TORRE DEL TARAHAL Conocida también como Atalaya de Fuente Amarga

TORRE DEL TARAHAL

TORRE DEL TARAHAL – Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano.

Todavía nos queda por escribir sobre algunas de las torres atalayas que podemos visitar en el altiplano granadino. Uno de estos baluartes es la Torre del Tarahal o de Fuente Amarga.

Torre del Tarahal – Atalaya de Fuente Amarga

La torre del Tarahal se localiza a la derecha de la Carretera A-4200, que une Huéscar con Castilléjar, aproximadamente a unos 6 kilómetros de Galera. 

El entorno de Huéscar fue ocupado desde la antigüedad. Precisamente, muy cerca de la torre del Tarahal se estableció una pequeña población, en la Edad del Bronce, hace más de 6000 años. Sus habitantes aprovecharon los manantiales de agua allí existentes, que vierten sus aguas al río Guardal. Hoy en día pasa por allí la cañada y la acequia de Fuente amarga, nombrándose la atalaya del Tarahal, también, como torre de Fuente Amarga. El asentamiento de Fuente Amarga, tuvo continuidad hasta el siglo II antes de nuestra era.

La llegada de poblaciones musulmanas, a partir del siglo IX, y la implantación del Emirato, provocaron un cambio bastante drástico en la zona. Se abandonaron poblaciones milenarias, apareciendo nuevos asentamientos de tipología árabe. Entre ellos los de Huéscar, Orce, Castril, Galera, Castilléjar…, 

De esta fase medieval, hay que destacar la creación de diferentes fortificaciones. En el siglo XIV, debido a la cercanía de las tropas castellanas, los emires Ismail I y Muhammad V, mandaron levantar torres atalayas en zonas estratégicas del territorio, con el fin de controlar los movimientos de las tropas cristianas, y transmitir de manera efectiva, cualquier información hasta el castillo o alcazaba principal.

Estas atalayas formaban parte del sistema defensivo y fronterizo de Huéscar y Baza. Estaban constituidas, por lo general, por torres de base circular y desarrollo troncocónico, elaboradas de mampostería, llegando hasta unos 12 metros de altura. Se instalaban en lugares alejados de las poblaciones. Su misión principal era la de proporcionar un lugar alto y seguro desde el cual poder realizar la vigilancia y hacer observaciones militares.

Descripción de la atalaya del Tarahal

TORRE DEL TARAHAL

TORRE DEL TARAHAL – Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano.

La atalaya de Tarahal tiene la tipología características de  otras torres atalayas de la zona, levantadas durante la época nazarí. Está construida en mampostería de piedras de tamaño mediano y pequeño, sin llegar a formar hiladas aparentes, más bien, están dispuestas de manera aleatoria, encajadas unas con otras con pequeños ripios, y unidas con argamasa muy  terrosa. No se conserva nada del enfoscado exterior, que sería de mortero de cal.

La torre consta de un cuerpo cilíndrico, de unos 11 o 12 metros de alto por unos 5 metros de diámetro. Actualmente está muy deteriorada, conservando unos 10 metros de la cara Noreste y unos 3 metros por el flanco opuesto, justo a partir del arranque del habitáculo. 

TORRE DEL TARAHAL

TORRE DEL TARAHAL – Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano.

Los dos tercios inferiores forman un cuerpo macizo, y en el tercio superior se encontraba una habitación, a la que se accedía por una puerta-ventana de arco de medio punto, situada a unos 5 metros de altura. Todavía es apreciable la jamba derecha del hueco de acceso.

Para llegar hasta la puerta-ventana había que subir por una escalera, realizada de cuerdas o de madera, que se ponía y quitaba a voluntad.

La habitación, era de reducidas dimensiones, estaría cubierta por una bóveda de mampostería y tendría otra ventana que daba hacia la zona de vigilancia. Del habitáculo se conserva todavía parte del pavimento original.

La estancia contaría con una escalera para subir a la terraza. La azotea disponía de un peto perimetral y una garita o trampilla que cubría la salida de la escalera y el cañón de la chimenea.

Desde la terraza se hacían las señales, en caso de peligro, con humo y con fogatas.

La atalaya de Tarahal controlaba junto con la torre de la Cantera de Valentín, el amplio valle que hay entre las dos fortificaciones.

Pocas referencias históricas hay de esta atalaya, una de ellas la hace Luis de Mármol y Carvajal, durante la segunda rebelión de los moriscos. Luis de Mármol cuenta que el 29 de diciembre de 1569, partió Don Juan de Austria, desde Granada, con tres mil infantes y cuatrocientos caballos, para tomar Galera, pues allí se sublevaron los moriscos y se hicieron con la ciudad. Para ello tuvieron que asegurar, previamente, los caminos desde Huéscar a Galera.

Luis de Mármol y Carvajal, que estaba al mando de los carros de bagaje cargados de armas y municiones, escribió: 

“y avisé a don Juan de Austria y al marqués de los Vélez para que me asegurase el paso de una atalaya que estaba cerca de Galera”.

Debía de tratarse de la atalaya de Tarahal, situada junto a la cortijada de Fuente Amarga, a mitad de camino de Castilléjar y Huéscar, pues era el punto más cercano a la villa sublevada. Tras la rebelión morisca, D. Juan de Austria mandó volar las fortificaciones. Solo quedaron unas pocas en pie, que fueron reutilizadas por los trabajadores del campo, como improvisados lugares para guardar los aperos de labranza. El paso del tiempo ha ido deteriorando la torre de Tarahal y otras de la comarca.

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