LAVADEROS DE LAS FUENTES – DÚRCAL Enclavado cerca de una Villa Romana

LAVADEROS DE LAS FUENTES – DÚRCAL

LAVADEROS DE LAS FUENTES – DÚRCAL

Los manantiales han sido utilizados desde tiempos remotos por la humanidad, no solo como punto de abastecimiento de agua, sino que también han sido espacios de sociabilidad.

Las fuentes y pilares eran lugares donde acudían tanto hombres como mujeres. Allí se abastecían de agua para sus casas, daban de beber a sus animales y se refrescaban después de un duro día de trabajo. Alrededor de ellos se emplazaban fiestas, juegos y tradiciones locales. Eran un punto de encuentro como han sido las plazas, los mercados y hoy en día son las redes sociales. Pero había un espacio reservado exclusivamente para la población femenina, esos eran los lavaderos.

El lavado de la ropa ha sido a lo largo de la historia uno de los trabajos más habituales desempeñados por las mujeres. Hasta la popularización del agua corriente en las viviendas, esta función se desempeñó en las orillas de los ríos, acequias, abrevaderos o patios de viviendas. A partir del siglo XVIII se convierten los lavaderos en lugares de trabajo y encuentro de las mujeres. En ellos se fraguaron muchos amoríos, casamientos, leyendas, y cancioncillas que perduran en la memoria popular.

Famosos fueron los lavaderos del Realejo, el del Paseo del Violón, o el de la Mina en los Gualchos. En todos los pueblos por los que pasaba una acequia se instalaron lavaderos públicos, a las afueras de la ciudad y aguas abajo, para evitar ensuciar las aguas. Hoy nos acercamos al Lavadero de las Fuentes de Dúrcal.

El lavadero de las Fuentes de Dúrcal, se encuentra al principio del camino de las Fuentes y muy cerca del Parque de la Estación. Este lavadero público fue reedificado a mediados del siglo XX. Estuvo funcionando muy poco tiempo, ya que en esa época empezaba a canalizarse el agua dentro de las casas y se comenzó a popularizar el uso de la lavadora.

Es de sencilla construcción sin ornamentos y se presenta en dos espacios bien diferenciados. La parte más visible es una gran nave rectangular realizada con robustas paredes de mampostería, que alcanzan, los 40 centímetros de grosor. El tejado es a cuatro aguas y está cubierto con teja árabe. La nave mide 15 metros de largo por 5 de ancho aproximadamente. Dentro se encuentran las pilas de lavado, que son altas y relativamente nuevas, en ellas se podía lavar de pie.

Anexo a la nave, y en la parte exterior se encuentra un  espacio rectangular a ras del suelo. Mide algo más de 3,50 metros de ancho por 3 metros de largo. Este espacio está dividido en tres pilas, en dos de ellas se enjabonaba y en la otra se encontraba el aclarador, allí las mujeres quitaban el jabón, aprovechando la llegada del agua limpia de la acequia. Estas pilas son las más antiguas del lavadero, probablemente fueron realizadas a finales del siglo XIX. Antes de poner las pilas altas, se lavaba en cuclillas o de rodillas en el suelo.

Rodeando el lavadero de las Fuentes, se dispuso allá por los años 2009 – 2010, un jardín con plantas utilizadas tradicionalmente en la zona, para fines medicinales, alimenticios, textiles, etc… Esta iniciativa organizada por la Casa de la Juventud de Dúrcal, se plasmó en una guía didáctica dirigida por Juan José Diana del Fresno, titulada,   “Plantas del jardín Etnobotánico de Dúrcal”, y que contó con fantásticas ilustraciones de Jelu Sánchez, y de Pilar Criado entre otros artistas.

Este lugar conocido desde antaño como Pago de Las Fuentes, fue usado como punto de aguada desde hace más de dos milenios. A escasos metros del lavadero se encontraron, en el año 2000, restos romanos que se dieron a conocer como Villa Romana de los Lavaderos.

Los estudios realizados en el yacimiento arqueológico, hacen pensar que esta zona fue el camino de entrada a la población en el siglo I de nuestra era. En la Villa Romana de los Lavaderos se ha encontrado diferentes muros, algunos con restos de cenizas, y escorias de cerámica, que probablemente estén relacionadas con el proceso de manufactura alfarera. Durante las labores de excavación se documentó un pavimento que podría corresponder a una sala de prensado. Próximas a la sala de prensado se localizaron dos piscinas o piletas, de las cuales solo se pudo excavar una. Esta pileta se comunicaría través de un canal con la sala de prensado. La Villa Romana de los Lavaderos una vez estudiada se volvió a tapar para evitar el expolio.

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