IGLESIA DE SAN ANTONIO – LOBRES Iglesia de San Juan de Crisóstomo levantada en el siglo XVI

EXTERIOR - IGLESIA DE SAN ANTONIO - LOBRES

EXTERIOR – IGLESIA DE SAN ANTONIO – LOBRES

Lobres es un pequeño pueblo de la Costa Tropical perteneciente al municipio de Salobreña. Este enclave estuvo habitado desde la prehistoria. Testigo mudo de esa época nos queda el yacimiento arqueológico de la Cueva del Capitán, en cuyo interior se han encontrado restos cerámicos datados en torno a los 3500 años antes de nuestra era, y que se encuentran en la Casa de Castril, sede del Museo Arqueológico.

El hecho de que Lobres se encuentre en la orilla derecha del río Guadalfeo, ha facilitado el asentamiento humano a lo largo de la historia. 

Lobres se convirtió en un enclave importante en la producción alfarera, durante la época romana. Sin embargo, el mayor auge de esta localidad se produjo durante la dominación musulmana, formándose una alquería de casi doscientos habitantes. Su vega fue uno de los mayores productores de caña de azúcar de la comarca.

Con la llegada de los colonos, tras la reconquista por parte de las tropas castellanas. No se hicieron grandes transformaciones urbanísticas en Lobres hasta la segunda mitad del siglo XVI.

Iglesia de San Juan de Crisóstomo – Iglesia de San Antonio

INTERIOR - IGLESIA DE SAN ANTONIO - LOBRES

INTERIOR – IGLESIA DE SAN ANTONIO – LOBRES

Entre las obras realizadas en el siglo XVI estuvo la construcción de la iglesia de Lobres. No han llegado hasta nuestros días documentos sobre su traza. Sin embargo, quedan algunas reseñas que indican que la iglesia estaba ya levantada antes de 1590, pues ese mismo año el capitán Francisco de Arroyo Escobar, dejó dinero, con el que se repararon dos naves que se hundieron en la iglesia. Después volveremos al personaje de Francisco de Arroyo.

En cuanto a la portada de la Iglesia de Lobres, podemos decir que fue construida entre 1590 y 1610. Se encuentra elevada sobre una escalinata. Consta de un arco de medio punto realizado en ladrillo, flanqueado por pilastras de base cuadrada, que sostienen un frontis triangular. Encima de la portada se abre un vano circular que da luz al templo, y en la parte superior se dispone el escudo del arzobispo don Pedro de Castro.

Al entrar al interior de la iglesia de San Antonio de Lobres, podemos contemplar que es un templo de planta rectangular de casi 20 metros de largo por algo más de 5,5 metros de ancho.

IGLESIA DE SAN ANTONIO - LOBRES - PLANO: Mariano Martín

IGLESIA DE SAN ANTONIO – LOBRES – PLANO: Mariano Martín

La nave central está dividida en cinco tramos de arcos fajones, apoyados sobre estribos interiores de 65 metros de grosor. El espacio que hay entre cada arco se encuentran pequeñas capillas laterales. El primer tramo, sobre la puerta de acceso, está ocupado por un coro elevado, mientras que el último corresponde a la capilla mayor, separado de la nave por un arco toral.

El retablo mayor de la iglesia de Lobres, proviene de la ermita de San Antonio, también de Lobres. Es de madera dorada policromada. Está constituido en dos cuerpos y tres calles. Sus dimensiones son de unos cinco metros de ancho por siete de alto, aproximadamente. La parte más antigua son sus laterales, que datan del siglo XVI.

Detrás de la capilla mayor se encuentra la sacristía, cuyo hueco de acceso está actualmente tapiado. En el lateral Noroeste de la sacristía se sitúa la torre, conectándose ambas con un pasillo. Al observar la torre con detenimiento se puede ver que que hay un vano cegado, en uno de sus laterales de la primera planta. Esto nos podría indicar que la torre pudo estar separada del cuerpo principal de la iglesia, a la que se accedía por un puente levadizo, a semejanza a la iglesia de Nuestra Señora del Martirio de Ugíjar.

En el siglo XVII se amplió el templo en el lado Sureste, levantando una capilla lateral que se cubre con una cúpula rebajada sobre pechinas.

CAPILLA DE JUAN DE MONTAÑÉS - IGLESIA DE SAN ANTONIO - LOBRES

CAPILLA DE JUAN DE MONTAÑÉS – IGLESIA DE SAN ANTONIO – LOBRES

Juan de Montañés financió lo que es hoy la Capilla Virgen del Rosario.

En la década de los 80 del pasado siglo se hicieron obras de rehabilitación de la iglesia de Lobres. Estas obras consistieron en la sustitución de los colgadizos de madera de los cinco tramos de la nave, por un forjado de viguetas prefabricadas de hormigón. 

El Capitán Francisco de Arroyo ¿el último Vampiro enterrado en Lobres?. 

Esta historia la extraemos del historiador Manolo Dominguez, que nos cuenta que Francisco de Arroyo fue un cuadrillero de la Santa Hermandad, destacado por su valía en la Guerra de Granada contra los moriscos, a las órdenes de D. Juan de Austria y del duque de Sesa. 

RETABLO - IGLESIA DE SAN ANTONIO - LOBRES

RETABLO – IGLESIA DE SAN ANTONIO – LOBRES

Finalizada la guerra se dedicó a perseguir moriscos huidos por las Alpujarras, y después los vendía como esclavos en la plaza Bibrrambla. Es en esa época cuando se convirtió en un hombre de fama por su extrema crueldad, donde no se libraban niños, mujeres o personas desvalidas. La fortuna de Arroyo tuvo sus orígenes en la venta de esclavos. Con ese dinero comenzó a adquirir tierras en Lobres. 

 En un primer momento fueron 300 marjales de tierras de cultivo, para más tarde adquirir más del 71% de las propiedades de la localidad. Entre sus posesiones estaba un ingenio azucarero en Lobres, y una mancebía o casa de citas. También compró Francisco Arroyo una torre fuerte próxima al ingenio y frente a la iglesia parroquial, donde estableció su residencia.

Este personaje murió el 10 de febrero de 1602, siendo enterrado en la iglesia de Lobres junto a las gradas del presbiterio. Con el paso del tiempo la historia del capitán Arroyo se fue olvidando y solo quedó atestiguada por la lápida que, sobre su tumba, se conservaba en la iglesia.

 Manolo Dominguez García relata que:

A finales del siglo XIX en unas obras de reforma en la capilla mayor de la iglesia de Lobres, se decidió abrir la tumba de Arroyo y ante la sorpresa de los albañiles y párroco se encontraron los restos del capitán con el cráneo separado del cuerpo y colocado a los pies del esqueleto. Ese hallazgo dio mucho que hablar en la población y los vecinos se sintieron atemorizados por lo inusual del enterramiento, decidiéndose para evitar comentarios y rumores, enterrar los restos en varios sitios de la iglesia y no colocar de nuevo la losa sepulcral que, por desgracia, hoy no se conserva.

En 2013 entre las ruinas de una antigua casa de Lobres, que por su situación seguramente corresponda a la vivienda del capitán Francisco Arroyo, se encontraron dos curiosas inscripciones en piedra. Una incrustada en un pilar del viejo edificio, en la que se puede leer “Cuidado con los vampiros. 1910” y la otra inscripción en una piedra colocada en la jamba derecha de la puerta de entrada a la casa, y que dice “Cabrón, eres el último vampiro”.

Bibliografía Principal:

  • El faro de Motril.
  • Iglesias fortificadas de la costa granadina – Mariano Martín García

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