
Las horas pasaban velozmente. Calculé que serían las tres de la tarde y ¡estaba tan lejos de casa! No sabía cómo había parado en esa ciudad, solo recordaba que el GPS de mi auto se había descompuesto. Seguí avanzando en mi coche, un fuerte sonido retumbaba y al compás se escuchaba una algarabía. Entonces oí esa música que incentiva a cualquiera a moverse, aunque no supiera hacerlo.
Apagué el vehículo y salí inquietado con mi piel erizada y mi cuerpo dejándose llevar por aquel ritmo extraño. Entonces, vi una multitud enorme dirigirse unas calles más abajo. Algunos se me acercaban, me echaban una sustancia parecida a la harina y me bailaban incitándome a mover como ellos lo hacían.
Me fui detrás de esa muchedumbre. Llegué al lugar de donde provenía aquel sonido. Se trataba de un desfile colorido con grupos danzantes y gente a la orilla de los andenes. ¿En qué ciudad estaba? Aún no lo sabía con certeza. Pero en mi interior una pequeña voz me decía que me encontraba en la ciudad de la alegría.
Maravillado por tanta diversión, baile y alcohol, decidí dejarme llevar por esa fiesta. Ya eran pasadas las siete de la noche y el licor había hecho estragos. De repente, sentí mi cuerpo desfallecer y mis ojos fueron cerrándose. Desde entonces solo sé que cada año, para la misma época, despierto en la tan afamada ciudad de la alegría. No sé mi nombre, pero ellos me llaman ‘Joselito’.
(Historia inspirada en la ciudad de Barranquilla, Colombia, su Carnaval y el personaje ‘Joselito’, que representa la alegría de estas fiestas).
Nombre: Isabel Juliao Arnedo