
En el mundo encontraras lugares ajenos a la realidad y hoy te relatare una leyenda arraigada a un rincón fantástico; dejando la bulliciosa ciudad de Panamá nos adentraremos en la provincia de Veraguas en el distrito de Calobre. Caminando a través de cerros pedregosos y empinados la brisa constante del viento que choca con fuerza contra las hojas de los árboles embriagaran tu sed de aventura; el camino puede ser largo y el sol quema tu piel en la época seca, no temas… la recompensa es grande al final del sendero, el paisaje es fuera de este mundo, la belleza de la naturaleza te inhibe de la vida cotidiana, sientes la libertad y el latir caótico de tu corazón será apaciguado por la recompensa que divisaran tus ojos, la piscina natural que desciende su lecho calizo en escalones formando una serie de bellas cascadas que crean albercas naturales de color turquesa.
Antes de despedirme déjame advertirte que solamente puedes visitar la Silampa de Veraguas en los días soleados de la época seca, porque durante las noches en la temporada de lluvia la Silampa es invadida por un espectro con el mismo nombre que sobrevuela los caminos despoblados tomando la forma de la neblina y cerca de una presa adopta la forma de una hermosa dama ataviada con una túnica blanca que se cruza en el camino de alguien desprevenido envolviendo sin previo aviso a su presa y devorándola hasta dejar solo los huesos.
Ernesto Duarte Castañeda
La cultura panameña está impregnada de una rica tradición de mitos y leyendas, y entre las muchas historias que se cuentan en todo el país, la leyenda de la Silampa de Calobre ocupa un lugar destacado. La Silampa, un ser misterioso y juguetón que habita en los bosques y montañas de Panamá, ha cautivado la imaginación de generaciones con sus travesuras y su aura de misterio.
Esta fascinante leyenda se ha transmitido de boca en boca durante siglos, y aunque las variaciones regionales pueden existir, el núcleo de la historia permanece intacto en toda la nación. La Silampa se presenta como un ser diminuto, a menudo descrito con características que combinan lo humano y lo sobrenatural. Su apariencia es la de un ser travieso, con ojos brillantes y una sonrisa pícara que puede desconcertar a aquellos que se aventuran en sus dominios.
El relato de la Silampa no solo sirve como entretenimiento, sino también como una advertencia sobre los peligros de adentrarse en lugares desconocidos, especialmente durante la noche. Se dice que aquellos que se topan con la Silampa pueden encontrarse enredados en situaciones extrañas y desconcertantes, o incluso perderse en los intrincados senderos de los bosques donde habita.
La historia de la Silampa de Calobre es solo una de las muchas variantes de esta leyenda que se cuentan en todo Panamá. En algunas versiones, la Silampa es retratada como una criatura amigable que ayuda a los viajeros perdidos a encontrar su camino de regreso a casa, mientras que en otras, se le atribuyen travesuras más traviesas y a veces incluso malévolas. Sin embargo, independientemente de la variación, la esencia de la leyenda permanece arraigada en la conciencia colectiva del pueblo panameño.
La popularidad de la Silampa se extiende más allá de las fronteras de Panamá, con relatos similares de criaturas traviesas que se encuentran en diversas culturas de todo el mundo. En la mitología de muchos pueblos, existe una figura comparable a la Silampa, lo que sugiere que la fascinación humana por las criaturas míticas y los seres sobrenaturales es universal.
A medida que Panamá avanza hacia la modernidad, la tradición oral de la Silampa corre el riesgo de desvanecerse en el olvido. Sin embargo, es importante recordar que estas leyendas no solo son una fuente de entretenimiento, sino también una parte vital del patrimonio cultural de la nación. Preservar y compartir estas historias es una forma de honrar la rica historia y la diversidad cultural de Panamá.
En conclusión, la leyenda de la Silampa de Calobre continúa cautivando la imaginación de aquellos que escuchan su historia. A través de sus travesuras y su aura de misterio, esta criatura mítica sigue siendo un recordatorio de la importancia de respetar y apreciar el mundo natural que nos rodea, así como de la rica tradición oral que enriquece la cultura panameña.