La joven se detiene frente al arco que daba entrada a la Alcaicería , mira de nuevo el plano de Granada que tan amablemente le han ofrecido cuando llegó al ayuntamiento para pedir algo de información. Es su primera vez en Granada y trata de orientarse como puede, sobretodo al no saber mucho español, sin embargo sus amigos han dicho que se verían allí para hacer algunas compras y llegar al hotel cercano donde reservaron.
Suspira mirando ante sí, no sabiendo si será capaz de encontrar a sus amigos, ya que no le han dicho donde la esperarían.
Da un par de pasos y se introduce en la estrecha calle, cerrando los ojos por un momento ante un inesperado olor, no porque sea desagradable, pues es un aroma embriagador a jazmín que seguramente proviene de algún incienso.
Al abrir sus ojos se siente atrapada por lo que ve, un mercado más concurrido y vivo se presenta ante ella, más dulces olores vienen a su olfato, aunque siempre acompañados del incienso de jazmín. Gente con ropajes más vistosos y de colores brillantes se pasean hablando una lengua muy distinta del español.
El sonido de un laúd la mantiene encandilada mientras no puede dejar de pasear sus ojos inquietos y curiosos, hasta que los abre al sentir una mano en su hombro. para ver el mercado con negocios diferentes y otros turistas como ella.
No es capaz de explicarle a su amigo el porqué está allí parada con expresión embelesada, teniendo recuerdos prestados.
Aroa Nerea Bermúdez Fernández