Los primeros escritos, anónimos, aparecieron en la terminal de ómnibus. Luego, en cualquier pared de la ciudad. Declaraba solemnemente los principios de una dinastía. Sospecharon de algun intelectual. Se desplegó: Búsqueda y Captura. No repito lo que leí a cierta distancia. Ni crítico ideales, menos de gente loca. Sí porque hay que estarlo, después de todo.
Hubo un silencio. Se cansó o lo detuvieron.
Los últimos letreros aparecieron en el cementerio, por eso no se supo mucho. Lo vieron cuando iba a comenzar… y lo dejaron que terminara. Algún espíritu le avisó porque dejó escrito: “Sólo Cristo Salva”.
El mismísimo coronel le puso las esposas. Cristo no pudo ni los psiquiatras. Era un malviviente con familia y hasta los topes; ni podía hablar ni le alcanzaba su salario para… Tuvo que cumplir años por estar escribiendo a gente que no sabe leer.
Alina Moreno Rodríguez