Mi musa es una Dominatriz; larga cabellera rubia platinada, alta, rasgos de Europa del Este, ojos claros, labios rojos carnosos, grandes pechos fuertes, caderas grandes y cintura de avispa, usa un corsé de piel que ciñe su cuerpo de reloj de arena, botas largas hasta el muslo con tacones de aguja, y guantes largos, siempre truena su látigo, exigiendo ideas.
Siempre nos citamos en la misma mesa, siempre invadida por gente con su laptop, ella espera sonriente, sabe que me incomoda que usen esa mesa. En verdad, fue un carrete para cables de teléfonos, tiene un molino de carne con tapa, la manivela con mango de madera todavía gira.
El Café Boicot tiene muebles usados, un futbolito, un enorme juego de “jenga” con vigas del grueso de un puño y un piano naranja, las paredes están decoradas con carteles anunciando el café, mi favorito es un murciélago cargando una jarra de café con el eslogan “tómalo negro, como la noche” además de extrañas caras de luz de neón. Siempre suena música funk, de los 60´s, 70´s, 80´s o 90´s. los miércoles hay jazz y blues en vivo. Cualquier cosa que pida es excelente; chocolate, té, café caliente o frio, la comida va de chapatas a gran variedad de pastelería.
La ubicación está en la calle de Jalapa N° 99, colonia Roma Norte, alcaldía Cuauhtémoc, me han atendido chicas y chicos amables, una de ellas una pelirroja, siempre le platico de mis relatos y donde los narre, una manera de estímulo.
Ricardo Rivera Hernández