PLACETA DE LA SEDA Los árabes comerciaban libremente con la seda gracias a un permiso especial

PLACETA DE LA SEDA

PLACETA DE LA SEDA

La Alcaicería y su área circundante, han sido, desde el siglo XV, una zona comercial cerrada llena de pequeñas tiendas. En este recinto se compraban y vendían mercancías de precio elevado como por ejemplo plata, orfebrería o ropajes lujosos, que no podían  venderse fuera de aquí. Pero si hubo un elemento decisivo en la creación de este zoco fue la seda, uno de los negocios más preciados de aquella época y el de mayor proyección internacional.

La Placeta de la Seda, que nos recuerda la importancia de este elemento en el reino nazarí, se encuentra en medio del entramado de estrechas callejuelas que componen La Alcaicería. Es una pequeña plaza con salida a las calles Oficios, Ermita y Alcaicería.

Los árabes comerciaban libremente con la seda gracias a un permiso especial del César. La crianza del gusano de seda se dio bien en Granada por las características del terreno, especialmente apto para la cría de morales y moreras. Los nazaríes aprovecharon la ya existente “ruta de la seda granadina”, y surtían, a través del Mediterráneo, a los talleres genoveses.

Cuando Granada se rindió a los Reyes Católicos, el zoco contaba con unas 200 tiendas dedicadas enteramente al comercio de la seda. En ellas se podía comprar la seda en madejas, marcarlas con el marchamo real y pagar los aranceles, que eran de un 10% sobre la producción.

Tan decisiva era la importancia de la seda, que en 1502, Antonio de Lalaing, señor de Montigny, acompañante de Felipe el Hermoso en España, escribía:

Granada es muy comercial, especialmente en sedas, porque los mercaderes compran allí la mayor parte de las sedas que trabajan en Italia para hacer las telas de seda. El sitio donde se venden es llamado el Zacatín (debió de confundirse por su proximidad). Cerca de este sitio hay una plaza llamada Alcaicería, donde se venden los paños de la seda trabajados a la morisca, que son muy hermosos por la multitud de sus colores y la diversidad de sus labores, y hacen de ellos un grandísimo comercio.

La Placeta de la Seda y sus aledaños sufrieron un importante retroceso económico entre los siglos XVI y XVIII, cuando el comercio de la seda fue decayendo paulatinamente. Las causas de esto fueron la tala de árboles durante el asedio de Granada, la expulsión de miles de familias moriscas y los desorbitados impuestos. Tras esto, en la Alcaicería, se empezaron a admitir otros negocios de tipo textil y alimentario. El mercado siguió funcionando hasta que sufrió un incendio en 1843. Después de esto, el trazado fue modificado y el zoco reconstruido al estilo neo-árabe. Hasta hoy en día, que sigue funcionando como mercado de artesanía.

Un recorrido por la Placeta de la Seda y las estrechas callejuelas que la rodean, nos trasladan a tiempos de esplendor, donde nuestro “arte de la seda” era reconocido y admirado en el mundo entero.

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