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HOSPITAL DE SANTIAGO – BAZA Uno de los primeros hospitales creados en Granada

HOSPITAL DE SANTIAGO - BAZA

HOSPITAL DE SANTIAGO – BAZA

La historia de la asistencia a los enfermos, es tan antigua como la humanidad. Hoy nos acercamos a uno de los primeros hospitales creados en Granada: El Hospital de Santiago de Baza.

Hospitales de la Reina antecesores de los hospitales públicos

Durante los últimos años de la conquista de Granada de manos castellanas, surgieron los hospitales de campaña especializados en heridas de guerra. Estos centros llegaron a ser conocidos como Hospitales de la Reina, porque fueron sufragados enteramente por Isabel la Católica, tal como comentó Hernando del Pulgar, en sus crónicas: 

… é para curar los feridos é los dolientes, la Reina siempre enviaba a los reales, seis tiendas grandes é las camas, é ropas necesarias para los feridos y enfermos, y enviaba físicos é cirujanos é medicinas, é hombres que los sirviesen, é mandaban que no llevasen precio alguno porque ella lo mandaba pagar; y estas tiendas, con todo este aparejo, se llamaba en los reales, el Hospital de la Reina.

Los Hospitales de la Reina se iban moviendo según iban avanzando las tropas castellanas hacia Granada. Sin embargo, poco antes de la toma definitiva de Granada, concretamente en el año de 1489, se creó, en Baza, a instancia de Isabel la Católica, el primer hospital militar fijo. Una vez terminada la Reconquista, los barracones dedicados a los heridos y enfermos, se fueron adaptando y mejorando, convirtiéndose en edificios con distintas dependencias, que se siguieron llamando Hospitales de la Reina.

También se levantaron hospitales gracias a las donaciones de personajes influyentes de la época. Este es el caso del Hospital de Santiago de Baza.

Hospital de Santiago de Baza

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El Hospital de Santiago se encuentra en la plaza de Santiago, frente a la iglesia homónima, y cerca de los Baños árabes de la Marzuela.

Fue el matrimonio formado por Dª María de Luna y D. Enrique Enríquez, tío y mayordomo mayor de Fernando el Católico, quienes donaron, en diciembre de 1493, una importante suma de dinero para que se erigiera un hospital bajo la advocación del apóstol Santiago, del que eran muy devotos. 

En el año 1504, el hospital ya estaba terminado. A finales de ese mismo año, María de Luna, viuda de Enrique Enríquez, entregó el edificio al Prior del Monasterio de San Jerónimo. Los monjes Jerónimos serían los encargados del cuidado de los enfermos, siendo, además, los administradores perpetuos del centro. 

María de Luna cedió para el mantenimiento del hospital, las siguientes propiedades, en la ciudad de Baza: tres tiendas en la Plaza Mayor, otra en la antigua calle de la Alhóndiga, un horno para cocer pan, en el Barrio Nuevo, y un censo perpetuo de 5.300 maravedís, sobre el molino llamado del Cegrí.

El Hospital de Santiago se benefició, de las donaciones realizadas por otros nobles bastetanos. Entre ellos destacamos a Esteban de Haro, Hernán García de Lumbreras, Andrés de Torres el Bulba, Alonso Amador, Juana Rodríguez, y María Jiménez. 

Estas aportaciones se realizaban tanto en dinero en efectivo otorgando un censo perpetuo, es decir una asignación anual al hospital, como en especias, ya fuesen en tierras de labor, camas, mantas, e incluso gallinas. 

A las pocas décadas de entrar en funcionamiento el hospital de Santiago, eran tantos los peregrinos y enfermos que necesitaban asistencia en este sanatorio, que se hizo necesaria la ampliación del edificio. Para ello se compraron varios inmuebles anexos al mismo.

Entre 1810 y 1812 el Hospital de Santiago de Baza, sería ocupado por las invasoras tropas napoleónicas. Tras la salida de los franceses, el inmueble quedó sin enseres y en un estado lamentable. El padre fray Miguel Durán del monasterio de San Jerónimo, rector y administrador del hospital, pidió permiso para realizar corridas de toros, con la intención de recaudar fondos para reedificar el hospital y su templo.

Con la desamortización, de 1835, todos los bienes del hospital y de los clérigos que lo regentaban, pasaron a manos privadas y municipales. La corporación local abandonó este inmueble hasta tal punto que, a principios del siglo XX, ya no quedaba nada del centenario edificio, solo un montón de escombros.

HOSPITAL DE SANTIAGO - BAZA

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En 1909, Manuel Camacho González y Antonio Martínez Lozano, dos ilustres bastetanos, hacen sendas peticiones para que se reconstruya el centro asistencial, que siglos atrás había mandado levantar Enrique Enríquez. 

Se creó por aquel entonces una comisión recaudadora de fondos para, reconstruir el hospital y dotarlo del material necesario. 

Las familias Camacho y Jiménez, aportaron un gran patrimonio económico para que el antiguo Hospital de Santiago volviera a estar en perfectas condiciones. Una placa de mármol situada en la fachada principal, sobre la puerta de entrada, recuerda este hecho a todo visitante. 

Se derrumbó lo que quedaba del viejo sanatorio y se levantó uno nuevo que sería regentado por el ayuntamiento, y asistido por monjas mercedarias. 

El edificio es de una construcción bastante sobria. Su planta es rectangular de dos cuerpos de alzada. Se estructura en torno a un patio central con pilares de ladrillo. En las fachadas Norte y principal destaca la simetría de los grandes ventanales que se abren en ellas.

Desde 1913 hasta el 18 de julio de 1936, el hospital se convirtió en un referente en la asistencia al parto. A pesar de contar Baza, en aquella época, con 12.000 habitantes, el Hospital de Santiago disponía de cuatro médicos titulares, técnicos especialistas, tocólogos y matronas diplomadas que asistían en los partos. Esta especialización logró una disminución de la mortalidad infantil. También se estableció, en el inmueble, el “Laboratorio Municipal”, donde se realizaban los análisis de aguas, leche, harinas, carnes, etc.

Con el alzamiento de julio del 36, Baza quedó en zona Republicana. El Hospital de Santiago se convirtió en un hacinado ambulatorio. Las monjas mercedarias, encargadas del cuidado de los enfermos, fueron obligadas a no llevar sus hábitos y seguir prestando los servicios de enfermería, sin poder dar auxilio espiritual a los moribundos. Todo símbolo religioso fue retirado. En su lugar los pasillos se “decoraron” con grandes fotografías de Stalin, Lenin y cartelería de guerra, ensalzando a los combatientes.

Terminada la contienda civil, las monjas volvieron a la normalidad de llevar hábito y dar auxilio espiritual, además del sanitario. El material hospitalario tuvo que ser repuesto, los republicanos se llevaron absolutamente todo.

A pesar de las penurias de la postguerra, el hospital fue recuperándose poco a poco. Aun así, las necesidades eran muchas, para una ciudad en auge. En septiembre de 1961 una banda de música de la Fuerza Aérea estadounidense fue invitada a la ciudad de Baza. Realizaron un concierto, en el  Teatro Cine Dengra, a beneficio del Hospital de Santiago. Al año siguiente los coros y danzas de la Sección Femenina local organizaron un festival en ese mismo escenario con el fin de recaudar fondos para el mismo hospital. 

Este centro ha estado en funcionamiento hasta la apertura del nuevo hospital, en 1986, y hoy en día, tras unas profusas restauraciones, se utiliza como Centro Comarcal de Drogodependencias.

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