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FUENTE DE LA VENDIMIA homenaje a los vendimiadores y a la uva vigiriega

FUENTE DE LA VENDIMIA

FUENTE DE LA VENDIMIA

Si Granada es cultura, y una ciudad relacionada desde la antigüedad con la sabiduría, el arte y las universidades, no hay duda de que la Alpujarra es sinónimo de etnografía, de tradición, y de artesanía. La mayoría de las labores que se siguen realizando en la Alpujarra han sido transmitidas de generación en generación, y cada una de ellas ha ido aportando su granito de arena.

Entre las tradiciones más importantes de la Alpujarra se encuentra la elaboración del vino de la Contraviesa. Torvizcón, Ugíjar o Cádiar son algunos de los pueblos donde se elaboran estos caldos.

La historia vitivinícola en Torvizcón es antiquísima. Está ligada casi siempre al consumo propio. Hace muchos siglos, que se comenzaron a plantar las primeras viñas en la comarca. En la actualidad son muchos los vecinos de la zona que siguen elaborando sus propios mostos. Sin embargo, el aumento de la profesionalización de los productores vitivinícolas ha conseguido que haya surgido un nuevo sector económico en la comarca. 

Para recordar la importancia del vino en Torvizcón, se dispuso en la plaza mayor del pueblo, frente a la fuente del chorrillo y al ayuntamiento una gran fuente, titulada Fuente de la Vendimia.

Fuente de la Vendimia

La Fuente de la Vendimia fue realizada por el escultor José Vera Ruiz, a finales de 2013, e inaugurada el 17 de enero de 2014, en la noche de los Chiscos de Torvizcón.  Esta fuente hace un homenaje tanto a los vendimiadores artesanales de la Alpujarra, como a la uva vigiriega, propia de la zona.

PLACA - FUENTE DE LA VENDIMIA

PLACA – FUENTE DE LA VENDIMIA

La Fuente de la Vendimia está presidida en lo alto por una mujer y un hombre, pisando uvas dentro de una cuba o lagar. Estos pisadores llevan la indumentaria típica para realizar esta labor, compuesta por gorra, camisola, chaleco, y pantalones, remangados hasta poco más arriba de las rodillas. 

De la cuba rezuma el mosto, agua en nuestro caso, sobre unos enormes racimos de uvas, de las que sobresalen lateralmente unas esquemáticas hojas de parra.

La única taza con la que dispone la fuente es la base, y tiene forma circular. En el exterior hay una placa conmemorativa donde además de los nombres de las autoridades se puede leer, estas bellas palabras:

“Si pudieras elegir 
entre diamantes y perlas,
elegirías sin dudarlo 
las uvas blancas y negras,
que en sus preciosas montañas
la Villa de Torvizcón alberga”.

FUENTE DE LA VENDIMIA

 

Una miniatura de la Fuente de la Vendimia se entrega como trofeo en los Premios Viña de Oro.

Como curiosidad comentar que, por la noche, la Fuente de la Vendimia se ilumina con los colores verde, amarillo y azul, que son los mismos que los de la bandera de Torvizcón. 

TORVIZCÓN - FUENTE DE LA VENDIMIA

TORVIZCÓN – FUENTE DE LA VENDIMIA

La Noche de los Chiscos de San Antón 

La noche de los Chiscos de San Antón, es una antiquísima tradición que se celebra el 17 de Enero, en varios pueblos de la Alpujarra. Durante esa noche se encienden hogueras comunitarias, en los diferentes barrios. Vecinos y forasteros comparten, fuego, calor, conversación, bromas, chistes, jaleo, vino de la Contravies y por supuesto las chacinas de cerdo típicas de la Alpujarra, asadas en las brasas de la hoguera.

Al igual que otras tradiciones que se celebran en torno al fuego,  como la noche de San Juan, esta de los chiscos es un ritual de renovación y purificación por medio del fuego. Esta noche se hace balance del año pasado y se mira con esperanza al nuevo año que acaba de comenzar. Antiguamente se apartaban los muebles rotos o viejos, los listones o trapos, y todo lo que podía arder “para el Chisco de San Antón”.

Esta costumbre ha desaparecido en muchos lugares, sin embargo Torvizcón ha sido capaz de mantenerla y convertirla en un reclamo turístico, además de en una de sus señas de identidad.

Las fiestas de Los Chiscos de Torvizcón, están declaradas como Interés Turístico Nacional.

Sobre el artista – José Vera Ruiz 

José Vera es madrileño de nacimiento, y orgiveño de adopción. Comenzó su camino artístico desde muy joven en el taller de cerámica de su padre. Fue Premio Nacional de Escultura con tan solo nueve años. 

José Vera se formó como escultor, de la mano de Antonio González. 

A principios de los años 70 del pasado siglo, José Vera Ruiz entró a formar parte de los talleres de TVE. Allí trabajó para el programa “Un, dos, tres”. Fue el modelador de la famosa “Ruperta”. 

En los años 80, montó en Madrid un taller donde se dedicó al diseño y a la realización de escenografía teatral y museística. Entre 1986 y 1990 trabajó para crear las escenografías de más de 20 óperas, 40 obras teatrales, y alrededor de 90 exposiciones museísticas. Colaboró con primeras figuras de las artes escénicas, como Nacho Duato, María Guerrero, Francisco Nieva, o Concha Velasco.

José Vera junto a Goretti Alós, creó el taller Alonso Quijano Escenografía, una empresa orientada a la creación de espacios expositivos y recreaciones históricas. 

En 2012 José Vera Ruiz se marchó a Órgiva. Nada más llegar se puso manos a la obra, y creó varios proyectos en la localidad como “La ciudad invisible”, “El Arca de Noé” y la “Kasa del Kímico”.

José Vera ha realizado diferentes esculturas que adornan rincones especiales de la provincia, entre ellas podemos ver en Órgiva la escultura del busto de Don Quijote, una copia de la Dama de Baza elaborada para el Centro de Interpretación Arqueológica de Baza, un mamut para la Ruta del Mamut del Humedal de El Padul. Además ha realizado varias obras escultóricas y fuentes para el Ayuntamiento de Soportújar, relacionadas todas ellas con el mundo fantástico y las leyendas de brujos y brujas.

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