PLAZA DE LOS ALJIBES

PLAZA DE LOS ALJIBES

PLAZA DE LOS ALJIBES

¡Qué tendrá la Alhambra que alimenta el alma!, nos comentaba hace unos días, Kichi Konlaskovack, una de nuestras seguidoras de Instagram. Y muy cierto que es. 

Muchas veces subimos a la “fortaleza roja”, uno de los monumentos más visitados de España, solo para darnos un paseo y disfrutar de sus maravillosas vistas. Hoy nos hemos percatado que todavía quedan lugares de la Alhambra de los que escribir, y cuya visita es totalmente gratuita. Entre esos enclaves se encuentra la Plaza de los Aljibes, situada frente al Palacio de Carlos V, y la Puerta del Vino.

Plaza de los Aljibes

La Plaza de los aljibes, se ha convertido, en un gran distribuidor a cielo abierto, donde los turistas hacen cola para entrar a visitar los palacios nazaríes o la Alcazaba alhambreña, por el jardín de los Adarves. Pocos son los que se detienen a conocer su historia. Eso sí, a media mañana se hace imposible conseguir un asiento en los bancos pétreos que bordean la placeta. 

Antes de la conquista cristiana, donde ahora se encuentra la plaza de los Aljibes, había una gran barranquera que separaba el recinto militar (la Alcazaba), de la zona residencial.

PLAZA DE LOS ALJIBES

PLAZA DE LOS ALJIBES

En 1494, Iñigo López de Mendoza, conde de Tendilla decidió allanar el terreno, y construir un gran aljibe, que aseguraba el suministro de agua tanto del recinto palatino como de gran parte de la ciudad. 

El aljibe que centra la plaza cuenta con unas impresionantes dimensiones, está considerado como uno de los mayores de su época. Es de planta rectangular, mide 34 metros de largo por 6 de ancho, por 8 de alto, y es capaz de albergar más de 1630 metros cúbicos de agua, 5 veces más que el aljibe del Rey. 

Cuenta con dos naves abovedadas, reforzadas con arcos, comunicadas entre sí mediante puertas de medio punto. A la izquierda de la escalera de entrada hay un zaguán con bóveda esquifada, destinado a recoger el agua de la Acequia del Rey. Desde allí pasa directamente al interior del aljibe.

La obra de este gran depósito de agua fue dirigida por el alarife (constructor morisco) Francisco Hernández, conocido como “el Valençí”. Desde el exterior solo es visible la boca de entrada del aljibe 

Esta explanada conocida también como Plaza del Pablar no solo sirvió, durante siglos, para la localización de la artillería pesada y para la formación de las tropas cristianas, sino que fue también lugar de espectáculos taurinos desde el siglo XVIII. 

PLAZA DE LOS ALJIBES

PLAZA DE LOS ALJIBES

En 1800 se construyó en la Plaza de los Aljibes, un ruedo taurino de madera. Con el dinero recaudado de los espectáculos, se pretendía costear parte de las obras de restauración y conservación de la Alhambra. En 1805 el coso levantado sobre la Plaza de los Aljibes fue desmantelado y su madera vendida.

Durante el siglo XIX, la placeta de los aljibes fue lugar lúdico, aquí se jugaba a la pelota. 

La pista de juegos de pelota era explotada por un particular, al que se adjudicaba en pública subasta. En 1830 el subdelegado de policía pidió el cierre del juego, pero no se le hizo mucho caso hasta dos años después, pues como dijo el gobernador, el juego de pelota “nunca ha causado disgustos” y además era rentable al patrimonio real.

Sin embargo, esta zona que vemos ahora tan abierta, no estuvo siempre así. Durante mucho tiempo fue un vertedero de basuras y escombros. La solución que le daban las autoridades era subir, cada vez más, el adarve que rodeaba la explanada, como si de una presa de un pantano se tratase. 

La explanada estaba rodeada de siete pintorescas viviendas, donde habitaban más de 40 personas. Una de las casas era una carnicería. 

No se qué tendrá este encantador rinconcito alhambreño, pero desde hace tiempo se convirtió en punto de encuentro de intelectuales. Igual las musas se pasean por estos lares. ¡Vaya usted a saber!. 

A finales del siglo XIX, la Plaza de los Aljibes fue testigo durante muchos atardeceres, de como Washington Irving se sentaba junto a Mateo Giménez, quien le contaba las viejas historias que más tarde el norteamericano escribiría en su celebre obra: Cuentos de la Alhambra. 

Washington Irving contó sobre la explanada de los aljibes:

En el pozo [de la plaza de los Aljibes] existe una especie de tertulia perpetua, que se prolonga todo el santo día, formada por los inválidos, las viejas y otros curiosos desocupados de la fortaleza, que se sientan en los bancos de piedra bajo un toldo extendido sobre el pozo para resguardar del sol al encargado. Allí se pierde el tiempo charlando de los sucesos de la fortaleza, se pregunta a todo aguador que llega las noticias de la ciudad y se hacen largos comentarios sobre cuanto se ve y oye. No hay hora del día en que no se anden por allí comadres y criadas holgazanas en interminable cuchicheo, con el cántaro en la cabeza o en la mano, deseosas de oír el último chisme de aquella buena gente.

PLACA CONMEMORATIVA - PLAZA DE LOS ALJIBES

PLACA CONMEMORATIVA – PLAZA DE LOS ALJIBES

Una placa realizada de azulejos, y colocada en uno de sus laterales, nos recuerda que en esta plaza se celebró, en 1922, el primer concurso de Cante Jondo, los autos sacramentales en 1927, el primer festival de Música y Danza de Granada, en 1952, y la conmemoración del 25º aniversario de dicho festival, en 1976. 

El certamen de Cante Jondo se realizó el 13 y 14 de junio de 1922, aprovechando las fiestas del Corpus. Tuvo sus orígenes en las actividades y tertulias de “El Polinario”, donde el maestro Manuel de Falla, Federico García Lorca, y Fernando de los Ríos, entre otros, eran asiduos partícipes. Fue promovido por el ayuntamiento, que aportó 12.000 pesetas, y el Centro Artístico, Literario y Científico de Granada. Contó con la inestimable colaboración de Ángel Barrios, Antonio Gallego Burín, Andrés Segovia, y, en general, de toda la intelectualidad granadina del momento. 

El escenario fue ideado por Zuloaga y el cartel del concurso, lo diseño Manuel Ángeles Ortiz, amigo de Lorca, uno de los discípulos más queridos de Picasso. 

CARTEL CERTAMEN DE CANTE JONDO 1922

CARTEL CERTAMEN DE CANTE JONDO 1922

El lugar de celebración del concurso en un principio iba a ser en la albaicinera Plaza de San Nicolás, pero las condiciones del lugar, logísticas y acústicas, aconsejaron trasladar la actividad al patio de los Aljibes.

Al concurso vinieron cantaores muy importantes como Manolo Caracol, La Niña de los Peines, o Diego Bermúdez “el terrazas”, ganador del certamen.

Nosotros no sabemos ¡Qué tendrá la Alhambra que alimenta el alma!, pero sin duda, merece la pena seguir descubriéndola.

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3 Respuestas a PLAZA DE LOS ALJIBES

  1. Eladio J. dice:

    El ganador del Concurso de Cante Jondo fue Diego Bermúdez, el “Tenazas”. De Puente Genil creo…

  2. Pingback: MONUMENTO AL FLAMENCO - RINCONES DE GRANADA Granada

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