Con mi corazón y alma triste te deje mí país amado remanso de una canción, hoy me alimentan los recuerdos lágrimas brotan de este soñador. Te dejé llevando en el equipaje el amor que en silencio te profesé, impregnado de tu silueta añorada que el diario de vida de mis arrugas guarda entre sus páginas, pero en el momento que te evoco una comezón recorre mi cuerpo y unos sollozos caen de mis ojos que empañan mi sentir. ¡Oh! mi patria adorada tan distante de ti y tan dentro de mí que apareces en mi memoria con tu larga y angosta faja de terreno recordándome que mi familia, amigos y compañeros habitan adentro de tus fronteras y que soy parte de esa nación tan hermosa bordeada por el océano Pacífico y por el otro costado por la cordillera de los Andes; región de ríos, lagos, volcanes y desierto, paraíso terrenal inolvidable al que allá vive o el que te ha visitado. Mi patria querida cuando veo las noticias que en Atacama se encuentran algunos de los mayores y más mordernos complejos astronómicos del mundo para observar el firmamento, me enorgullezco, por ello cada jornada que paso alejado de ti la nostalgia me invade, mis pensamientos vuelan hacia ti con emoción, y un nudo en la garganta solamente puedo decirte Chile, mi Chile querido no soy capaz de vivir lejos de ti, tierra mi terruño tan extrañado que me vio nacer y que espero me cubrirá al morir.
Galvarino Orellana