EL SANATORIO ANTITUBERCULOSO DE LA ALFAGUARA Creado en 1923 por Berta Wilhelmi

Sanatorio Antituberculoso de La Alfaguara

Sanatorio Antituberculoso de La Alfaguara

En las estribaciones de la Sierra de La Alfaguara, en pleno Parque Natural de la Sierra de Huetor, se encuentra un edificio semioculto y en ruinas que nos llama poderosamente la atención, es el Sanatorio Antituberculoso de La Alfaguara.

El Sanatorio Antituberculoso de la Alfaguara se comenzó a construir  en 1920, bajo el auspicio del Patronato Antituberculoso de La Alfaguara. Este patronato fue constituido por el Doctor Alejandro Otero y el Doctor José Blasco, junto con su fundadora y tesorera Berta Wilhelmi. Una singular mujer que merece un esbozo.

Berta Wilhelmi fue una filántropa y pedagoga alemana que recaló en Granada en 1870, a la edad de 12 años. De familia bien situada, llegó con sus padres y su hermano con la intención de fundar una fábrica de papel como la que tenían en Alemania y que sufrió un incendio. En un primer momento la situaron en el Paseo de la Bomba. Vivió en el Paseo del Salón de donde procede el pilar que se sitúa al final de la Gran Vía, adosado al muro de La Normal. Posteriormente trasladaron la fábrica y su vivienda a Pinos Genil, donde una joven Berta ya dejó su impronta creando una biblioteca y una escuela mixta.

De ideas progresistas, su afán por aprender y sus viajes constantes hicieron de ella una mujer adelantada a su tiempo. Se casó y tuvo hijos muy  joven, y desde ese momento su dedicación a la infancia marcó su vida. Amante de la naturaleza y de la vida sana, creó las primeras Colonias escolares de la provincia.

El Sanatorio Berta Wilhelmi se inauguró en 1923. La idea partió de Berta Wilhelmi, a raíz de la muerte de su hermano por esta enfermedad. En aquellos tiempos, la tuberculosis era una gravísima dolencia que se contagiaba por vía aérea y que afectaba a los principales órganos del cuerpo. Con la industrialización, el hacinamiento de la población, las nulas medidas higiénicas y la guerra, la tuberculosis se convirtió en una epidemia.

Ayer y hoy del Sanatorio para tuberculosos de La Alfaguara, en una misma imagen

Ayer y hoy del Sanatorio para tuberculosos de La Alfaguara, en una misma imagen

El Sanatorio se construyó en la Sierra de La Alfaguara, al ser este, un lugar en plena naturaleza y a una altitud considerable (1.487 metros sobre el nivel del mar). Se situó muy cerca del manantial de Fuente Fría, de donde se surtía de agua. El edificio principal del Sanatorio contaba también con un dispensario y posteriormente con un  preventorio. A su inauguración asistieron personalidades de los estamentos civiles, militares, eclesiásticos y científicos, y representantes del Ayuntamiento de Granada y Alfacar.

La edificación constaba de dos plantas y un gran porche y tenía capacidad para 24 enfermos. La mayoría de las plazas eran gratuitas y el mobiliario fue donado por la Reina Victoria Eugenia. El edificio estaba completamente equipado con consultas, salas de curas, agua corriente, baños, etc…

El Sanatorio de la Alfaguara estuvo dirigido por Berta hasta su enfermedad y posterior muerte en el año 1934. A partir de ahí fueron su hija Berta Dávila y su colaboradora Helene Bickman Alterhoff las que se hicieron cargo del mismo. Durante la Guerra Civil  uno de los frentes se instaló muy cerca. Como el sanatorio disponía de buenas comunicaciones, electricidad y agua, fue elegido como puesto de mando de la Plana Mayor de la zona. En 1939 contaba dentro del recinto con más de 60 militares armados. El Sanatorio fue abandonado durante la posguerra.

Desde ese momento el edificio sufrió un deterioro que, unido a su situación aislada, ha hecho que surjan leyendas en torno a la aparición de fantasmas, psicofonías y otros sucesos paranormales. Nosotros estuvimos allí y no vimos nada extraño, pero, ¿Quién sabe..?

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