Diferentes disertaciones sobre el amor y sus aristas, ven al amor como un tema poético, a veces científico o una cosquilla en el estómago, todo depende del cristal con que se vea, como decía el poeta Romeo de Campoamor.
Pareciera que el amor tiene que ver con el poder, por que en cada roce humano existe una voluntad de poder o dominación y se establece esa relación sujeto-poder. ¿Pero se debe pensar al amor en este plano?, diría que sí, pero como una clase de amor anómalo que no representa su pureza sino que se vuelve comercial, en el sentido que se ejerce un control sobre el otro y cobra un interés alejado a su esencia.
También se le piensa como una cuestión reproductiva, como si la ciencia moderna con sus avances tecnológicos no sustituyeran esta calidad. En la sociedad actual se ve en la clonación y la inseminación artificial una salida al modelo de familia occidental. Luego entonces, si no es un tema reproductivo o de poder, ¿desde donde lo pienso?, ¿Será desde los rincones del mundo o hasta esa idea se debe deconstruir?.
La locura de amar es un acto desbordado de compasión por el otro que muestra su debilidad, pero aún así y contrariando toda lógica en la naturaleza humana, no accedemos a poseer o dominar, sino que por el contrario perdemos cuando una fuerza, quizás metafísica, nos domina y quedamos sin hacer nada. Nos entregamos al ser del otro siendo conscientes que vamos a dejar ser.
Navin Javier González García