TORRE DEL PUNTALÓN Conocida también como Torre de Punta Negra y Torre de Chilches

TORRE DEL PUNTALÓN - TORRE DE PUNTA NEGRA

TORRE DEL PUNTALÓN – TORRE DE PUNTA NEGRA

En la carretera costera N-340, en el tramo que une los pueblos de Melicena y la Rábita, se encuentra la Torre del Puntalón o Punta Negra. Esta atalaya situada en medio de una ladera, a 90 metros sobre el nivel del mar, y a unos 200 de la línea de costa, pasa casi desapercibida para la mayoría de los viandantes.

El acceso para visitar la torre, es sencillo, tan solo hay que aparcar el vehículo en uno de los márgenes de la carretera, a la altura de la Cala de Chilches, y subir unos cinco minutos por una pista rural, cuyo firme está en mal estado. Allí al lado de una torreta de la luz se alza la Torre de Punta Negra. Lo primero que se aprecia, a simple vista, es su paupérrimo estado de conservación. Una gran fisura recorre verticalmente el baluarte, dando la sensación que de un momento a otro se va a desmoronar.

Historia de la Torre del Puntalón

Tras el fin de la reconquista por parte de los Reyes Católicos, y su interés en proseguir con las campañas militares en el norte de África, se trazaron, en 1497, las líneas generales de la defensa de la costa. Estas bases defensivas, sirvieron de guía para las futuras restauraciones a lo largo del siglo XVI, y de las nuevas construcciones. En ese proyecto se señaló que debería construirse una torre atalaya entre la Rábita y Melicena, más o menos donde se encuentra actualmente la Torre del Puntalón. Pero, no se llegó a levantar, y esta parte de la costa quedó desprotegida hasta la segunda mitad del siglo XVIII.

La Torre del Puntalón se construyó en 1767, durante el reinado de Carlos III. 

- TORRE DEL PUNTALÓN - TORRE DE PUNTA NEGRA

– TORRE DEL PUNTALÓN – TORRE DE PUNTA NEGRA

El plan de defensa del litoral granadino, del siglo XVIII, tuvo su origen en la necesidad de reforzar la costa, a causa de los continuos ataques por parte de piratas y corsarios berberiscos, el enfrentamiento británico-español causado por la Guerra de Sucesión, y el contrabando de mercancías por el litoral. De esta labor se encargó, a partir de 1762, el mariscal de campo, Antonio María Bucareli y Ursúa. Se restauraron y aprovecharon la mayoría de las fortificaciones existentes, y se construyeron nuevos baluartes defensivos.

A los pocos años de estar en pie la Torre del Puntalón, acogió a los torreros de la Torre de Melicena. 

A pesar de ser de nueva construcción, a finales del siglo XVIII la Torre del Puntalón tenía muchas deficiencias, entre ellas la de no poseer aljibe cercano y además haberse construido sobre una tierra poco firme. Debido a los terremotos tenía que ser reparada continuamente.

Al comenzar el siglo XIX, la Torre del Puntalón quedó agrietada tanto por los terremotos como por los movimientos de las tierras provocado por los sismos. Necesitó en 1821 de reparaciones por valor de 600 reales de vellón. En 1830 Mauricio Rodríguez de Berlanga, aconsejó la construcción de un aljibe en sus proximidades. Sin embargo, en el último tercio del siglo XIX, ya no se realizaron las reparaciones pertinentes, degradándose su estado de manera irreversible. 

Descripción Torre del Puntalón o de Punta Negra

La Torre del Puntalón, es muy similar a la Torre de la Rábita, el Faro de Punta de la Mona o la Torre de la Estancia. 

Consta de un cuerpo de planta circular, de desarrollo troncocónico, con dos pisos de alzada y plataforma con parapeto de aproximadamente un metro de altura. Mide unos 10 metros de alto y tiene un radio de 8,50 metros de diámetro en la base y de 5,70 metros en la terraza. 

La Torre está levantada sobre una plataforma de nivelación de 1 metro de altura, con zarpa aparente.

Está realizada por 5 cajones de mampostería fabricados con piedra caliza de mediano tamaño, separados por verdugadas, que son unas hiladas de ladrillo, y sirven para darle consistencia al inmueble. Tanto los cajones de mampostería como las verdugadas son visibles, en este caso, en la zona alrededor de la grieta.

TORRES ATALAYAS - ARCHIVO DE SIMANCAS

TORRES ATALAYAS – ARCHIVO DE SIMANCAS

El exterior de la Torre del Puntalón está enlucido con mortero de cal, que oculta los mampuestos, excepto en los lugares donde se ha caído.

La atalaya está coronada por una cornisa con parapeto,  separada del cuerpo principal por una moldura de ladrillos.

Al igual que la mayoría de las torres atalayas, el acceso a la Torre del Puntalón se realizaba a través de una puerta-ventana situada en alto, a unos 6,70 metros del suelo, en la cara Norte.  Esta puerta-ventana está construida con jambas y arco de medio punto de ladrillo. Un pequeño pasillo cubierto por bóveda rebajada daba paso a la estancia principal. Este habitáculo dispone de una alacena, una chimenea y una ventana que mira hacia el sur. En la cara Oeste hay un hueco por donde se subía a la terraza superior.

En la estancia inferior se abren 4 aspilleras, orientadas a los puntos cardinales.

Las estancia superior e inferior estaban separadas por vigas de madera que soportaban tablas y solería. Se conectaban por medio de una escalera que ya no existe.

La Torre del Puntalón, no contaba con artillería. Estaba vigilada por 1 cabo de torres y 2 torreros, que vivían en Melicena. Tiene contacto visual con la Torre de La Rábita a levante y con la Torre de Melicena a poniente.

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