Donde el corazón te lleve, hará de cada rincón del mundo, latidos de emociones.
Cada lugar de la tierra tiene ese encanto especial, a veces invisible, que acaricia sin perder su esencia ni dejarte perder la tuya.
El aroma a tierra fértil creando sueños, besos de agua para colorear paisajes, abrazos de viento acentuando sonrisas, espacios donde no existen cerrojos por ser hermosa luz, todo ello con un tiempo sin reloj que te llena de momentos en los que marcas cada vivencia.
Seguro que todo esto te recuerda tu lugar, ese rincón tuyo donde se aposenta la paz, en donde siempre es posible ser feliz y bailar aunque no sepas, o por donde comprendes lo que no siempre tiene explicación, incluso en donde hay algún atisbo sin brillo, al que el destino decide ponerle lágrimas, sí, ahí, tu sitio, ese que puede ser tu aldeas, tu pueblo, tu ciudad, que en algún instante agobia pero rápidamente reluce.
La música mezclando tradiciones, caminos que hacen encontrarse, miles de detalles contando su propia historia, valores que se escuchan, amores escritos, hechos que hablan por sí solos, sabores dejando calidez en todos los recuerdos, las personas que sienten y se sienten, un bello entorno que respira alma, esto y mucho más es lo que forma nuestro lugar.
Tu lugar, al que tú le pones nombre,
Cuídalo, respétalo, ámalo y te dirá: vive.
Ana Vila Portomeñe