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LEYENDA DE LA CASA DEL CHAPIZ Los amores de Diego Ponce de León

CASA DEL CHAPIZ

CASA DEL CHAPIZ

Como vimos en otra entrada de Rincones de Granada, la Casa del Chapiz, es uno de los edificios más emblemáticos del Albaicín. Cuenta con una dilatada historia, y una restaurada arquitectura que la hace merecedora de más de una visita.

Los muros de la Casa del Chapiz también son protagonistas de leyendas, e incluso algunos dicen que  aquí suceden fenómenos extraños.

En el libro “Casas encantadas enigmas y lugares de poder en Granada”, escrito por Rafael Casares, se puede leer, que algunos de los trabajadores de la Casa del Chapiz fueron testigos de inquietantes sucesos. Sin embargo, hay un acontecimiento que nos resulta más curioso. Rafael Casares cuenta que durante las últimas reformas realizadas en la Casa del Chapiz, uno de los trabajadores afirmaba que, “todas las noches veía al espíritu de su mujer, que se encontraba en Marruecos, perfectamente viva…”, y por esa razón se negaba a pasar la noche en la casa . Esto nos dio pie a buscar leyendas en torno a este inmueble, y hemos encontrado una que os pondrá los bellos de punta por la gran similitud que guarda con la historia anterior.

La leyenda de la casa del Chapiz, trata sobre los amores de D. Diego Ponce de León. Diego Ponce de León fue un personaje, por no decir ni noble ni caballero, pues no creo que sea merecedor de tales apelativos. Diego fue nombrado alcaide de La Alhambra, en el año 1594, pero solo duró unos meses tras asesinar a su mujer y a varios de sus hijos arrojándolos desde una de las torres hasta la Puerta de los Siete Suelos.

Leyenda de la casa del Chapiz – Los amores de Diego Ponce de León 

CASA DEL CHAPIZ - FOTO - TORRES BALBÁS

CASA DEL CHAPIZ – FOTO – TORRES BALBÁS

Diego caminaba con un grupo de amigos por la carrera del Darro, cuando decidió subir al Albaicín por la Cuesta del Chapiz, no sin antes ser advertido por sus amigos de que “si os vais a meter en el Albaicín, no doy un ardite por vuestra vida; pensad que es mala muerte la que se recibe en la sombra, por la espalda y con el puñal de un asesino; ya sabéis lo que pasa en el Albaicín, y que no seriáis el primero a quien acuchillaran esos traidores moriscos al revolver cualquier esquina”.

No voy tan arriba Mendo; quedóme a la entrada de la Cuesta del Chapiz. 

—¿Es riña a galanteo? 

—Curioso andáis; mas bien es lo segundo. 

Hace dos noches que al pasar junto a la Cuesta del Chapiz, después de aquel inolvidable festín, asentada en las tapias de un Carmen vi una mora, y entre la penumbra me pareció de muy buen ver. La hora y soledad del sitio me hizo enamorarla, y cuento esta noche con que me reciba en su casa.

En la esquina derecha de la Cuesta se alzaban los tapiales de un Carmen, sobre los cuales se veían las ramas de muchos árboles, entre los que destacaba una mansión morisca.

Tras la tapia y apoyada en uno de los varios pilares que sostenían una frondosa parra, distinguió D. Diego a una mujer, vestida a la usanza mora, la cual le señaló la puerta como invitándole a entrar. El joven se acercó a la puerta, que estaba entreabierta, penetró resueltamente y se adentró con ella en sus aposentos privados.

CASA DEL CHAPIZ - FOTO TORRES BALBÁS

CASA DEL CHAPIZ – FOTO TORRES BALBÁS

Al día siguiente los lacayos de los Ponce buscaron a Don Diego por todo el Albaicín, con su llamativo escudo en el frontal, con las armas de la familia. Lo llamaban las autoridades de la Alhambra para algún asunto de importancia.

Lo encontraron bajando la cuesta del Chapiz, después de una noche de placer y le advierten que el Alcaide de la Alhambra lo espera, pero Don Diego había olvidado su espada en la Casa del Chapiz, así que da media vuelta y vuelve sobre sus pasos.

Cuando llama a la puerta no le abren, así que aporrea la madera fuertemente hasta que despierta al vecino de enfrente, que le advierte de que esa casa está deshabitada desde hace años. 

Como Diego no cree lo que dice, baja el hombre con las llaves de la casa en la mano, para que lo compruebe.

Mientras bajaba, examinó el joven el carmen; imposible era equivocarse; estaba en la esquina derecha de la Cuesta, y en toda aquella acera no había puerta alguna con la que poder confundirle; además sobre el portón se veía uno entre otros varios posteles que sostenían unos parrales, en el que D. Diego reconoció aquel en el cual se apoyaba la morisca, e indicarle que entrara en el carmen.

CASA DEL CHAPIZ - FOTO - TORRES BALBÁS

CASA DEL CHAPIZ – FOTO – TORRES BALBÁS

-Perdonad señor, dijo el que abría; sin duda venís equivocado; esta casa está deshabitada desde hace un año; cuando la rebelión de los moriscos del Albaicín contra el confesor Cisneros, ahorcaron los cristianos en la rambla del Beiro al rico moro dueño de esta vivienda.

La chusma se ensañó con la casa, la saqueó y quemó dando muerte a una hija de aquel infeliz, la cual según las gentes era de gran hermosura. La justicia cerró el  carmen, y me confiaron las llaves para que las guardara.

-Esperadme aquí, amigo; tengo gran curiosidad de ver esa casa; y entró (Diego) resueltamente por el jardín adelante y efectivamente encontró todo en la casa destrozado y quemado, los árboles y plantas abandonados y caídos y ya no quedaba ni rastro del esplendor que había visto la noche anterior.

Al fondo del patio encontró la puerta oscura de los aposentos de la bella mora, que había conocido la noche anterior. Entró en la habitación y la encontró igualmente destrozada y quemada, y no como la noche anterior.

De repente vio aterrado que en un rincón de la estancia estaba puesta su espada. Un rayo de sol penetraba por el agimez de la cúpula, y hacia brillar sus esmaltes y la pedrería de su empuñadura.

Una cosa extraordinaria pasó entonces por el rostro de D. Diego, palideció profundamente, todos los rasgos de su semblante tomaron un tinte de austeridad melancólica, parecía haber recobrado la calma, y yéndose a donde estaba su espada, cayó de hinojos, tomóla y colocando la cruz de ella sobre sus labios, murmuró durante largo tiempo una ferviente plegaria.

Fuente: El Correo de Andalucía 

¿Podría ser que esta bella muchacha que vio Diego Ponce de Leon a finales del siglo XVI, fuera la que aseguró ver el albañil de la Casa del Chapiz?….

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