LA COCHINILLA EN GRANADA Un insecto de donde se extrae el carmín

Chumberas - Barranco del Abogado

Chumberas – Barranco del Abogado

No sé si os habrá pasado alguna vez, el tener esa sensación de impotencia debido al mal aprovechamiento que se hace de los recursos naturales. Por ejemplo, cuando vemos higueras que crecen libremente, y están tan cargadas de higos que dan hasta pena verlas, porque no haya nadie que los recoja. Pues esa misma sensación de impotencia, y de que no se aprovechan los recursos naturales lo suficiente, es la que tengo cuando paso cerca de las chumberas, pero, no me refiero a cuando están repletas de chumbos, que por suerte hay gente que los coge y se saca un sueldo de subsistencia. Me refiero a las chumberas plagadas de cochinilla. Sí, sí, como lees, de co-chi-ni-lla.

Antes de seguir recordar que la cochinilla es un insecto del que se saca el carmín natural, debido a la presencia, en su cuerpo, del ácido carmínico, muy cotizado por sus múltiples usos en la tinción de fibras textiles, la industria de los alimentos cárnicos y lácteos, en productos farmacéuticos, cosméticos y para la elaboración de tinciones histológicas y bacteriológicas.

Parte de mi adolescencia la viví en Canarias. Allí la cochinilla fue una industria floreciente, desde el siglo XIX hasta finales del XX, de la que vivían muchas familias. La cochinilla se “cultivaba” y se recogía. Incluso, mis amigos y yo mismo, las tardes de los viernes la pasábamos recogiendo cochinilla, que posteriormente vendíamos. Con ese dinero nos daba para ir al cine, e invitarnos a merendar. 

Así que, cuando paseo por la costa granadina, incluso por el Albaicín o por el Barranco del Abogado, donde hay muchas chumberas plagadas de cochinilla, mi mente no puede evitar imaginar que de sus púas cuelgan billetes de 20 €.

Pero… ¿Cómo llegó la Cochinilla y las chumberas a Granada?

La cochinilla - Dactylapius opuntia

La cochinilla – Dactylapius opuntia

Gracias a los datos que nos ha facilitado Gabriel Medina Vílchez, podremos contar un poco sobre el proceso de expansión de este “bichito”.

La cochinilla

La cochinilla es un insecto conocido por los científicos como Dactylapius opuntia, que habita en las tuneras. Se reconoce fácilmente por la presencia de manchas blancas en la planta.

No hay que confundir con otra cochinilla, el Kermes vermilio, utilizada desde la antigüedad para realizar tinturas. Y mucho menos con otro tipo de plagas.

El ciclo vital de la cochinilla de las chumberas es de unos 128 días, por lo que se pueden hacer tres cosechas de este insecto al año. 

La especie presenta dimorfismo sexual, la hembra adulta, es de 6 mm de longitud, tiene forma de bolita aplanada por la zona del vientre, con patas y antenas atrofiadas, y no dispone de alas. El macho es mucho menos abundante y más pequeño que la hembra, su apariencia es la de una mosca de 2,5 mm de longitud.

La cochinilla - Dactylapius opuntia

La cochinilla – Dactylapius opuntia

El macho posee una especie de pelos con los cuales puede viajar hacia otras chumberas ayudado por el viento, para encontrar hembras y fecundarlas. Cada macho es capaz de fecundar entre 150 y 200 hembras, durando el apareo unos 3 segundos. Cada hembra pone unos 150 huevos, que eclosionan a los 15 o 20 días.

El principio colorante de la cochinilla es el carmín, y con él se pueden obtener diferentes tonalidades de rojo mezclándolo con ácidos como el zumo del limón, o tonalidades violetas si se mezcla con alcalinos. El colorante extraído se utiliza para la fabricación de diversos productos que van desde el color carmín de los pintalabios, pasando por tintes para la ropa, e incluso como colorante alimenticio para el chorizo, yogurt, quesos, postres…, es el conocido como E-120.

Desde principios del siglo XVI, se exportaron grandes cantidades de cochinilla desde las colonias españolas a la península. En cada barco se transportaban, en el siglo XVII, una media de 200 – 300 arrobas (Cada arroba son 11,5 kilogramos) de cochinilla fina, que es el polvo de cochinilla realizado una vez secado el insecto. A finales de esa centuria se exportaban más de 800 arrobas de polvo de cochinilla en cada viaje, desde las colonias españolas en América, a los puertos andaluces.

Las autoridades españolas al ver la alta rentabilidad de la cochinilla, ya especulaban a mediados del siglo XVIII con producirla en nuestro país. 

En el periódico Mercurio histórico y político de julio de 1752, se puede leer:

No lo es menos el que tiene por objeto la Cochinilla. De poco tiempo a esta parte se ha descubierto allí (México) un género de gusano con alas, que se crían entre unos árboles a manera de robles, que los Habitantes de la Colonia, tienen ánimo de cultivarlos. El gobierno no omitirá nada para apoyar estas ideas…

Sin embargo a pesar de los muchos estudios que se hicieron, no es hasta principios del siglo XIX cuando España, empezó a buscar la manera de no depender de terceros países, para la extracción de ciertas materias primas. Entre ellas se encontraban los tintes naturales. Nuestro país, era un gran productor de orchilla, un tinte natural del que se extrae el color púrpura, pero no de cochinilla, de la que se saca el carmín. 

SACROMONTE CON CHUMBERAS PLANTADAS - FOTO: RAFAEL GARZÓN

SACROMONTE CON CHUMBERAS PLANTADAS – FOTO: RAFAEL GARZÓN

El mayor productor de cochinilla, por esa época, era México, así que el Ministerio de Fomento decidió encargar a un gaditano residente en Veracruz, que estudiara la forma de criar la cochinilla o grana en España, pues su valor era superior al oro.

Gaceta de Madrid – 1826 

“un ramo nuevo de cultivo y de industria que era sin duda menos dispendioso, más útil y lucrativo que el oro, y la plata que con tanto afán buscan y nos recomiendan los mineralogistas”.

Ildefonso Ruiz del Río, socio de número de la Real Academia Económica de Cádiz fue quien, en 1820, introdujo tanto las chumberas como la cochinilla en la península. Ildefonso presentó en dicha institución unas palas de nopal con cochinilla, que le había mandado desde México, Pedro José Corujo. 

Ildefonso Ruiz comenzó, en Cádiz, la cría de la cochinilla en plan experimental, durante varios años. 

En 1825, habiendo conseguido la climatización parcial de la cochinilla, se decidió expandir los beneficios de este insecto, por aquellas regiones cuyo clima presentara las mejores condiciones para su cría, entre ellas Granada, Málaga, Cádiz, Murcia, Canarias…

Se enviaron macetas, con chumberas y cochinilla, a varios puntos de la península. Motril fue uno de los lugares elegidos por Pedro José Carazo. El 11 de julio de 1825, envió 29 macetas de chumberas, con 35 palas y 3.500 madres de cochinillas. Adjuntó, además, 4 macetas para regalar en Motril.

Recolección de La cochinilla - Foto: Teodoro Maisch,- 1928

Recolección de la cochinilla en Canarias – Foto: Teodoro Maisch- 1928

Pedro Antonio de Alarcón escribió, en 1862, que en el litoral alpujarreño, se plantaba el “nopal que cría el precioso insecto de la cochinilla”.

En Granada capital, la cría de la cochinilla se centró en el Cerro de San Miguel, Sacromonte. En el grabado que realizó, en 1855, el artista Alfred Guesdon, se ve perfectamente dicho cerro parcelado con las chumberas plantadas expresamente para la cría de la cochinilla.

La producción de cochinilla decayó en el siglo XX, a raíz de la aparición de los tintes sintéticos, mucho más baratos. El precio de la cochinilla cayó en picado, y los campos de chumberas se abandonaron.

Esta planta se ha extendido desde las tierras donde se cultivaron, por todo el territorio formando parte de nuestro paisaje, gracias tanto a la dispersión primaria (animales como los lagartos y ratones, que se comen sus frutos y que después esparcen sus semillas, en sus heces, por el campo), como por la dispersión secundaria, es decir, animales, aves fundamentalmente que depredan esos lagartos, ratones, etc. llevando mucho más lejos las semillas.

Quizás sea la hora de que los centros artesanales de Granada, recuperen las técnicas y los materiales tradicionales de la artesanía efectuada con la grana o cochinilla. Recordar, también, que comemos esos ricos chumbos en verano, gracias a que en el siglo XIX se intentó cultivar la cochinilla.

Lugares para visitar en Granada

Etiquetado , , , , , .Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *