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PLAZA VIRGEN DEL CARMEN Antiguamente llamada Plaza de Echeverría

PLAZA DE LA VIRGEN DEL CARMEN

PLAZA DE LA VIRGEN DEL CARMEN

Tan solo, un par de minutos son necesarios, para llegar, caminando, hasta la Plaza Virgen del Carmen, desde el Mirador de los Carvajales. Las calles Almez, Virgen del Carmen y Echevarría, son las que desembocan en ella.

Esta tranquila y solitaria placeta, por la que apenas pasan los viandantes, es uno de esos rincones para refugiarse de uno mismo, y meditar unos instantes. Ayudan a ello, los bancos de piedra instalados bajo el histórico carmen de Alonso Cano, y los naranjos, plantados en los perfiles de la plaza. 

La Plaza de la Virgen del Carmen, surgió tras las múltiples remodelaciones que se originaron, en el barrio del Albaicín, entre los siglos XVII y XVIII. 

La escasez de casas que pudieran albergar a la gran cantidad de mano de obra, que llegaba a Granada, después de la expulsión de los moriscos, provocó que muchos viejos inmuebles se tiraran abajo, y se construyeran nuevas viviendas adaptadas a las necesidades de habitabilidad de la época. 

PLAZA DE ECHEVARRÍA - PLANO DE GRANADA - 1796

PLAZA DE ECHEVARRÍA – PLANO DE GRANADA – 1796

La Plaza Virgen del Carmen, se llama así desde finales del siglo XIX o principios del siglo XX. Antiguamente y como viene reflejado en el plano de Granada, que levantó Francisco Dalmau, en 1796, se llamó Plaza de Echevarría (o Echeverría). A mediados del Siglo XIX, este espacio seguía teniendo el nombre de Placeta de Echevarría, pues aparece con ese topónimo tanto en el mapa topográfico de Granada, de 1831, de Francisco Dalmau, como en el plano reducido de Granada, de 1845, que realizó, el Teniente General de Infantería, Francisco Martínez Palomino. Aunque este último, añadió una “S” al final, convirtiendo el nombre de la placeta en “Echevarrías”.

Luis Seco de Lucena en la Guía de la ciudad de Granada escribió:

Se le ha dado este nombre en memoria del célebre P. Juan Echevarría que, allá en los años 1774, escribió un curioso o interesante libro que se titula “Paseos por Granada y sus contornos o descripción de sus antigüedades”. 

Centra la placeta Virgen del Carmen, una modesta fuente, muy similar, en forma y materiales constructivos, a la de la Placeta del Cobertizo. Podríamos decir que serían idénticas, si no fuese porque la base de la fuente de la Plaza del Cobertizo es hexagonal, y la de la Plaza de la Virgen del Carmen, es heptagonal.

Descripción fuente de la Plaza de la Virgen del Carmen

FUENTE - PLAZA VIRGEN DEL CARMEN

FUENTE – PLAZA VIRGEN DEL CARMEN

La fuente de la Plaza Virgen del Carmen cuenta con una base de siete lados, de cuyo centro, emerge el fuste. Éste es de planta circular y desarrollo troncocónico, y está apoyado sobre un pedestal cúbico. El fuste sostiene una pequeña taza, de época más reciente, que dispone de cuatro minúsculos brocales. Un reducido surtidor corona la taza. Tanto la pila como el fuste son totalmente lisos, sin decoraciones. 

El plano que realizó Francisco Dalmau, a finales del siglo XVIII, es muy detallado. En el mapa topográfico, podemos apreciar unas líneas discontinuas, que corresponderían con la antigua muralla árabe. Justo por la plaza Virgen del Carmen, pasó la muralla Zirí, y además, se alzaba una de las torres que la jalonaban.

Aunque el relato, del siglo XVI, que ponemos a continuación trata sobre la Torre del Almez, un baluarte que se encontraba cerca de la Cuesta del Chapiz, haciendo esquina con el convento de la Victoria (actual carmen de la Victoria), nos da una idea de lo que pudo suceder con parte de la muralla y la torre de la Plaza Virgen del Carmen. 

El pedazo de torre, dice el expediente, donde está el Almez se ha de derrocar a cordel de la muralla, por la parte de arriba y por la de abajo; y una torre cuadrada que está mas arriba, despegada de la muralla, se ha de derribar hasta la superficie de la tierra; y así mismo una torre redonda que está junto al arca del agua, más arriba de esta, se ha de escopetar todo lo que es de mampostería hasta llegar al hormigón, que todo es lo que tiene peligro. 

Desde la torre del Almez hasta llegar a la torre redonda, se ha de escopetar la muralla dos varas, tomando el descantillón por la parte de arriba, y por la de abajo tirando un cordel que venga la muralla con su corriente, de forma que quede siempre la muralla a un alto.

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