Típico turista. Está perfectamente situado para una foto: bote de crema solar en la mano, gafas de sol y un gorro de lo más hortera. Lleva también un folleto que anuncia una travesía por el Mar de Alborán para ver delfines, aunque creo que no lo está leyendo, ya que parece que me mire de reojo. Me apresuro a su mesa.
Al acercarme, observo la marca que tiene en la parte izquierda de la cara. Me resulta familiar, aunque tampoco puedo fijarme demasiado o se daría cuenta.
Tomo nota de su pedido: una jarra de sangría, como no.
Repentinamente y al llegar a la barra, recuerdo ver esa marca en la cara del hombre que me sacó del coche la noche de mi accidente. Vuelvo corriendo a la mesa, pero ya no está.
Solo hay una nota que dice: “Estoy en deuda contigo, aunque creas lo contrario. Salvar tu vida aquella noche hizo que salvara también la mía”.
Ricardo Ventura Ripollés