LOS CAHORROS Un desfiladero impresionante a un paso de Granada

LOS CAHORROS

LOS CAHORROS

Los Cahorros es un profundo desfiladero tallado por el río. Se encuentra a unos 3 kilómetros del pueblo de Monachil, y se ha convertido en uno de los lugares más espectaculares, fotogénicos y con mayor encanto de Granada.

Acercarse hasta este paraje natural es una manera de compartir una jornada al aire libre. Aquí puedes darte un paseo, recorriendo sus múltiples senderos, o realizar actividades deportivas como la escalada, pues hay muchas vías equipadas para todos los niveles. Pero los Cahorros no es solo un lugar para los más aventureros, sino que también es un estupendo enclave para conocer el patrimonio histórico, cultural y etnográfico de Monachil.

Lo primero para disfrutar de esta zona es llegar, ¿no?, pues a continuación te lo indicamos. 

¿Cómo llegar a los Cahorros?

Llegar hasta los Cahorros es muy sencillo, tanto si vamos en transporte público como si lo hacemos en vehículo propio. 

LOS CAHORROS

LOS CAHORROS

Lo primero es llegar al pueblo de Monachil. Si vas en el autobús (horarios), te tendrás que bajar en la última parada, y el resto hay que hacerlo a pie, unos 30 minutos a paso tranquilo, hasta llegar al cañón de los Cahorros. Como el autobús te deja junto al mismo cauce del río Monachil, tan solo tienes que ascender, por los caminos que corren paralelos al río, y buscar el carril que sale hacia los tajos. Tras unos 10 minutos andando se pasa por la Fuente del Piojo, y se llega al Bar El Puntarrón, punto de encuentro de muchos escaladores que frecuentan la zona. Cerca de aquí parte el sendero que va hasta los Cahorros.

Si has decidido ir en vehículo particular. Cuando llegues a Monachil, busca las indicaciones hacia El Purche, y a un kilómetro de salir del pueblo se encuentra la “Era del Portachuelo”, un aparcamiento donde dejar el vehículo y comenzar a respirar aire puro. 

A unos 50 metros del aparcamiento, hay una pista de tierra, que se dirige hacia los Cahorros. Esta senda discurre entre higueras, cerezos, viñas y cultivos de hortalizas. El camino primero desciende, y después llanea, para finalmente, bifurcarse en dos sendas: Una que se dirige a los Cahorros Bajos y la otra a los Cahorros Altos. Ambos caminos nos dejarán a la entrada del puente colgante.

Si estás impaciente por ver en su máximo esplendor, los tajos de los Cahorros, entonces te recomendamos que subas por el camino de la izquierda, el que te llevará por los Cahorros Altos. El camino es bastante pendiente, pero merece la pena. La vereda sube vertiginosamente hasta las eras de Renegrales, lugar donde hasta hace unas décadas se llevaba a trillar la parva del trigo, del centeno, de la avena, y de la cebada, tras la siega.

ERA DE LOS RENEGRALES - LOS CAHORROS

ERA DE LOS RENEGRALES – LOS CAHORROS

Desde la era de Renegrales se contempla en primer plano la entrada de los tajos de los Cahorros, así como la vega de Monachil y el Yacimiento del Cerro de la Encina. Desde aquí arriba se divisa también el camino de los Cahorros Bajos, que corre paralelo a la acequia.

La pared de enfrente, que cuenta con una altura de más de 80 metros, y donde apenas llegan los rayos de sol, es conocida por los escaladores como “El Faraón”.

CAMINO POR LOS CAHORROS BAJOS

CAMINO POR LOS CAHORROS BAJOS

Los desfiladeros de roca caliza de Los Cahorros, cuentan con numerosas cuevas y bóvedas. Se han formado tanto por la acción del río Monachil, durante miles de años, como por el movimiento de las placas tectónicas.

Los senderos que se pueden recorrer por la zona, están muy bien acondicionados, cuentan con barandas de madera, y en algunos lugares se han dispuesto peldaños, también de madera, que van salvando el desnivel. 

La biodiversidad de los Cahorros es muy rica. Aquí habitan especies de ribera y matorral propio de los escarpes rocosos, asociados al curso del agua. Entre las plantas más abundantes se encuentran las saucedas, los rosales silvestres, o los agracejos. 

Grajillas, chovas, águilas ratoneras, aviones roqueros, son algunas de las aves características de la zona.

Lo más conocido de los Cahorros es su espectacular puente colgante de 65 metros de longitud, no apto para los que tengan vértigo. Fue construido a principios del siglo XX con cuerdas y travesaños de madera. En los años 70 se remodeló, y se sustituyó por el actual puente metálico. 

PUENTE COLGANTE DE LOS CAHORROS

PUENTE COLGANTE DE LOS CAHORROS

Antes de llegar al puente colgante, pasaremos por las ruinas de una casa, sector conocido por los escaladores como la “Casilla”, donde hay vías de escalada de alta dificultad. 

Otra recomendación, solo para los más intrépidos: Si quieres contemplar unas vistas únicas de los Cahorros, asciende caminando por una senda que hay entre el sector de la Casilla y el puente, llegarás a la zona de las Eras y el Avispero, lugar predilecto en invierno, por los escaladores, pues da el sol de plano desde bien temprano. Aquí tendrás una visión diferente de los Cahorros. 

Si has conseguido cruzar el puente colgante, el camino sigue hasta la Central eléctrica de la Vega, pasando antes por un estrecho y espectacular desfiladero y La Cueva de las Palomas, cuyas paredes, tienen más de treinta metros de altura. Pero eso lo dejamos para otro día. 

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