POBLADO ÍBERO CERRO DE LOS ALLOZOS Uno de los oppidum más importantes de Granada.

CERRO DE LOS ALLOZOS

CERRO DE LOS ALLOZOS

El pueblo de Montejícar pertenece a la comarca de los Montes Orientales. Se localiza en un pequeño valle, en la margen derecha del río Guadahortuna, y está flanqueado por los cerros de la Ermita de la Virgen de la Cabeza, de los Allozos, del Castillo, y de Santa Ana.

Frente al cerro del Castillo, donde se levanta una fortaleza árabe, se sitúa el cerro de los Allozos. 

La población íbera, en Montejícar, empezó a establecerse en los cerros del Castillo y de los Allozos, cerca de un antiguo asentamiento argárico, a finales de la Edad del Bronce (1.200 a.C.). Estos poblados íberos desaparecieron de manera abrupta en el siglo II a.C..

Ambos cerros están separados por el río Guadahortuna, que nace unos kilómetros al oeste. El cauce, a su paso por Montejícar, no es caudaloso, lo que hace pensar a los investigadores que el río nunca supuso un factor de defensa del asentamiento.

La etapa de mayor esplendor de la población de los Allozos, fue en la época íbera. Al poco de consolidarse el asentamiento, se dotó al poblado de un complejo sistema de murallas, que se adaptaban a la orografía del terreno, y del cual se conservan varios tramos murarios. En el cerro del Castillo, es visible debajo de la fortaleza, un grueso lienzo murario, de unos 28 metros de longitud, que discurre en sentido noreste-sureste y que tiene una altura de unos 3 metros. Presenta un aparejo ciclópeo, formado por hiladas con bloques toscamente escuadrados. En el cerro de los Allozos se aprecian numerosas estructuras entre las que destaca una muralla careada con piedras más o menos escuadradas dispuestas en hiladas y que cuenta, por lo menos, con dos torres o bastiones de planta cuadrangular en su frente meridional.

ATERRAZAMIENTOS REALIZADOS CON LOS MAMPUESTOS DEL OPPIDUM

ATERRAZAMIENTOS REALIZADOS CON LOS MAMPUESTOS DEL OPPIDUM

Montejícar se localiza en un punto estratégico de las vías de comunicación que, por aquel entonces, unían algunos yacimientos metalúrgicos del interior de Sierra Morena con la costa mediterránea. Pero, también tenía cerca el altiplano granadino, y mantenía un contacto permanente con la ciudad íbera de Basti, actual Baza. Debido a ello, Montejícar, se convirtió hace más de 3000 años, en un enclave importante para el desarrollo económico y cultural de la zona. Controlaba las diversas rutas naturales que había entre la vega de Granada y el alto Guadalquivir.

El yacimiento del cerro de los Allozos cuenta con una superficie aproximada de 6 hectáreas, tan grande como los oppida de Cerro Cepero, en Baza, y del Cerro del Real en Galera.

En el yacimiento arqueológico del Cerro de los Allozos, han salido a la luz piezas cerámicas, ánforas, fíbulas de codo tipo Huelva, fabricadas en bronce entre el siglo XII y principios del VIII a.C., y una pieza de plomo con inscripciones íberas, que pudo ser escrita en entre el siglo III y el II antes de nuestra era, y que constata que Montejícar fue un importante centro comercial. La caligrafía del plomo de Montejícar se desarrolla en tres líneas, y fue realizada con un punzón.

PLOMO DE MONTEJÍCAR

PLOMO DE MONTEJÍCAR

El declive del poblado íbero del Cerro de los Allazos comenzó en torno al siglo III a. C.. En esa época, cartagineses y romanos estaban en guerra. Muchos de los habitantes de los Allozos se enrolaron en las tropas cartaginesas. El oppidum de Montejícar cayó bajo el poder de las armas romanas en torno al año 192 a.C..

Con la romanización de Hispania se produjeron cambios notables en el tipo de asentamiento, abandonando el antiguo poblado y constituyéndose nuevos emplazamientos para vivir, cómo las villae, en zonas rurales llanas.

El topónimo de Allozos o Ayosos es bastante reciente. Allozo es un sinónimo de almendro, árbol que cubre casi por completo este cerro, desde hace un tiempo. Precisamente fue cuando los agricultores comenzaron a realizar los hoyos, para plantar los almendros, cuando empezaron a salir a la luz los restos del yacimiento arqueológico de Montejícar.

CERRO DE LOS ALLOZOS

CERRO DE LOS ALLOZOS

Una visita al Cerro de los Allozos se hace imprescindible para conocer la historia de Montejícar. 

Para subir al yacimiento, hay que llegar a Montejícar y buscar el camino asfaltado que asciende hasta la ermita de la Virgen de la Cabeza. 

Desde la ermita se puede cruzar a pie, hasta el cerro, atravesando un pequeño olivar. Una vez arriba, disfrutaremos de una fantástica panorámica donde podremos observar Sierra Mágina, la sierra de Alta Coloma, el Cerro del Castillo, y el valle del río Cubillas, con Sierra Harana y Sierra Nevada al fondo.

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