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MANANTIAL DE FUENCALIENTE HUÉSCAR Un lugar para descansar y disfrutar

MANANTIAL DE FUENCALIENTE HUÉSCAR

MANANTIAL DE FUENCALIENTE HUÉSCAR

Si hace un tiempo hablamos del manantial de Fuencaliente de Orce, hoy toca escribir de otro Manantial de Fuencaliente: el de la localidad de Huéscar. 

El manantial de Fuencaliente de Huéscar, es una de las surgencias de agua termal más importantes de la zona. Se sitúa a un par de kilómetros del casco urbano de Huéscar.

El manantial de Fuencaliente se acondicionó, a mediados del siglo XX, como una gran piscina, donde, además del baño se puede disfrutar del descanso. El complejo recreativo cuenta con más de 26.000 metros cuadrados para el disfrute. Dispone de instalaciones deportivas, zona de barbacoas, merendero, y está acondicionado con césped alrededor de la piscina. También hay un bar restaurante donde degustar los platos típicos de la comarca, o simplemente tomarse un refrigerio.

El establecimiento hostelero abrió a mediados de los 80 del pasado siglo. Es explotado mediante una concesión del Ayuntamiento de la localidad, y suele abrir de junio a septiembre.

MANANTIAL DE FUENCALIENTE HUÉSCAR

MANANTIAL DE FUENCALIENTE HUÉSCAR

El agua de Fuencaliente es de origen subterráneo. Sale a una temperatura constante de 19º C, durante todo el año, del fondo del estanque por las llamadas “ollas”.

La calidez de las aguas, se debe a que éstas proceden de un acuífero, situado a gran profundidad, sometidas a una elevada presión. Allí es donde alcanzan altas temperaturas.

El agua se renueva continuamente, con un aporte de 400 litros por segundo, sin depuradora ni filtro alguno. La mejor muestra de que estamos frente a unas aguas sin ningún tipo de tratamiento, es la gran cantidad de peces que hay en la piscina. Y, sin duda, nadar entre ellos es el entretenimiento de los pequeños.

Aunque estas instalaciones son relativamente modernas, el manantial de Fuencaliente de Huéscar era conocido desde la antigüedad.

Te contamos un poco de su historia. 

Historia del Manantial de Fuencaliente de Huéscar.

Huéscar se encuentra en una vía de comunicación muy importante, que conecta el altiplano con el centro de la península y el área mediterránea de Murcia y Alicante. La carretera A-330 que enlaza Huéscar con la Puebla de Don Fadrique sigue, por algunos tramos, parte de las antiquísimas vías comerciales. 

En las inmediaciones de Fuencaliente, cuando se estaban haciendo unas obras de acondicionamiento de la carretera, en 1997, salieron a la luz, restos arqueológicos, que se han denominado La Granja de Fuencaliente. Estos hallazgos corresponden con un asentamiento de carácter rural, compuesto por varias viviendas dispersas, que perduró desde el siglo VII antes de nuestra era hasta el siglo II después de Cristo.

MANANTIAL DE FUENCALIENTE HUÉSCAR

MANANTIAL DE FUENCALIENTE HUÉSCAR

La existencia de buenas tierras, con la posibilidad de riego que aprovechara las aguas de los ríos, del manantial de Fuencaliente, y de los numerosos afloramientos cercanos, pudieron ser los elementos que motivaron tanto el asentamiento humano en la zona, como un cambio en el modo de vida de sus habitantes, que pasaron de una economía basada, fundamentalmente, en la ganadería, a otra, de cultivos cerealísticos. Se han encontrado, en el yacimiento de la Granja de Fuencaliente, grandes ánforas que podrían ser utilizadas para el almacenamiento de cereales, aceite y vino, destinados en muchos casos a la exportación.

MANANTIAL DE FUENCALIENTE HUÉSCAR

MANANTIAL DE FUENCALIENTE HUÉSCAR

Durante la dominación árabe las aguas de Fuencaliente se siguieron usando para el riego. Sin embargo, es en el siglo XVI, tras la conquista castellana, cuando Fuencaliente tomó su protagonismo, pues aquí se instaló un lavadero de lana regentado por genoveses y milaneses. 

Los italianos, entre los que se encontraba Bartolomé Veneroso, -Sí, ese que construyó un palacio en la calle San Jerónimo, actual Colegio Mayor de San Bartolomé y Santiago– aprovecharon la situación estratégica de Huéscar, para crear 4 importantes lavaderos de lana, en los manantiales de Fuencaliente y Parpacén. Compraban la lana a ganaderos de la región, para, una vez lavada, enviarla a los puertos de Cartagena y Alicante, y en algunos casos a Sevilla.

Los lavaderos de Huéscar, eran considerados los mejores de nuestro país. Francisco Henríquez de Jorquera, contaba de Huéscar:

buena cría de seda y mayor de ganados, para cuyas lanas tiene famosos lavaderos, los mejores de España, donde se ocupan en los meses de julio y agosto y septiembre más de tres mil hombres, labrando algunos años más de 40.000 arrobas (de lana), cuyos lavaderos ocupan poderosos genoveses.

Tras el declive de los lavaderos de lana, a finales del siglo XVII, las aguas volvieron a su cauce, y Fuencaliente será utilizado para el riego y para mover los molinos harineros. 

Pascual Madoz a mediados del siglo XVIII, escribe sobre este manantial: 

El copioso manantial de Fuencaliente nace a 1/4 de legua al este de la población, y las 20 hilas que arroja mueven 6 molinos harineros y uno de papel de estraza, dando riego a muchas tierras hasta Galera, y crían barbos y anguilas. Se ven las ruinas de un lavadero de lanas que existió hace 60 años.

Para concluir, comentar que si estás en Navidad por Huéscar, y quieres darte un chapuzón, te aconsejamos que participes en la divertida “Travesía a nado del Manantial de Fuencaliente”, que se lleva celebrando desde 2012. Al finalizar la prueba es costumbre obsequiar a los participantes, colaboradores y público asistente con un chocolate a la taza calentito, unos bollos de aceite y azúcar artesanos, y embutidos de Huéscar.

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