La noche estrellada augura verdades, despierta pasiones y acalla dolores que el día se encargará de recordarles. Miradas que se empequeñecen ante el danzar de los astros, que en un movimiento constante contrastan su brillo lejano con la oscuridad infinita. Sentados allí, sin más que hacer que beber un vino dulzón, rememoran vestigios de un tiempo antiguo, enarbolan perezosas resistencias modernas a una rutina agobiante. No pueden transformar su satisfacción en palabras, por eso callan y solamente viven. Y eso es todo, un efímero instante que pueden gozar como autentica felicidad.
Gastón Busajm Mellado