El libro me toma la mano, leyendo las líneas de mi destino, y dice: «Aquí veo que te extraviarás varias veces, por culpa tuya, porque no sabes lo que quieres.»
Cierro el libro, fuerte, como queriendo herirlo, y miro, como quien no quiere la cosa, mi mano. Allí están los mismos garabatos de siempre pero esta vez un poco más profundos.
Melissa Cobo Campo