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LOS SANTOS INOCENTES EN GRANADA Fiesta del Obispillo

MATANZA DE LOS INOCENTES - Duccio di Buoninsegna

MATANZA DE LOS INOCENTES – Duccio di Buoninsegna

Le vamos cogiendo el gustillo, en Rincones de Granada, a eso de escribir sobre algunas de las tradiciones, que se han dado en nuestra tierra. Ahora que se acerca la Navidad, queremos recordar “la festividad de los Santos Inocentes”, una antiquísima celebración, hoy en día desaparecida, que se realizaba cerca de la Catedral de Granada.

La iglesia católica recuerda durante la Natividad, y desde el siglo VI, a los 30 niños, que según el Evangelio de San Mateo, Herodes mandó asesinar. En Oriente, este acto se rememora el 8 de Enero y recibe el nombre de “Niños Ejecutados”, mientras que en Occidente los denominamos “Santos Inocentes”, y de todos es sabido que es el 28 de Diciembre. 

En Granada, la festividad de los Santos Inocentes, se introdujo a finales del siglo XV de manos de los Reyes Católicos, tras la conquista castellana. El primer lugar elegido para celebrar el Día de Los Inocentes, fue el interior de la Capilla Real de Granada. Allí se veneraba como reliquia, una de las camisas de los Niños Inocentes. Reliquia que pudo ser donada por la Reina Isabel la Católica. 

CATEDRAL DE GRANADA

CATEDRAL DE GRANADA

Nos cuenta el historiador, Valeriano Sánchez Ramos, que la celebración en torno a la festividad de los Inocentes, se resumía en unas “danzas macabras” o “de locos”, que se organizaban para recoger dinero y sufragar el culto a las ánimas, recibiendo en el ámbito granadino el nombre de Fiesta del Obispillo. La ceremonia consistía en que los niños del coro elegían a uno de ellos, “el Obispillo”, que normalmente era el niño de menor rango o el más pequeño, para que presidiera los actos litúrgicos, desde San Nicolás (6 de diciembre) hasta la fiesta de los Inocentes (28 de diciembre).

Fernández de Madrid, biógrafo de Fray Hernando de Talavera, escribió:

El día de San Nicolás celebraban los estudiantes una fiesta en la iglesia del mismo nombre, sita lo más alto de la alcazaba albayzinera. Al final verificábase la bufa elección del «obispillo», cuya caricaturesca autoridad ejercíase hasta el día de Inocentes.

El Obispillo era vestido grotescamente de obispo, se rodeaba de sus compañeros, y de los subalternos de la catedral, expulsaban a los canónigos y ocupaban el coro. 

Estas representaciones eran una crítica a la sociedad y a los altos mandatarios de la iglesia. Se despojaba del trono a los poderosos para entregárselo a los más humildes. 

IGLESIA DE SAN NICOLÁS

IGLESIA DE SAN NICOLÁS

El Obispillo tenía la potestad durante su “mandato”, de juzgar y multar. Podía imponer sus reglas en la Catedral, burlándose del orden establecido y criticándolo. Los clérigos participaban humillándose ante el falso obispo, al que se le permitía incluso, a veces, protagonizar algún oficio litúrgico. Lo que se recaudaba servía para organizar un banquete como fin de fiesta, que se realizaba tras el rezo de los Santos Inocentes el día 28 de diciembre.

Con el objeto de obtener mayor rendimiento económico, las fiestas del obispillo se extendieron más allá de los recintos religiosos y sus inmediaciones.

Las fiestas del Obispillo fueron poco a poco subiendo de tono, pasando de ser unos días de asueto y de risas cómplices, a protagonizar autenticas gamberradas. Fueron tantos los excesos cometidos durante la festividad de los Inocentes, que el arzobispo de Granada, Consueta, tuvo que regularlas en 1509. Se impusieron severas penas a quien expresara burla por los actos litúrgicos del día de los Santos Inocentes. En la segunda década del siglo XVI, se terminó por prohibir estas representaciones burlescas, y se convirtieron en actos meramente religiosos, compuestos de misas y sermones. Se cortó de raíz cualquier reminiscencia medieval de danzas carnavalescas. La festividad de los Santos Inocentes en Granada era organizada por la hermandad del Corpus Christi, Ánimas y Misericordia.

REPRESENTACIÓN DEL OBISPILLO

REPRESENTACIÓN DEL OBISPILLO

Tras un periodo de baja popularidad, la festividad de los Inocentes, tomó su mayor auge, después de la rebelión de los moriscos de 1568. Durante las Navidades de ese año, los moriscos asesinaron y degollaron a muchos niños, personas mayores y mujeres. Estas atrocidades tuvieron su día clave el 28 de diciembre de 1568, cuando fueron martirizados la mayoría de los cristianos viejos, que cayeron en manos de los sublevados. Así que, al ideario colectivo, no le resultó difícil trasmutar lo que pasó quince siglos atrás, con lo que acababa de suceder en la Alpujarra, sobre todo en Ugíjar y en Laroles.

Aunque en todas partes se trataba de suprimir las fiestas de los Inocentes, de carácter burlesco, no acababan de hacerlo resueltamente. Y puesto que estaba muy arraigado en la sociedad, surgieron múltiples manifestaciones culturales muy parecidas, en las que se mezclaba la chanza, con la recogida de dinero. Las Cuadrillas de Ánimas, eran una de ellas. 

Durante los días navideños se organizaban las Cuadrillas de Ánimas, que eran un grupo de personas, de bajo nivel social, disfrazadas y encabezadas por “el obispo de los Inocentes”, figura clave de estas celebraciones. Las cuadrillas sometían a todo tipo de bromas y burlas, a los vecinos, en especial a los que ocupaban un status social más elevado. Estas comparsas comían y bebían a costa de la limosna y el aguinaldo, voluntario o forzoso de sus vecinos. 

IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN - ALHAMA

IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN – ALHAMA – DONDE SE REALIZABAN LOS RESCATES DE ÁNIMAS

Los Bailes de Rifas, Rifas de Ánimas, Bailes de los Abrazos que se daban en la Vega granadina, o Los Rescates de Alhama de Granada fueron otras maneras festivas de conseguir dinero para las hermandades de Ánimas, surgidas a raíz de la festividad de los Santos Inocentes de Granada.

Especial mención hay que hacer a los Bailes de Ánimas de la Alpujarra, que se hacían hasta el siglo XX, en Cádiar, Ugíjar, Cherín y Mecina Alfahar. En estos pueblos, los componentes de las hermandades religiosas vinculadas al culto a la muerte, salían disfrazados con máscaras, túnicas o diversas vestimentas para infundir temor, pidiendo limosnas para sufragar el culto a las ánimas. En estas rondas se cantaba coplas, canciones semilitúrgicas acompañadas de villancicos y aguinaldos.  

En los Bailes de Ánimas o de Rifa, se pujaba por el derecho a bailar con una persona concreta. Estas pujas iban dirigidas por un personaje estrafalario, que en Órgiva, es denominado “vara de inocentes”

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