MONUMENTO A AGUSTÍN LARA Lara compuso “Granada” sin haberla visitado nunca

MONUMENTO A AGUSTIN LARA

MONUMENTO A AGUSTÍN LARA

Si hay una canción universal por la que se conoce a nuestra ciudad, esa es “Granada”, escrita en 1932 por  Agustín Lara. Este músico, compositor e intérprete mejicano tiene un monumento en la Plaza del Ángel, al final de la calle con su nombre, y muy cerca del Palacio de Congresos.

El 29 de febrero de 1992 se inauguró este monumento en homenaje y agradecimiento a Agustín Lara. La escultura fue encargada, costeada y trasladada a Granada por el grupo empresarial, del mejicano Jaime M. Benavides Pompa, que convocó un concurso entre artistas de su país, en el que se eligió una obra de Mara Carrión.

El monumento a Agustín Lara es un conjunto escultórico labrado en bronce que representa a Agustín con el gesto de estar cantando y los rostros de dos mujeres, una mejicana y otra gitana. Además están representados un teclado, un toro y otros elementos que se mencionan en la canción. Tiene una altura de 2,5 m y una base de 1,1 m. En la base de piedra, sobre la que se asienta la escultura, hay cuatro inscripciones sobre soportes metálicos, en las que se puede leer una dedicatoria de Lara a la ciudad, y a los lados el poema “Granada Mexicana”, de su gran amigo Manuel Benítez Carrasco.

Agustín Lara nació en México, en el seno de una familia acomodada, aunque no se sabe muy bien el lugar ni la fecha, se baraja entre 1897 y 1900. Desde joven tomó clases de música y sorprendió por su habilidad para tocar el piano. Registró su primera canción en 1926. Creó infinidad de boleros entre ellos: “Piensa en mí” o “Solamente una vez”.

Agustín Lara compuso “Granada” sin haberla visitado nunca. Lo hizo cuando estaba convaleciente de una enfermedad, gracias a las descripciones que le daba su compañero de habitación, un granadino que le relató las excelencias de la ciudad y la belleza de sus mujeres. No fue hasta 1964 cuando visitó la ciudad y dijo la frase: «Granada: solo tú podrías haberme inspirado esta canción divina. Bendita seas.». El jefe del estado le regaló una casa en la ciudad y el Ayuntamiento le nombró hijo adoptivo.

Poco después de esto, su salud empeoró y murió en México en 1970. Posteriormente su viuda cedió los derechos de autor a la ciudad.

El monumento a Agustín Lara es un justo reconocimiento a un enamorado de Granada y a un embajador universal.

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