Allí donde entre calles de tierra y bajo la lluvia los chicos patean un balón mientras en su mente son ovacionados por miles. Allí donde aquel escritor reescribe cuatro veces la misma línea buscando el mejor resultado posible. Allí donde esa joven sacrifica todo a cambio de estudiar lo que más ama. En ese rincón en el que una niña practica una y otra vez ese majestuoso baile. En cada viajero que se aventuró alrededor del mundo entre países y culturas distintas. En cada músico que madruga entre largos ensayos e imagina los inmensos conciertos que desea protagonizar. En los que cayeron noventa y nueve veces, pero lo intentan cien. En quien utiliza su voz para hablar por quienes no son escuchados. En el pecho latiendo de emoción por ese estudiante que alcanzó tan ansiado logro. En esa mujer que jamás se rindió y cada día lo da todo por sacar adelante a su familia. En ese mural maravilloso que cubre aquellas paredes con una lluvia de colores.
Sí, allí, en todo lugar y todo rincón de este mundo donde la magia de los soñadores se respira en el ambiente, donde el deseo de quienes creen se convierte en una enfermedad contagiosa que nos demuestra el poder de la fe. En cualquier calle, si observas bien, podrás encontrar la magia.
Raquel Amoedo