• Síguenos

EL POZO DE LA VIRGEN – UGÍJAR Donde se encontró la imagen de la Virgen del Martirio.

POZO DE LA VIRGEN - UGÍJAR

POZO DE LA VIRGEN – UGÍJAR

Es curioso como a veces se llega a integrar un lugar emblemático, histórico y lleno de leyendas, con la cotidianidad del ser humano. Un ejemplo claro lo tenemos en Ugíjar. Aquí se ha integrado en un bloque de viviendas, el Pozo de la Virgen.

Del Pozo de la Virgen, ya contamos algo el día que  escribimos sobre la Iglesia de la Virgen del Martirio, pero creemos que, este lugar merece un poco más de nuestra atención.

El Pozo de la Virgen.

Para hablar del Pozo de la Virgen hay que retroceder más de cuatrocientos años, concretamente al año 1606, cuando se encontró, en un pozo seco, una talla de la Virgen del Rosario. Esta figura estuvo colocada anteriormente en una capilla lateral de la Iglesia de Ugíjar.

Para conocer como llegó la imagen de la Virgen al pozo, hay que poner en marcha de nuevo, nuestra particular máquina del tiempo, y llegar hasta finales del año 1568.

En las Navidades de 1568, los moriscos de la Alpujarra se levantaron en armas, por segunda vez, contra los cristianos. Recordemos que en 1501, los moriscos se sublevaron ante el poder establecido por los Reyes Católicos. Esta sublevación se pudo frenar y tuvo como consecuencia la conversión forzosa al cristianismo de todos los musulmanes de la época. Para ello las mezquitas y los morabitos pasaron a erigirse como iglesias y ermitas, para el culto cristiano. 

La segunda rebelión de los moriscos fue urdida en Cádiar por el alguacil Aben Jahuar el Zaguer, personaje de gran influencia de la época, y que propuso a Aben Humeya como rey de los moriscos. Está sublevación estuvo sincronizada en toda la Alpujarra. 

PORTADA - POZO DE LA VIRGEN

PORTADA – POZO DE LA VIRGEN

Cuando los moriscos de Ugíjar se sublevaron, cercaron la iglesia con la intención de matar a todos los cristianos y hacerse de nuevo con la población. Desde el 24 de diciembre de 1568 hasta el 8 de enero de 1569, los musulmanes que se habían apoderado del pueblo, hicieron todo tipo de tropelías, asesinando a más de 300 personas en la Plaza de los Mártires de la Alpujarra, hoy conocida como Plaza de las Flores.

Entre las múltiples atrocidades, estuvo el quemar la iglesia y profanar las imágenes religiosas que albergaba.

Una de las tallas que contenía la iglesia y la protagonista de la leyenda de Ugíjar, era la Virgen del Rosario.

La madre de “Gonzalico”, un niño de apenas 11 años que fue cruelmente asesinado, a mano de los moriscos, declaró que :

“una imagen de Nuestra Señora le avían echado una soga a el cuello y la avían arrastrado y echado en el fuego y, con menosprecio, se avían sentado encima de su sacratísimo rostro”. 

Este relato se fue “enriqueciendo” posteriormente, con más detalles por parte de otras personas de Ugíjar.

Un testigo, en 1606, contó: 

Los moros la quitaron (a la Virgen) del sitio y lugar donde estaba y con una soga de esparto a la garganta la trajeron arrastrando por las calles y la echaron en el fuego para quemarla, después de haberle dado muchas cuchilladas y porque ni con ellas la pudieron ofender ni quemarla en el dicho fuego, de donde claro se ve que Nuestro Señor fue servido de que la bendita imagen quedase entera aunque maltratada. Los moros, prosiguiendo en su mal intento, la echaron en un pozo donde estuvo quince o diez y seis años hasta que, en efecto, del dicho pozo se sacó sin estar corrupta ni maltratada, la madera de la bendita imagen.

Otro relato añade:

“…la cogieron y pusieron por madero en un puente para que todos pasasen por encima de ella, la ultrajasen y pisasen…”.

La tradición oral suaviza estos hechos luctuosos, relatando que son unos cristianos a escondidas los que se hicieron con la figura, depositándola en un pozo, en la confianza de que allí se conservara.

Sobre la fecha del hallazgo hay varios datos, la tradición popular señala que la Virgen se sacó en 1606, mientras que, documentalmente se ha demostrado que el hallazgo fue anterior, en torno a 1576.

La versión más extendida es la siguiente:

Es que los vecinos del barrio de Bárbol, decidieron limpiar un viejo pozo, que se encontraba sucio. Cuando ya llevaban un buen tramo de pozo libre de los desechos que lo obturaban, salió del fondo del pozo, y de forma perfectamente audible, una voz que gritaba: ¡Martirio me llamo¡, ¡Martirio es mi nombre!. La azada acababa de hundirse en algo cuya consistencia era diferente del blando barro, se acababa de encontrar la imagen de la Virgen. La talla del siglo XVI, se sacó del pozo, y se colocó en la Iglesia de la Virgen del Martirio.

La imagen de la Virgen del Martirio, presenta una fisura en la frente, en la parte superior derecha de la ceja, que la tradición siempre ha asimilado como prueba irrefutable de la veracidad de los hechos. 

Deja una respuesta

Etiquetado , , , , , , .Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja un comentario