin fuerzas y mermado de salud, murió el 6 de marzo de 1815.

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