TORRE DE MAGRÚ

TORRE DE MAGRÚ

TORRE DE MAGRÚ – Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano

El sistema defensivo de la Hoya de Guadix, en tiempos de la dominación musulmana, fue muy amplio. La alcazaba accitana, estaba respaldada por castillos menores, entre los que destacaron el de Alicún, Bácor, Don Cristóbal, Gor, Gorafe, Guadix el Viejo, La Peza, y Qabrira. Varias atalayas de vigilancia conectaban estas fortificaciones, de ellas han llegado hasta nuestros días: la torre de Fonelas, la torre del Llano, la torre de Guájar, la torre de Culibre, la torrecilla de Baza, la torre de Huélalo y la torre de Magrú.

Torres atalayas de Guadix – Aspectos generales

Las torres-atalayas que encontramos en la comarca de Guadix, formaron parte del sistema defensivo que los árabes implementaron a partir del siglo XIV, ante el acercamiento de las tropas cristianas y la pérdida de territorio.

La planta de estos baluartes era, por lo general, circular y su desarrollo troncocónico, aunque bien es cierto que hay atalayas de planta cuadrada, como la torre de Culibre.

TORRE DE MAGRÚ

TORRE DE MAGRÚ – Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano

La mayoría de las torres-atalayas de Guadix, se encontraban en lugares elevados y cerca del curso del río Fardes. Algunas controlaban las rutas de acceso entre puntos estratégicos. Otras, las llamadas de frontera, se levantaban justo en el límite de los dos territorios, en lo que se denominaba “tierra de nadie”, vigilando el cauce de los barrancos que se adentraban en zona cristiana, y por donde era más fácil penetrar. Sin embargo, todas tenían como misión principal la de alertar en caso de peligro, sobre todo, de la llegada de enemigos a la zona. Para ello hacían ahumadas (señales de humo) quemando esparto húmedo si era de día, o encendían la almenara (fuego) con esparto seco, cuando era de noche.

Entre cada atalaya había una distancia de unos 5-7 kilómetros, espacio suficiente para interconectar las atalayas con las fortificaciones mayores. 

La torre de Magrú

En el ángulo suroeste de los llanos de Magrú, en Purullena, se encuentra la torre de Magrú, que también tiene otras denominaciones como son Atalaya de AlMagruz, y Magruz. El origen de estos topónimos árabes es el mismo, y puede tener diferentes acepciones: desde almagra o tierra roja, muy típica en la zona, hasta proceder del verbo “garaza o garasa”, que se puede traducir cómo terreno picado o terreno cultivado.

TORRE DE MAGRÚ

TORRE DE MAGRÚ

La torre de Magrú es de planta circular, de 3,55 metros de diámetro y desarrollo troncocónico. Está construida con mampostería de piedras de tamaño grande y mediano, alternando hiladas con otras planas de menor tamaño. La argamasa que une los ripios es de color rojizo, muy terrosa. No ha llegado hasta nuestros días ningún resto de su enfoscado exterior.

Solo se conservan algo más de 4 metros de su altura original, que corresponde con el tercio inferior, que es macizo. Este tipo de construcción militar árabe, en Guadix, solía medir en torno a los 9,5 metros de altura, siendo sus dos tercios inferiores macizos y el tercio superior hueco, albergando en él una habitación, que se encontraba cubierta por una bóveda esférica rebajada.

El hueco de acceso, al interior de la torre, era una puerta-ventana situada a unos 5 metros de altura. Para llegar hasta ella, se utilizaba una escala, elaborada de cuerdas o de madera, que una vez arriba, se retiraba para impedir que el enemigo pudiera acceder a la torre, evitando así que los atalayeros, fueran sorprendidos o capturados.

Las jambas de la puerta-ventana, se ejecutaban con sillería o con pilastras de ladrillo visto. Los dinteles eran rectos de sillería o de arco rebajado de ladrillo.

El habitáculo tendría otra ventana que daba hacia la zona de vigilancia. Contaba además, con unas escaleras que subían a la terraza, construidas de la misma mampostería que la torre. 

La azotea disponía de un peto perimetral y una garita o trampilla que cubría la salida de la escalera y el cañón de la chimenea. Gracias a su privilegiada situación, desde lo alto de la torre de Magrú se podía contemplar toda la hoya de Guadix.

La atalaya de Magrú formó parte del primer cinturón defensivo de Guadix. Conectaba directamente con la Alcazaba de Guadix y con la Torrecilla de Baza.

Muy cerca de este baluarte defensivo se encuentra un conjunto de cuevas artificiales, que pertenecieron a un poblado de época emiral y que tenemos muchas ganas de visitar. 

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