Existen lugares tan mágicos que pueden transportarte al pasado en un solo segundo, este es el caso de este lugar que les contare a continuación.
Cuando apenas éramos unos niños mi hermano y yo jugábamos en nuestro cuarto y con ayuda de sabanas y almohadas construíamos una fortaleza imaginaria, este gran castillo estaba custodiado por Gucci nuestra perrita pincher quien era el dragón que nos protegía de los malvados que querían entrar a nuestro palacio real, éramos dos caballeros de brillante armadura y filosas espadas, nuestra madre algunas veces nos preparaba galletas y nos visitaba, eran días felices y de mucho amor, pero mi parte favorita de todas era cuando llegaba la hora de dormir, y mi mama nos arropaba y daba un beso de buenas noches y aunque escondíamos a Gucci para poder dormir junto a ella nuestra madre siempre la encontraba y nos decía solo por hoy.
Hoy en día mi mama y Gucci se han ido para nunca más volver, pero cuando pienso en ese momentos, ese preciso momento, siempre será mi lugar favorito en todo el mundo, porque los lugares favoritos no son espacios, son momentos que compartimos con las personas que amamos.
Juan J. Bozo G.